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Ante políticos que no sirven


Esto se debe repetir una y otra vez: Nuestro "establishment" político es una imposición. Tiene nada que ver con el querer de la ciudadanía. En el Legislativo hay un alto número de miembros que se reeligieron gracias a las partidas circuitales. Léase con el dinero del pueblo. Muchos de ellos respaldaron una reelección presidencial, gracias a Dios frustrada, para aprovecharse de distintos tipos de condonaciones de intereses de deudas, reduciendo el haber del pueblo.
Si en el Legislativo llueve, en el Ejecutivo no escampa. Existe un convencimiento general de que los funcionarios ejecutivos nada hacen a favor del progreso del país. El amiguismo, el clientelismo y el nepotismo los ahogan. No voy a entrar en detalles que todos conocemos, criticamos y aborrecemos. Ni hablar del Judicial.
Los dos partidos políticos principales son producto de las bayonetas y del carisma de un político fenecido. Los otros grupos tratan de subsistir a como dé lugar. A pesar de lo expuesto, yo vivo dentro de ese sistema tan egoísta como injusto. No estoy de acuerdo con muchas manifestaciones, supuestamente populares, porque las mismas siempre parecen afectar a las clases media y baja. Además, muchos de estos grupos quieren revivir etapas superadas como el comunismo, un presunto socialismo o como se les llame. Son etapas fracasadas que produjeron dictadores de todos los signos. ¿Quién diablos quiere un Castro, un Ortega, un Chávez, un Fujimori o hasta un Montesinos? Los que los quieren, que los compren, pero no nos los impongan.
Por lo expuesto, me uno a otros en la especulación acerca del próximo torneo electoral que está a poco menos de tres años de distancia. Ya sabemos por experiencia lo que ha significado el PRD con su "narcomilicoarrastre". Igual hemos podido catar al arnulfismo, el cual también tiene su corte autocrático.
Por lo dicho, la única figura que suena, por ahora, es la de Alberto Vallarino. Esa es la única que el sistema político cuasi democrático que vivimos parecería permitir, repito, por ahora. Tal como veo las cosas hoy, Vallarino sería la mejor selección respaldado por lo que permita el sistema, pero con la etiqueta y la práctica real como independiente. No sé si la teoría de un Alberto arnulfista llegue a convertirse en realidad. Tendremos que esperar a ver qué nos ofrece el sistema. Hoy por hoy, lo que nos conviene probar, así como ya probamos a los "Omares" y a los "Fufos", es una candidatura independiente. Por supuesto, hay que descartar nuevos candidatos parecidos, digamos, al farandulero.
Debo reconocer que lo que expongo quizás diste mucho de ser realista, pragmático. Como fue el análisis de los próximos comicios de Bobby Eisenmann. El mío es más idealista, con la esperanza de que incluya un grado razonable de pies en tierra, que ojalá sirva para prender una luz al final del túnel a los mangoneadores politiqueros del "establishmen" pero, principalmente, a la gran mayoría de ciudadanos sólidos que votarían sin hacha que amolar.
Escribo este artículo consciente de que estamos en el mes de la Patria. Me emociona sobremanera leer en los medios los versos de Ricardo Miró, Gaspar Octavio Hernández y Amelia Denis de Icaza. Panamá es inmortal. Sin embargo, dada la historia que vivimos antes y después de la invasión, se me ocurre que es preferible tocar las llagas que a la Patria ha inferido un sistema de politiqueros a quienes, aparentemente, poco importa el bienestar de Panamá y de su gente más necesitada.

101 años de Panamá América

 
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