APEC, desafío ineludible
La dimensión del mercado, las distancias geográficas, las diferencias culturales y las barreras idiomáticas entre Asia y Panamá no son excusas para postergar la participación del país en estos escenarios, por lo que nos enfrentamos al imperativo de recuperar espacio y tiempo perdido ante la creciente competencia y experiencias exitosas que han alcanzado algunos países del entorno vecinal, como ante la urgente necesidad de alcanzar un entendimiento en el marco de APEC, a riesgo de quedarnos rezagados en un mundo competitivo, donde no hay segundas oportunidades.
El Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) tiene un mercado de 2,500 millones de personas que mueve el 50% del comercio mundial, constituyéndose en un mecanismo de consulta y cooperación gubernamental en el que participan las economías de 21 países con costas en el Pacífico: Australia, Brunei, Canadá, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Estados Unidos (EU), China, Hong Kong, Taiwan, México, Chile, Perú, Papúa-Nueva Guinea, la Federación de Rusia, Tailandia y Vietnam.
Una mirada retrospectiva hacia la experiencia chilena, peruana y mexicana nos indica la importancia de planificar una agenda programática de política exterior que comprometa nuestros esfuerzos políticos y diplomáticos aceptando el ofrecimiento de Filipinas y buscando con racionalidad negociadora el respaldo de otros padrinos como Corea del Sur, EU, Japón, Chile y Perú (importantes usuarios del Canal) para endosar la aspiración panameña de formalizar su ingreso al APEC, que se reunirá en Seúl en noviembre. Nos enfrentamos al desafío de retomar la estrategia iniciada para ingresar al APEC, ante el fin de ofertar los megaproyectos de la ampliación del Canal y los puertos para atraer inversionistas asiáticos cuando las empresas navieras de los países que participan en la Junta Consultiva del Canal están analizando sus proyecciones económicas con respecto a la ampliación de la vía y la rentabilidad de Panamá como centro de trasbordo de carga en el mundo.
Un elemento que no podemos soslayar es el conocimiento de las prácticas para hacer negocios en Asia y, con el fin de encarar este desafío, se requerirá del esfuerzo conjunto del gobierno, gremios de productores y exportadores, organizando seminarios y pasantías sobre el mercadeo en Asia, instando y facilitando las innovaciones tecnológicas para que los micro y medianos empresarios puedan competir exitosamente en una región tan competitiva como es la cuenca del Pacífico, donde el 80 % de las industrias es de la microempresa.
En apoyo del sector empresarial podría diseñarse una diplomacia comercial involucrando a las misiones diplomáticas, consulares y económicas, agilizando el trámite de visas para inversionistas asiáticos, la promoción de acuerdos para la protección de inversiones, la participación en ferias comerciales e industriales, fomentar acercamiento entre las cámaras de comercio, organizar giras e impulsar programas de promoción comercial. Incluso, el Parlamento panameño podría dar su aporte a través de grupos de amistad con los países de la región.
Panamá cumple con cinco requisitos básicos para ser parte del APEC: por tradición tiene vocación marítima en el Pacífico, mantiene lazos económicos con Oriente ante el movimiento de carga asiática que trasiegan los puertos panameños, el alto volumen de las importaciones asiáticas en la Zona Libre, los principales usuarios del Canal son miembros del Foro y el compromiso del país de fortalecer el comercio abierto y multilateral con la suscripción de los TLC con Taiwan, Centroamérica y pronto con EU y Singapur.
De la incorporación al APEC surgen grandes desafíos, pero también se derivan oportunidades y beneficios para el sector exportador, los servicios en general, el comercio y las actividades financieras.
Panamá está urgida de afianzar su presencia en el área económica de mayor crecimiento del mundo, porque su posición estratégica de ser la interconexión del desarrollo económico entre Oriente y Occidente, a través del Canal, nos confirma que las condiciones están dadas y que tenemos que aprovecharlas.
El Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) tiene un mercado de 2,500 millones de personas que mueve el 50% del comercio mundial, constituyéndose en un mecanismo de consulta y cooperación gubernamental en el que participan las economías de 21 países con costas en el Pacífico: Australia, Brunei, Canadá, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Estados Unidos (EU), China, Hong Kong, Taiwan, México, Chile, Perú, Papúa-Nueva Guinea, la Federación de Rusia, Tailandia y Vietnam.
Una mirada retrospectiva hacia la experiencia chilena, peruana y mexicana nos indica la importancia de planificar una agenda programática de política exterior que comprometa nuestros esfuerzos políticos y diplomáticos aceptando el ofrecimiento de Filipinas y buscando con racionalidad negociadora el respaldo de otros padrinos como Corea del Sur, EU, Japón, Chile y Perú (importantes usuarios del Canal) para endosar la aspiración panameña de formalizar su ingreso al APEC, que se reunirá en Seúl en noviembre. Nos enfrentamos al desafío de retomar la estrategia iniciada para ingresar al APEC, ante el fin de ofertar los megaproyectos de la ampliación del Canal y los puertos para atraer inversionistas asiáticos cuando las empresas navieras de los países que participan en la Junta Consultiva del Canal están analizando sus proyecciones económicas con respecto a la ampliación de la vía y la rentabilidad de Panamá como centro de trasbordo de carga en el mundo.
Un elemento que no podemos soslayar es el conocimiento de las prácticas para hacer negocios en Asia y, con el fin de encarar este desafío, se requerirá del esfuerzo conjunto del gobierno, gremios de productores y exportadores, organizando seminarios y pasantías sobre el mercadeo en Asia, instando y facilitando las innovaciones tecnológicas para que los micro y medianos empresarios puedan competir exitosamente en una región tan competitiva como es la cuenca del Pacífico, donde el 80 % de las industrias es de la microempresa.
En apoyo del sector empresarial podría diseñarse una diplomacia comercial involucrando a las misiones diplomáticas, consulares y económicas, agilizando el trámite de visas para inversionistas asiáticos, la promoción de acuerdos para la protección de inversiones, la participación en ferias comerciales e industriales, fomentar acercamiento entre las cámaras de comercio, organizar giras e impulsar programas de promoción comercial. Incluso, el Parlamento panameño podría dar su aporte a través de grupos de amistad con los países de la región.
Panamá cumple con cinco requisitos básicos para ser parte del APEC: por tradición tiene vocación marítima en el Pacífico, mantiene lazos económicos con Oriente ante el movimiento de carga asiática que trasiegan los puertos panameños, el alto volumen de las importaciones asiáticas en la Zona Libre, los principales usuarios del Canal son miembros del Foro y el compromiso del país de fortalecer el comercio abierto y multilateral con la suscripción de los TLC con Taiwan, Centroamérica y pronto con EU y Singapur.
De la incorporación al APEC surgen grandes desafíos, pero también se derivan oportunidades y beneficios para el sector exportador, los servicios en general, el comercio y las actividades financieras.
Panamá está urgida de afianzar su presencia en el área económica de mayor crecimiento del mundo, porque su posición estratégica de ser la interconexión del desarrollo económico entre Oriente y Occidente, a través del Canal, nos confirma que las condiciones están dadas y que tenemos que aprovecharlas.