Apoyemos "una mano amiga"
"Una mano Amiga" es una respuesta oficial del nuevo gobierno al incremento de violencia, la delincuencia y la riñas estudiantiles que complementa la operación de seguridad ciudadana contra el crimen y que, juntas, pueden mejorar la calidad de vida de todos los panameños.
Parece inteligente este nuevo enfoque para disminuir los problemas antes mencionados. Es cierto que con una juventud ocupada, pendiente de actividades donde pueden compartir, competir, demostrar lo que son capaces de hacer, se les provee de un nuevo escenario donde dirimir las diferencias naturales entre grupos y colegios sin violencia y se les orienta hacia dónde dirigir el talento natural que poseen con el que podrían optar por otras opciones de trabajo bien remunerado y reconocido.
Es una gran labor que requiere de instructores, profesores y maestros dispuestos a hacer algo más que asistir a clases a recitar el contenido de un folleto, requiere compromiso, compenetrarse y deseo de ayudar a sus discípulos, mostrarles como vivir en sociedad, estimular la sana competencia, promover la tolerancia y el respeto a otros competidores (Fair Play).
Es buena la idea y hay mucho por hacer. Se piensa comenzar con el fútbol que tiene una afición que incrementa; también el béisbol es una buena alternativa. En ambos deportes tenemos palpables ejemplos criollos de que la dedicación, el esfuerzo, la disciplina puede conducir al éxito profesional y financiero.
Otros deportes también son idóneos para promover las competencias: baloncesto, atletismo, natación, lucha grecorromana, el boxeo aficionado tan arraigado en los niveles más populares.
Existe otra competencia que se efectúa en el verano, es única en el mundo, muy simbólica, que se realiza en el país, la Carrera Anual de Cayucos de océano a océano, atravesando el Canal. Esta fue una tradición iniciada por los norteamericanos y continuada por panameños, donde los estudiantes de colegios públicos han estado marginados, aunque éstos, por sus luchas patrióticas, tendrían ganado el derecho y la mayor autoridad para participar en ellas, por ejemplo: el Instituto Nacional, el Artes y Oficios, la Escuela Náutica y muchos más. Es un deporte un poco caro, que requiere equipo y preparación, pero el Estado o la ACP pudiera inicialmente patrocinarlo hasta lograr que organizaciones particulares asuman los costos como lo hace el resto de los participantes.
Aquí es donde la sociedad, las empresas, los particulares conscientes que deseen frenar el incremento de la espiral de violencia, deben hacer aportes, patrocinar, estimular estos eventos; deben tener en cuenta que para convivir civilizadamente hay que ser justos y algunos deben abandonar esa mentalidad retrógrada de otras latitudes colmadas de violencia, de que llegaron a este país para hacerse ricos, con el abuso continuado de los trabajadores, burlándose de las leyes, promoviendo la corrupción, evadiendo los impuestos correspondientes a su nivel de ganancias, y que el resto de los ciudadanos estamos para que ellos logren su perverso cometido.
Es hora de rectificar, apoyar causas nobles; ser humanos y dejar de pensar sólo en el desmedido lucro personal, sin importar cuánto daño se haga al país, a la sociedad y a los conciudadanos. Trabajemos todos pensando en contribuir a hacer más justa y mejor esta Nación.
Parece inteligente este nuevo enfoque para disminuir los problemas antes mencionados. Es cierto que con una juventud ocupada, pendiente de actividades donde pueden compartir, competir, demostrar lo que son capaces de hacer, se les provee de un nuevo escenario donde dirimir las diferencias naturales entre grupos y colegios sin violencia y se les orienta hacia dónde dirigir el talento natural que poseen con el que podrían optar por otras opciones de trabajo bien remunerado y reconocido.
Es una gran labor que requiere de instructores, profesores y maestros dispuestos a hacer algo más que asistir a clases a recitar el contenido de un folleto, requiere compromiso, compenetrarse y deseo de ayudar a sus discípulos, mostrarles como vivir en sociedad, estimular la sana competencia, promover la tolerancia y el respeto a otros competidores (Fair Play).
Es buena la idea y hay mucho por hacer. Se piensa comenzar con el fútbol que tiene una afición que incrementa; también el béisbol es una buena alternativa. En ambos deportes tenemos palpables ejemplos criollos de que la dedicación, el esfuerzo, la disciplina puede conducir al éxito profesional y financiero.
Otros deportes también son idóneos para promover las competencias: baloncesto, atletismo, natación, lucha grecorromana, el boxeo aficionado tan arraigado en los niveles más populares.
Existe otra competencia que se efectúa en el verano, es única en el mundo, muy simbólica, que se realiza en el país, la Carrera Anual de Cayucos de océano a océano, atravesando el Canal. Esta fue una tradición iniciada por los norteamericanos y continuada por panameños, donde los estudiantes de colegios públicos han estado marginados, aunque éstos, por sus luchas patrióticas, tendrían ganado el derecho y la mayor autoridad para participar en ellas, por ejemplo: el Instituto Nacional, el Artes y Oficios, la Escuela Náutica y muchos más. Es un deporte un poco caro, que requiere equipo y preparación, pero el Estado o la ACP pudiera inicialmente patrocinarlo hasta lograr que organizaciones particulares asuman los costos como lo hace el resto de los participantes.
Aquí es donde la sociedad, las empresas, los particulares conscientes que deseen frenar el incremento de la espiral de violencia, deben hacer aportes, patrocinar, estimular estos eventos; deben tener en cuenta que para convivir civilizadamente hay que ser justos y algunos deben abandonar esa mentalidad retrógrada de otras latitudes colmadas de violencia, de que llegaron a este país para hacerse ricos, con el abuso continuado de los trabajadores, burlándose de las leyes, promoviendo la corrupción, evadiendo los impuestos correspondientes a su nivel de ganancias, y que el resto de los ciudadanos estamos para que ellos logren su perverso cometido.
Es hora de rectificar, apoyar causas nobles; ser humanos y dejar de pensar sólo en el desmedido lucro personal, sin importar cuánto daño se haga al país, a la sociedad y a los conciudadanos. Trabajemos todos pensando en contribuir a hacer más justa y mejor esta Nación.