Apoyo crítico
E l Padre Pedro Arrupe (q.d.D.g), quien fue el Superior mundial de los jesuitas y a quien tal vez veamos algún día en los altares, estuvo en Nicaragua en los inicios de la revolución sandinista y encontró a los jesuitas divididos, a favor y en contra de la revolución. Su consigna, después de oír todos los pareceres fue "Apoyo crítico". Apoyo, porque parecía iniciarse una época de beneficio para las clases más necesitadas y no se veía entonces nada en contra de la fe cristiana. Crítico, porque era necesario esperar hacia dónde evolucionarían los acontecimientos y según las situaciones apoyar o combatir. Nunca perder la libertad ni la criticidad.
Yo, personalmente, frente a las actuales reformas constitucionales sigo aquella consigna del Padre Arrupe: apoyo crítico. Apoyo porque, aunque algunos no lo ven así, yo sí veo abrirse las puertas para una posible Asamblea Constituyente con una importante participación popular. Por esta Constituyente paralela (paralela en el sentido de no interferir con las autoridades ya elegidas), el Comité Ecuménico, junto con otros grupos, luchó mucho al recoger decenas de miles de firmas. Por otra parte, además de las firmas, luchamos en sus tiempos por una quinta papeleta y por una consulta popular entre mayo y septiembre de este año. Nada de eso resultó y por eso nosotros, en el Comité Ecuménico, fieles a nuestra opción de fondo, aceptamos ahora esta puerta abierta, aunque con ciertas condiciones, como por ejemplo bajar significativamente el número de firmas para una convocatoria popular e igualmente hacer cambios en el modo de hacer la consulta .
Pensamos que con las reformas la situación es mejor que sin ellas, lo que significaría dejar las cosas como están. Nadie tiene por qué estar de acuerdo con nuestra posición, pero tampoco hay derecho a tacharnos, aunque no se diga la palabra, de traidores. Esto no es así.
Por otro lado, no nos parece correcto decir que las otras reformas son "cosméticas" o "parchecitos", porque eso significaría darle esos adjetivos a las del Foro 2020 que hoy se recogen. Claro que hay otras cosas ausentes o contrarias y aquí es donde entra el adjetivo crítico en nuestro apoyo.
En una reciente reunión en la que estuvieron representadas numerosas organizaciones cívicas, gremiales y religiosas, el tema de las reformas se dividió en cuatro paquetes: las que apoyamos, las que debemos corregir o mejorar, las que rechazamos y las importantes que faltan.
Por su lado, la posición oficial del Comité Ecuménico es que acepta la reforma que introduce el método de la Asamblea Constituyente Paralela para cambiar la Constitución y que las demás reformas las deja a la consideración del Foro Panamá 2020 del cual forma parte importante , además de que es en el Foro donde se encuentran los profesionales del Derecho y de la Constitución que pueden dar mejor que nosotros sus opiniones técnicas.
Y ahora, algo que no tiene que ver directamente con las reformas constitucionales que hoy se debaten, pero que ha sido motivo de numerosos comentarios: el asunto de la religión católica en la Constitución. En nuestra actual Carta Magna se reconoce que la religión católica es la de la mayoría de los panameños. Esto es una gran verdad, pero de este tema no se ha hablado absolutamente en ninguna reunión oficial del Comité Ecuménico ni lo llevamos a la Comisión de Gobierno de la Asamblea el día de nuestra exposición. Pero por la intervención de uno de los miembros de la Asamblea se tocó este tema y tanto un obispo de la Iglesia Evangélica Metodista de Panamá como mi persona, dimos nuestras opiniones personales. Si fueron acertadas o no se puede discutir, pero ellas no buscan de ningún modo una confrontación entre Comité Ecuménico e Iglesia católica. Ambas instituciones nos llevamos de lo más bien y esperamos seguir así, de modo que confiamos en que los medios de comunicación social no hagan festín de estas cosas.
Yo, personalmente, frente a las actuales reformas constitucionales sigo aquella consigna del Padre Arrupe: apoyo crítico. Apoyo porque, aunque algunos no lo ven así, yo sí veo abrirse las puertas para una posible Asamblea Constituyente con una importante participación popular. Por esta Constituyente paralela (paralela en el sentido de no interferir con las autoridades ya elegidas), el Comité Ecuménico, junto con otros grupos, luchó mucho al recoger decenas de miles de firmas. Por otra parte, además de las firmas, luchamos en sus tiempos por una quinta papeleta y por una consulta popular entre mayo y septiembre de este año. Nada de eso resultó y por eso nosotros, en el Comité Ecuménico, fieles a nuestra opción de fondo, aceptamos ahora esta puerta abierta, aunque con ciertas condiciones, como por ejemplo bajar significativamente el número de firmas para una convocatoria popular e igualmente hacer cambios en el modo de hacer la consulta .
Pensamos que con las reformas la situación es mejor que sin ellas, lo que significaría dejar las cosas como están. Nadie tiene por qué estar de acuerdo con nuestra posición, pero tampoco hay derecho a tacharnos, aunque no se diga la palabra, de traidores. Esto no es así.
Por otro lado, no nos parece correcto decir que las otras reformas son "cosméticas" o "parchecitos", porque eso significaría darle esos adjetivos a las del Foro 2020 que hoy se recogen. Claro que hay otras cosas ausentes o contrarias y aquí es donde entra el adjetivo crítico en nuestro apoyo.
En una reciente reunión en la que estuvieron representadas numerosas organizaciones cívicas, gremiales y religiosas, el tema de las reformas se dividió en cuatro paquetes: las que apoyamos, las que debemos corregir o mejorar, las que rechazamos y las importantes que faltan.
Por su lado, la posición oficial del Comité Ecuménico es que acepta la reforma que introduce el método de la Asamblea Constituyente Paralela para cambiar la Constitución y que las demás reformas las deja a la consideración del Foro Panamá 2020 del cual forma parte importante , además de que es en el Foro donde se encuentran los profesionales del Derecho y de la Constitución que pueden dar mejor que nosotros sus opiniones técnicas.
Y ahora, algo que no tiene que ver directamente con las reformas constitucionales que hoy se debaten, pero que ha sido motivo de numerosos comentarios: el asunto de la religión católica en la Constitución. En nuestra actual Carta Magna se reconoce que la religión católica es la de la mayoría de los panameños. Esto es una gran verdad, pero de este tema no se ha hablado absolutamente en ninguna reunión oficial del Comité Ecuménico ni lo llevamos a la Comisión de Gobierno de la Asamblea el día de nuestra exposición. Pero por la intervención de uno de los miembros de la Asamblea se tocó este tema y tanto un obispo de la Iglesia Evangélica Metodista de Panamá como mi persona, dimos nuestras opiniones personales. Si fueron acertadas o no se puede discutir, pero ellas no buscan de ningún modo una confrontación entre Comité Ecuménico e Iglesia católica. Ambas instituciones nos llevamos de lo más bien y esperamos seguir así, de modo que confiamos en que los medios de comunicación social no hagan festín de estas cosas.