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Aproximación política a la realidad


Las propuestas políticas están llamadas a ser una aproximación a la realidad. Pero, difieren de ellas, en que suelen tener un credo ideológico, que es el norte de navegación de los partidos. En otras palabras, no basta tan sólo pretender que uno conoce la realidad tal y como se presenta, sino también que los electores coincidan sobre hacia dónde uno quiere llevarlos, como partido político.

Hubiera esperado de la actual coyuntura electoral que empezáramos a superar la dicotomía dictadura vs. democracia, no porque a mí se me ocurra que deba ser de esa manera, sino porque las posiciones ideológicas, así como la historia de los partidos empiezan a darnos los contornos de nuestro futuro político.

En otras palabras, hubiera esperado en la estructura de las alianzas, menos referencia al pasado y más referencia al futuro. En mi opinión, ese futuro hubiera identificado claramente tres posiciones ideológicas, que legítimamente luchan por el poder: una posición social demócrata, una posición liberal y otra posición panameñista, con dos candidatos en esta última posición político-ideológica.

Si bien, de parte del gobierno, el histrionismo público con el que se manejó la conformación de la nómina presidencial, ya desde su partida, permitía predecir serios problemas para que llegara a buen puerto; de parte de la oposición, prefirieron escoger el camino más fácil de la supuesta unidad democrática frente al supuesto autoritarismo; como justificación del aglutinamiento de todos los partidos opositores.

Este exagerado pragmatismo que se practica en la política panameña, va de la idea histórica y muy arraigada en nuestros líderes políticos, de que en el país, no hay nada de lo que, al final del día, no podamos ponernos de acuerdo. Y, valga ser objetivos en este sentido: este optimismo sobre la capacidad negociadora y forjadora de acuerdos ha evitado que naufragáramos en la vorágine de la violencia que consumió a Centroamérica en su momento, y que hoy aún vive la hermana república de Colombia.

Por lo tanto, un voto de confianza para el candidato que se perfila como el más favorecido por estos cambios en el ajedrez político del país. Ahora, llegará el momento, -y esto es lo más importante-, en que deberá demostrarnos que tiene dotes de liderazgo que le permiten saber a perfección hacia adónde quiere llevar la nave del Estado; y que puede manejar esta amalgama de intereses -que por lo demás, tiene una gran experiencia burocrática en el ejercicio del poder- hacia la consolidación de esas metas.

Amanecerá y veremos, como bien dicen muchos.

101 años de Panamá América

 
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