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¿Arde París?


Título de una película que se preciaba de ser histórica en relación a la II Guerra Mundial. También la pregunta que el dictador alemán le hacía a sus lugartenientes ante la acometida de los ejércitos aliados y la inevitable reconquista de la capital francesa, otra hora conocida como la "ciudad luz". Afortunadamente, ningún general alemán cumplió las demenciales ordenes de destruir París.
Extemporáneamente, la respuesta hoy día es: ¡Sí, París arde!, y de tal manera que el jefe de la Policía se siente reconfortado y optimista, pues al séptimo día de los disturbios "solamente se quemaron 349 automóviles en contraste con los 729 del día anterior". Hay gentes con una capacidad genética de generar humorismo involuntario y en muchos casos, la expresión facial les facilita las cosas.
El que escupe en contra de la dirección del viento se lamenta de ello. Producto de los huracanes que recientemente asolaron a Estados Unidos, particularmente lo patéticamente acontecido en New Orleáns, uno de los lugares en donde el idioma francés aún preservaba vigencia colectiva, la prensa francesa, sus columnistas, sus humoristas, caricaturistas y con cierta discreción sus políticos, contaron con abundante materia prima, haciendo mofa y criticando las fallas que se dieron en la prevención y en las ulteriores labores de rescate.
Por su parte, en la actualidad, la prensa norteamericana está brindado toda la reciprocidad posible en base a los acontecimientos que, según una versión francesa mal intenciona y con macabro sentido del humor, han echado a correr la bola de que la Pegot está fomentando y la ulterior quema de automóviles. Hay periodistas que han calificado estos hechos como la "primera intifada francesa", a su vez, algunas la han anunciado como el preludio de lo que acontecerá pausadamente; pero inexorablemente en toda Europa, particularmente en los países que tengan dentro de su territorio una considerable y creciente colonia musulmana.
La prensa norteamericana está igualmente destacando los errores y fallas en la prevención y control de estos disturbios, así como la inexplicable pasividad del presidente francés. A todo esto hay un francés que le puede decir a sus congéneres: "Yo se los dije". Lepen.
Digno de recordar es que la presencia de la ascendente inmigración tiene su justificación en el hecho histórico de la colonización de África por parte de Europa, la que a su vez con sus periódicas "guerras mundiales" se debilitó al punto que sus colonias, luego del segundo conflicto universal, se dieron el lujo de confrontar bélicamente y en muchos casos derrotar, a sus respectivas metrópolis.
Algunos países europeos, previendo lo inevitable, negociaron el otorgamiento de la independencia a cambio la creación de vínculos diplomáticos y mercantiles preferenciales que incluían, entre otras ventajas y compensaciones, el otorgamiento de cuotas de visas de residencia a los ciudadanos de las antiguas colonias. En este aspecto, los ingleses dieron muestras de gran maestría negociadora. Francia, por su parte, evidenciando falta de visión histórica, y en compensación gran torpeza política, luego de ser contundentemente derrotada en la última guerra mundial, se embarcó en erráticos conflictos bélicos de los cuales finalizó igualmente derrotada con las que serían sus dos últimas ex colonias: Vietnam y Argelia, las cuales en las negociaciones del armisticio obtuvieron algunas compensaciones, que bien pudieron haber sido otorgadas sin necesidad de tanta sangre... Pero qué se puede esperar de una país cuyo chauvinismo lo compele a que en sus museos, las explicaciones a lo que está en sus vitrinas, se obvia el idioma universal y están escritas sólo en el idioma de una nación que hace gala de gran potencia, pero asume posiciones de desdén contra quienes no evaden su papel histórico.
Diversos autores explican que después de la muerte de Bob Marley, aparecen varias variantes del reggae entre ellas el "dancehall", que es diferente al estilo de Marley, pues es una suerte de rap con letras muy agresivas y generalmente localistas. Pero cuidado. El reggae como género musical no tiene nada de malo, y existen muchas piezas de esta música llenas de mensajes de justicia, amor e incluso de crónica urbana que describe la situación real de los barrios populares urbanos.
Pero otra cosa es el reggae de letra violenta que traspasa los límites de la crónica urbana, incitando a transgredir la ley y atentar contra la vida a través del cultivo de una cultura de la violencia criminal.
Varios estudios sostienen que esta variante del reggae es responsable principal del aumento de ataques y atentados contra homosexuales en Londres en los últimos años, por el contenido abiertamente homofóbico de algunas de estas canciones. Cómo ésta "El mundo está en problemas / Cada vez que Buju Banton llega / los gays tendrán que huir / o recibirán una bala en la cabeza / Bang, bang en la cabeza de un gay / No defenderá a los hombres asquerosos / Deben morir". (Cantante Buju Banton). Si busca encontrará letras parecidas en reggaes panameños.
Ante esto, varias empresas en Jamaica han anunciado que interrumpirán todo vínculo con artistas que promuevan la violencia de cualquier forma. "Expresamos nuestro temor de que el continuo uso de lenguaje violento en la música derive en un deterioro de nuestra industria musical, así como de nuestra sociedad y nuestra economía", señalaron en un comunicado conjunto.
Además, muchos jamaiquinos han cuestionado estas letras por incitar a la violencia, por su lenguaje machista y obsceno, y por los constantes enfrentamientos entre los músicos en los escenarios donde alternan. Existen sospechas que la popularidad de esta variante del reggae está relacionada con creciente alto índice de homicidios en ese país.
El tema de la violencia explícita en una parte de las canciones de reggae, no agota otros temas generadores y cultivadores de violencia en nuestro medio, pero nos convoca a hacer algo al respecto.
La pregunta es, ¿qué estamos haciendo en Panamá? ¿Qué dicen las empresas, emisoras, publicistas que sostienen este tipo de expresiones? ¿Qué dicen las autoridades, los grupos cívicos, las iglesias? ¿Los padres de familias y los educadores? ¿Autorregulación, control, una sociedad civil que se empodere con la afirmación que la comunicación es un derecho de todos y todas que debe ser ejercido y reclamado?
(raulleisr@hotmail.com)

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