Argentina hora cero
La oleada de saqueos de supermercados y bodegas y de ruidosas manifestaciones callejeras fue una presión social por encima de la capacidad de liderazgo de un mandatario que, primero, se peleó con su vicepresidente Carlos "Cacho" Alvarez del FREPASO, y no pudo impedir, a continuación, que los peronistas maniobraran en el Senado para elegir presidente y virtual sucesor presidencial a un elemento de sus filas. Aún no es claro si el presidente del Senado convoca a elecciones en breve plazo; si le entrega el Ejecutivo a un senador, un diputado y un gobernador; o si él se decide a completar el período de la Rúa.
Por otro lado, el peronismo no se destaca ahora por su unidad política. Las fisuras entre el ex candidato Eduardo Duhalhe y el ex presidente Carlos Menem no se han cerrado, mucho menos después del anuncio de una nueva candidatura de éste, a poco de salir de la finca donde permanecía recluido.
Gobierne quien gobierne, el complejo problema económico continuará desestabilizando al país. La ayuda del FMI, lejos de aliviar la crisis de la deuda externa, la ha agravado, minando la confianza local e internacional. El liberalismo, que produjo la privatización de empresas públicas y ató el peso al valor del dólar, no ha surtido efecto, a pesar de la experiencia de Domingo Cavallo. Modernizar la economía al precio de provocar desempleo masivo, reducir la calidad de vida del pueblo y lanzar a las masas al saqueo de las tiendas de comestibles es un precio que ningún país puede pagar, como lo ha demostrado el régimen vacilante del radical Fernando de la Rúa, quien abandona el poder por la puerta trasera como lo hiciera antes su correligionario Raúl Alfonsín.
Por otro lado, el peronismo no se destaca ahora por su unidad política. Las fisuras entre el ex candidato Eduardo Duhalhe y el ex presidente Carlos Menem no se han cerrado, mucho menos después del anuncio de una nueva candidatura de éste, a poco de salir de la finca donde permanecía recluido.
Gobierne quien gobierne, el complejo problema económico continuará desestabilizando al país. La ayuda del FMI, lejos de aliviar la crisis de la deuda externa, la ha agravado, minando la confianza local e internacional. El liberalismo, que produjo la privatización de empresas públicas y ató el peso al valor del dólar, no ha surtido efecto, a pesar de la experiencia de Domingo Cavallo. Modernizar la economía al precio de provocar desempleo masivo, reducir la calidad de vida del pueblo y lanzar a las masas al saqueo de las tiendas de comestibles es un precio que ningún país puede pagar, como lo ha demostrado el régimen vacilante del radical Fernando de la Rúa, quien abandona el poder por la puerta trasera como lo hiciera antes su correligionario Raúl Alfonsín.