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Argumentos de por qué no


No al Código de Trabajo paralelo, argumentación desde el gobierno de Pérez Balladares, cuando se reformó el Código de Trabajo a través de la Ley 44. Los trabajadores perdimos conquistas, pues ese gobierno planteó que generaría muchos empleos, que no fue así.

En este periodo más del 40% de los empleos son informales, quiere decir que la política de generación de empleo ha fracasado porque son poco productivos, con bajos salarios. Si vemos las estadísticas de la CSS, el 75% de los asalariados gana menos de 500 dólares mensuales, el 60% no pasa de 300 dólares mensuales, al igual la empresa privada dice que ha aumentado el salario mínimo. El aumento solo alcanza o beneficiar al 22% de los trabajadores asalariados, y el salario mínimo está dividido en 3 regiones, Panamá, Colón, San Miguelito, la región 1, las cabeceras de provincias región 2 y el resto del país, y peor aun el salario mínimo se divide en actividad económica. Por ejemplo, el trabajador de una empresa de servicio o comercio gana menos en cada región, pero cuando asiste a comprar no se toma en cuenta estas divisiones, se le cobra igual al que gana mucho, que al que gana poco, un ejemplo un trabajador de una región de Chiriquí, paga más por el tanque de gas, pero gana menos por estar en la región tres, esto sin tomar en cuenta que los aumentos de salario mínimo son trasladados de inmediato al consumidor.

Hablando de competitividad, los trabajadores panameños son competitivos, son eficientes, ¿quienes han contribuido para que el PIB crezca sostenidamente 8% o más? ¿serán los extraterrestres?

En las Convenciones Colectivas se discuten las fórmulas de productividad, pero se estrellan con una realidad: muchas empresas no invierten en tecnología, en la seguridad de los trabajadores (porque es un gasto). Lo que sí es cierto es que los costos de producción se elevan por dos o tres factores. 1. Altos costos de energía eléctrica, 2. Altos márgenes de rentabilidad o ganancia, 3. Factores externos como el combustible que en Panamá nunca baja, según estadísticas se accidentan más de 120,000 mil trabajadores al año trayendo esto aumento del gasto en el Programa de Riesgos Profesionales, familias sin cobertura, y la empresa privada no se da cuenta de que si no invierte en este tema está perdiendo trabajadores calificados que salen de la producción por esta causa.

El Código de Trabajo de Panamá no es obstáculo para la inversión, si fuera así Haití sería el país con mayor inversión en la región. Plantean nuevas modalidades como por ejemplo que el trabajador realice sus tareas desde su casa, y así sacarlo del empleo formal, que no cotice a la CSS. Este trabajador en sus últimos años será una carga para el Estado ya que no tendrá jubilación y no podrá acceder a la atención médica en la CSS, que aunque tiene problemas es una opción válida. También hablan de los costos de despidos y de la estabilidad, pero, acaso será de la estabilidad de las trabajadoras del sector comercio, que las contratan y la despiden cada tres meses dizque para que no adquieran estabilidad. Será que hablan de los trabajadores de las compañías de guardias de seguridad, que trabajan jornadas de 16 horas al día, les cobran los uniformes, les pagan el XIII en varias partidas, y eso cuando les pagan.

Pocas empresas de capital nacional y extranjero comparten sus ganancias, esperanzas, sacrificios con sus colaboradores y no andan llorando todos los días. Conozco compañeros que están orgullosos de colaborar por el trato, la inversión en seguridad, por compartir todo, no solo el trabajo, y algunas ni siquiera se preocupan por tener o no sindicatos.

Respetamos y estamos de acuerdo con la libre empresa, pero no con el libertinaje. Lo que pasa es que siempre que hay sacrificios solo los paga el trabajador, pues esta vez no será así, eso sí dejando siempre la puerta abierta para el diálogo, pero sin posibilidad de reformar el Código de Trabajo.

101 años de Panamá América

 
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