Argumentos falaces
He estado escuchando y leyendo con discreción ciertos señalamientos de "profesionales" o "especialistas" en torno a la Guía de Sexualidad y la propuesta ley de Protección Integral de Niñez y Adolescencia. Un aspecto importante a considerar en el abordaje de políticas sociales es que al presentar, opinar y proponer, el ejercicio debe hacerse con conocimiento de hecho y de derecho, no sobre la base de prejuicios, interpretaciones subjetivas o antítesis de contenido político. La calidad de una opinión se basa en su contenido informativo de conocimiento.
Genera pudor denotar la hipocresía verbal de educadores, médicos, abogados, opositores políticos, que con inquina difaman iniciativas como las presentadas, aduciendo como verdades absolutas de sus elucubraciones principios de moralidad y ética que reclaman como existentes pero que en el quehacer diario de sus vidas parecen olvidados.La sociedad se enfrenta a una sexualidad analfabeta y a una institución familiar reproductora de carencias intergeneracionales, la discusión trasciende el enseñar a tener sexo, de unirse porque sentimos que nos queremos y tener hijos porque es bonito; las aptitudes construidas para cada caso son esenciales en la calidad de las relaciones tanto societales como parentales.
Es un absurdo esgrimir que la patria potestad se deslegitima frente al reconocimiento de derechos al menor, si la propia figura familiar es en sí garante del cumplimiento de deberes y facultades para ambas partes. Es una insensatez obstruir la labor de un maestro, profesor, capacitado, de informar a sus alumnos acerca del conjunto de condiciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a cada sexo y las prácticas y comportamientos relacionados a la búsqueda del placer sexual y la reproducción; cuando la realidad es que existen poca comunicación familiar y una constante publicidad sexual comercial sin valores.