ARI y "Ley Chorizo"
Es comprensible que el nuevo gobierno de Mireya Moscoso aspire a remover al actual administrador de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), Nicolás Ardito Barletta, por sus vínculos y antecedentes políticos con la administración anterior. Se recordará que el doctor Ardito Barletta fue presidente de la República en 1984 tras ser candidatizado por el Partido Revolucionario Democrático (PRD), hoy en la oposición.
Hay que tener también en cuenta que el actual administrador ascendió al cargo que hoy ocupa tras una burda y cuestionada maniobra política y legislativa promovida por el entonces mandatario, Pérez Balladares, quien gestó una reforma de la ley de la entidad con el principal propósito de desplazar al director de entonces, José Chen Barría, y colocar en el puesto precisamente a Ardito Barletta.
Chen Barría había ganado la posición en concurso público, gracias a sus dotes e historial profesional y académico. Pero apenas si pudo ostentar el cargo por algunos meses, pues pronto tropezó con la abierta desaprobación y antagonismo del recién asumido mandatario.
El presidente Endara, predecesor de Pérez Balladares, había estructurado originalmente la ARI como un organismo autónomo y apolítico, a imagen y semejanza de la norteamericana Autoridad del Canal. Estaba constituida por doce directivos nombrados escalonadamente, de modo que, al igual que ocurre en la Corte Suprema, cada nuevo gobierno pudiera designar algunos de sus miembros por vencimiento del período, pero no a todos. Se procuraba así evitar el trauma de cada transición gubernamental, al tiempo que se lograba cierto sentido de continuidad y equilibrio político.
Ardito Barletta ha tenido un buen desempeño en términos generales, licitando 789 viviendas y vendiendo directamente otras 908 a antiguos arrendatarios, fuera de diversas concesiones y ventas de tierras y otras edificaciones en más de 1,500 actos públicos, de los cuales se destacan Fuerte Espinar, Amador, Gamboa y Albrook. Diversos proyectos de inversión se desarrollan en el vasto territorio, creando trabajo y riqueza.
Obviamente, se han dado críticas y algunos errores, de los cuales hemos recogido varios en nuestras páginas, pero ello ha sido la excepción.
Mas los méritos no objetan los reparos justificados de la presidenta Moscoso, con la salvedad de que nos parece conveniente retornar la idea original del presidente Endara, de un administrador apolítico y técnico, en una ARI autónoma y libre de la intromisión partidista, que conserve el sistema de escalonamiento de su Directiva. A fin de cuenta, son bienes de todos, demasiado valiosos; y se derramó mucha lágrima y sangre por ellos.
Hay que tener también en cuenta que el actual administrador ascendió al cargo que hoy ocupa tras una burda y cuestionada maniobra política y legislativa promovida por el entonces mandatario, Pérez Balladares, quien gestó una reforma de la ley de la entidad con el principal propósito de desplazar al director de entonces, José Chen Barría, y colocar en el puesto precisamente a Ardito Barletta.
Chen Barría había ganado la posición en concurso público, gracias a sus dotes e historial profesional y académico. Pero apenas si pudo ostentar el cargo por algunos meses, pues pronto tropezó con la abierta desaprobación y antagonismo del recién asumido mandatario.
El presidente Endara, predecesor de Pérez Balladares, había estructurado originalmente la ARI como un organismo autónomo y apolítico, a imagen y semejanza de la norteamericana Autoridad del Canal. Estaba constituida por doce directivos nombrados escalonadamente, de modo que, al igual que ocurre en la Corte Suprema, cada nuevo gobierno pudiera designar algunos de sus miembros por vencimiento del período, pero no a todos. Se procuraba así evitar el trauma de cada transición gubernamental, al tiempo que se lograba cierto sentido de continuidad y equilibrio político.
Ardito Barletta ha tenido un buen desempeño en términos generales, licitando 789 viviendas y vendiendo directamente otras 908 a antiguos arrendatarios, fuera de diversas concesiones y ventas de tierras y otras edificaciones en más de 1,500 actos públicos, de los cuales se destacan Fuerte Espinar, Amador, Gamboa y Albrook. Diversos proyectos de inversión se desarrollan en el vasto territorio, creando trabajo y riqueza.
Obviamente, se han dado críticas y algunos errores, de los cuales hemos recogido varios en nuestras páginas, pero ello ha sido la excepción.
Mas los méritos no objetan los reparos justificados de la presidenta Moscoso, con la salvedad de que nos parece conveniente retornar la idea original del presidente Endara, de un administrador apolítico y técnico, en una ARI autónoma y libre de la intromisión partidista, que conserve el sistema de escalonamiento de su Directiva. A fin de cuenta, son bienes de todos, demasiado valiosos; y se derramó mucha lágrima y sangre por ellos.