Armamentismo y pobreza
En Estocolmo funciona el Instituto de Investigación para la Paz, que es una entidad acreditada, a nivel mundial, por sus estudios serios.
Esta institución informó que América Latina ha gastado, en el 2008, nada menos que 34 mil millones de dólares en armamento, mientras que más de un tercio de su población vive bajo la línea de pobreza.
Venezuela sobresale en este campo, por sus cuantiosas compras a Rusia. En los últimos años, entre otras, sus adquisiciones han sido de 100 mil fusiles AK-103, 24 cazabombarderos Sukhoi, 50 helicópteros de combate. En su fiebre guerrerista, el coronel Hugo Chávez acaba de anunciar que fortalecerá la capacidad militar de su país con la adquisición, también a Rusia, de una fuerza blindada que duplique a la existente, así como igual proporción de equipos para fortalecer la Infantería, Artillería, Marina, Aviación y áreas de Inteligencia estratégica y combate.
¿Cuáles son las verdaderas pretensiones del Presidente venezolano con este tipo de hechos? ¿Cuál aventura guerrerista le está obsesionando? ¿Le importan las condiciones socioeconómicas de ese país que van en declive indetenible, desde cuando el tal Socialismo del Siglo XXI se encuentra en el poder, para que efectúe semejantes gastos? ¿Tiene hambre de celebridad y de expansionismo o de eternizarse en el poder por la fuerza?
Luis Miquilena, quien fue su mentor y uno de los fundadores del partido político que llevó a Chávez a triunfar en las elecciones por primera vez en 1998, hoy seguidor completamente arrepentido, declaró que si ese caudillo “se diera cuenta de a dónde nos ha llevado: a la anarquía económica, destrucción de las instituciones, aniquilación de la democracia; si tuviera algún sentido de la Historia, renunciaría a favor de un gobierno provisional que debería convocar elecciones enseguida”.
A las Fuerzas Armadas Venezolanas, Chávez les ha hecho enorme daño, al adoctrinarles con la ideología caduca que se hizo pedazos cuando cayó el Muro de Berlín, al politizarlas y partidizarlas al estilo cubano, cuyo saludo, incluso, ha implantado como dogma: “Socialismo o muerte”. Incondicional seguidor de los Castro, ha creado las llamadas Milicias Bolivarianas, integradas por la Reserva Civil y la Guardia Nacional, para dar el siguiente paso de estructurar lo que llaman Ejército Revolucionario.
Las Fuerzas Armadas, auténticamente profesionales, son necesarias para la seguridad y el desarrollo de los pueblos; por ello, se las tiene que proveer de los recursos que requieren en proporción a la economía nacional y respetarlas, desde luego, por ser una de las columnas del Estado y no instrumento de oprobiosos intereses o de peligrosos delirios de grandeza que guían el egocentrismo de los sátrapas.
Violando elementales preceptos del Derecho Internacional, Chávez hace gala de intervencionismo o injerencia en los asuntos de otros países. Que no se le ocurra pasar de su chabacana verborrea a campañas militares en el exterior, lo que sería una de las peores aberraciones antihistóricas.