Armamentismo y regresando al pasado (II)
Hoy, se perciben síntomas preocupantes del inicio del retorno al pasado (1903-1989), donde predominó la concentración de poder en el Jefe de la Policía Nacional, Guardia Nacional, Fuerzas de Defensa, etc. Sin importar nombres, apellidos ni tiempos, nos estamos refiriendo al sistema con la agravante que estos jefes, los de hoy del partido que fuere, son incondicionales y obedientes a sus jefes políticos, obediencia situada por encima de la Constitución y la Ley. Para estos funcionarios, la institucionalidad la determinan los intereses de sus partidos.
El incremento de la delincuencia en los centros urbanos y la vulnerabilidad territorial, allá al extremo en Darién, han presionado y sometido a los responsables de la estratégia de seguridad del país, de caer en un laberinto y torbellino de improvisaciones marginadas de los imprescindibles estudios y análisis de utilización óptima y reorganización de los recursos existentes, para determinar las necesidades de nuevos hombres a las filas, los programas de adiestramiento dentro de las especialidades, equipo individual y colectivo, armamento, otras armas de apoyo y acompañamiento como lo son los helicópteros, lanchas, etc.
Vemos a cambio, y con frecuencia cotidiana, nombramiento ilimitado de más policías, compras millonarias de helicópteros, armas modernas, capacitación masiva de 500 hombres en adiestramiento tácticos en el extranjero, según declaraciones del ministro Escalona en la Estrella de Panamá, el 13 de febrero pasado, que hasta podríamos calificar la situación de que se ha iniciado una costosa y preocupante "carrera armamentista", la que avanza hacia un estado policíaco, al extremo que ya hoy el presupuesto de funcionamiento de la Fuerza Pública, supera en 67 millones de lo que fueron las Fuerzas de Defensa en su apogeo.
Sin embargo, con resultados sumamente pobres e improductivos, situación atribuible al empecinamiento de polarizar la fuerza en un solo mando y por coincidencias, poco profesional y confuso saturados de tareas de seguridad.
La situación se presenta tan preocupante, que este tema del modelo de seguridad que la República requiere es tan delicado y trascendental, que no debe ser tema sólo para los políticos. Deberíamos tratarlo como un tema de Estado y llevarlo a una mesa de evaluación y estudios interdisciplinarios, se me ocurre al "Instituto de Estudios Nacionales" de la Universidad de Panamá, y de no ser así, al seno de "Foro Panamá 2020", con la sana esperanza que el nuevo gobierno por surgir en el 2004, acoja e implemente los frutos del esfuerzo, mediante una ley mejorada para toda la Fuerza Pública, donde prevalezca el principio de "pesos y contra pesos".
Finalmente, dejo la preocupación que el país ha iniciado una cuenta regresiva hacia el pasado, donde la Fuerza Pública, en el momento menos esperado, competirá y someterá en un instante de crisis política como otrora por las evidentes ventajas, a los tres órganos tradicionales del sistema político panameño. De retornar a ese estado de descomposición del que todos seríamos responsables, entonces...¡que nadie llore!
(isaacbigio@yahoo.com)
El incremento de la delincuencia en los centros urbanos y la vulnerabilidad territorial, allá al extremo en Darién, han presionado y sometido a los responsables de la estratégia de seguridad del país, de caer en un laberinto y torbellino de improvisaciones marginadas de los imprescindibles estudios y análisis de utilización óptima y reorganización de los recursos existentes, para determinar las necesidades de nuevos hombres a las filas, los programas de adiestramiento dentro de las especialidades, equipo individual y colectivo, armamento, otras armas de apoyo y acompañamiento como lo son los helicópteros, lanchas, etc.
Vemos a cambio, y con frecuencia cotidiana, nombramiento ilimitado de más policías, compras millonarias de helicópteros, armas modernas, capacitación masiva de 500 hombres en adiestramiento tácticos en el extranjero, según declaraciones del ministro Escalona en la Estrella de Panamá, el 13 de febrero pasado, que hasta podríamos calificar la situación de que se ha iniciado una costosa y preocupante "carrera armamentista", la que avanza hacia un estado policíaco, al extremo que ya hoy el presupuesto de funcionamiento de la Fuerza Pública, supera en 67 millones de lo que fueron las Fuerzas de Defensa en su apogeo.
Sin embargo, con resultados sumamente pobres e improductivos, situación atribuible al empecinamiento de polarizar la fuerza en un solo mando y por coincidencias, poco profesional y confuso saturados de tareas de seguridad.
La situación se presenta tan preocupante, que este tema del modelo de seguridad que la República requiere es tan delicado y trascendental, que no debe ser tema sólo para los políticos. Deberíamos tratarlo como un tema de Estado y llevarlo a una mesa de evaluación y estudios interdisciplinarios, se me ocurre al "Instituto de Estudios Nacionales" de la Universidad de Panamá, y de no ser así, al seno de "Foro Panamá 2020", con la sana esperanza que el nuevo gobierno por surgir en el 2004, acoja e implemente los frutos del esfuerzo, mediante una ley mejorada para toda la Fuerza Pública, donde prevalezca el principio de "pesos y contra pesos".
Finalmente, dejo la preocupación que el país ha iniciado una cuenta regresiva hacia el pasado, donde la Fuerza Pública, en el momento menos esperado, competirá y someterá en un instante de crisis política como otrora por las evidentes ventajas, a los tres órganos tradicionales del sistema político panameño. De retornar a ese estado de descomposición del que todos seríamos responsables, entonces...¡que nadie llore!
(isaacbigio@yahoo.com)