Armonía y felicidad en el matrimonio
La armonía es fundamental para ser feliz en el matrimonio, para que la vida conyugal prospere y el amor entre la pareja sea auténtico. Armonía es la cualidad de las cosas que se basa en la relación entre sus elementos, lo que produce una sensación de belleza. Armonía es la relación entre dos o más personas que se pueden llevar bien sin que se susciten discusiones o peleas entre ellos. Armonía es sinónimo de madurez o sea, de una persona hecha, por lo tanto, tiene que ver con el crecimiento integral. ¿Por qué hay tantos fracasos y tanta gente que sufre en su vida matrimonial? Se dice que algunas veces la unión matrimonial se rompe, porque otra persona entra en el matrimonio, por los estragos que causa el alcoholismo y la drogadicción o, porque otros familiares interfieren demasiado en la vida conyugal de la pareja.
Hay muchas causas que influyen en los fracasos matrimoniales. Pero hay algo fundamental que daña la vida matrimonial y hace que las parejas sufran mucho más de lo que deberían: la falta de madurez.
Muchos fracasos en el matrimonio ocurren, porque la pareja se enfrenta a la realidad de este Sacramento sin madurez adecuada, lo que ocasiona después el descalabro de la relación. Al convivir la pareja sin estar preparados o maduros de una manera humana, la relación matrimonial fracasa tarde o temprano.
La persona puede crecer mucho físicamente o puede crecer su bolsillo, su fama, su conocimiento en una profesión determinada o su grado de santidad. Pero nada de eso significa que la persona crece integralmente; por lo tanto, no es una persona madura. Es preocupante que la poca madurez emocional y mental y un inadecuado crecimiento integral sean las causas más frecuentes para que gran cantidad de matrimonios fracase hoy día.
Entonces, en toda crisis matrimonial hay que preguntar cómo está el grado o nivel de madurez de la pareja. La palabra armonía resume todo esto. En el matrimonio es necesario que la pareja esté en capacidad de entrar en armonía. Pero, ¿cómo va a estar en armonía con otra persona si usted no está en armonía con su propio ser? Si usted no se ama ni se lleva bien con usted mismo, cómo pretende amar y llevarse bien con otra persona. Si usted no se respeta ni se acepta, cómo va a aceptar y respetar a otro. Entonces, el problema del matrimonio es un problema del desarrollo de la persona o sea, un problema de madurez.
Entonces, una de las claves para que la felicidad reine en el matrimonio es la armonía. Sólo una persona que vive en armonía o en desarrollo integral está capacitada para tener una buena relación conyugal. La persona que vive en armonía es la que se ha encontrado con la verdad y con su propio ser, que empieza a conocerse, a admitir sus cualidades, virtudes y defectos, a quererse y a aceptarse.
Es mucho más fácil salvar su matrimonio y ser feliz si usted es una persona madura que puede ayudar a que el otro también sea feliz. Los inmaduros, los chiquillos que juegan a ser hombres o mujeres son infelices y hacen infelices a sus parejas. Desarrolle positivamente su personalidad, encuéntrese con su propio ser, tenga un control emocional adecuado, desarrolle sus capacidades y carismas, mantenga una actitud abierta y positiva sin prejuicios, tenga metas bien claras en la vida y viva cerca de Dios. O madura y se hace hombre de verdad dejando las chiquilladas e infantilismos o seguirá haciendo sufrir a su cónyuge.
La voluntad del Señor es que cada uno se encuentre con su propia verdad y decida hoy cambiar para ser mejor, porque el resto de la vida lo va a invertir en felicidad y alegría, no en amargura y tristeza. Renuncie a echar la culpa de sus problemas a los demás. Cada uno es responsable de su propia vida.
Jesús dice en la Palabra que se conviertan y cambien, porque el reino de Dios está cerca. También dice que hay que dejar atrás al hombre viejo o sea, la persona llena de pecado. No haga sufrir más a su cónyuge, que es "carne de su carne". Comprométase hoy, en definitiva, a hacer feliz a la persona que está a su lado. La vida será maravillosa, feliz y linda si usted hoy se arrepiente de corazón y promete cambiar con la ayuda y el poder de Dios. Claro que con Dios es posible, porque con Él. . . ¡somos invencibles!
Hay muchas causas que influyen en los fracasos matrimoniales. Pero hay algo fundamental que daña la vida matrimonial y hace que las parejas sufran mucho más de lo que deberían: la falta de madurez.
Muchos fracasos en el matrimonio ocurren, porque la pareja se enfrenta a la realidad de este Sacramento sin madurez adecuada, lo que ocasiona después el descalabro de la relación. Al convivir la pareja sin estar preparados o maduros de una manera humana, la relación matrimonial fracasa tarde o temprano.
La persona puede crecer mucho físicamente o puede crecer su bolsillo, su fama, su conocimiento en una profesión determinada o su grado de santidad. Pero nada de eso significa que la persona crece integralmente; por lo tanto, no es una persona madura. Es preocupante que la poca madurez emocional y mental y un inadecuado crecimiento integral sean las causas más frecuentes para que gran cantidad de matrimonios fracase hoy día.
Entonces, en toda crisis matrimonial hay que preguntar cómo está el grado o nivel de madurez de la pareja. La palabra armonía resume todo esto. En el matrimonio es necesario que la pareja esté en capacidad de entrar en armonía. Pero, ¿cómo va a estar en armonía con otra persona si usted no está en armonía con su propio ser? Si usted no se ama ni se lleva bien con usted mismo, cómo pretende amar y llevarse bien con otra persona. Si usted no se respeta ni se acepta, cómo va a aceptar y respetar a otro. Entonces, el problema del matrimonio es un problema del desarrollo de la persona o sea, un problema de madurez.
Entonces, una de las claves para que la felicidad reine en el matrimonio es la armonía. Sólo una persona que vive en armonía o en desarrollo integral está capacitada para tener una buena relación conyugal. La persona que vive en armonía es la que se ha encontrado con la verdad y con su propio ser, que empieza a conocerse, a admitir sus cualidades, virtudes y defectos, a quererse y a aceptarse.
Es mucho más fácil salvar su matrimonio y ser feliz si usted es una persona madura que puede ayudar a que el otro también sea feliz. Los inmaduros, los chiquillos que juegan a ser hombres o mujeres son infelices y hacen infelices a sus parejas. Desarrolle positivamente su personalidad, encuéntrese con su propio ser, tenga un control emocional adecuado, desarrolle sus capacidades y carismas, mantenga una actitud abierta y positiva sin prejuicios, tenga metas bien claras en la vida y viva cerca de Dios. O madura y se hace hombre de verdad dejando las chiquilladas e infantilismos o seguirá haciendo sufrir a su cónyuge.
La voluntad del Señor es que cada uno se encuentre con su propia verdad y decida hoy cambiar para ser mejor, porque el resto de la vida lo va a invertir en felicidad y alegría, no en amargura y tristeza. Renuncie a echar la culpa de sus problemas a los demás. Cada uno es responsable de su propia vida.
Jesús dice en la Palabra que se conviertan y cambien, porque el reino de Dios está cerca. También dice que hay que dejar atrás al hombre viejo o sea, la persona llena de pecado. No haga sufrir más a su cónyuge, que es "carne de su carne". Comprométase hoy, en definitiva, a hacer feliz a la persona que está a su lado. La vida será maravillosa, feliz y linda si usted hoy se arrepiente de corazón y promete cambiar con la ayuda y el poder de Dios. Claro que con Dios es posible, porque con Él. . . ¡somos invencibles!