Arnulfista reacciona ante nepotismo
Se revuelven en la tumba hombres preclaros como los hermanos Arias Madrid, quienes en una u otra forma ayudaron a forjar nuestra nacionalidad y nuestras costumbres, en la época en que la inmarcesibilidad de la Patria, exigía posiciones éticas y morales del funcionario publico muy distantes de lo que los arnulfistas, dirigentes oportunistas y avariciosos de hoy en día, realizan en forma grandemente escandalosa sentando hitos en la historia nacional de la corrupción más rampante e impune que observamos gracias a la libertad de prensa que con tanta sangre hemos ganado los panameños y jamás volveremos a perder.
Recuerdo cuando Arnulfo (Arias) exigía que sólo podía ser funcionario del gobierno un miembro de cada familia, de manera que se pudiese ofrecer oportunidades de trabajo a un amplio número de copartidarios y así beneficiar más familias.
El intento de amenaza de George Weeden, quien rompe su silencio ante los cuestionamientos de periodistas investigadores, ofrece el deplorable cuadro del político que coacciona la opinión pública de los panameños que pagamos los impuestos que sustentan el presupuesto nacional, al querer insistir y justificar el continuar ultrajando tan impunemente el erario con vicios aberrantes o suficientemente dañinos contra la Nación como para iniciar una revuelta pública como antaño acontecía por menores causas.
Consideramos que el nepotismo es prevaricato cuando después de señalar prácticas anteriores para acceder al poder ofreciendo el saneamiento de estos vicios ante el electorado, siendo después de acceder al poder quienes ahora lo practican exageradamente.
Pierden de vista que se abocan a este imperdonable error, el nepotismo, justificando que todos los miembros de su pequeña familia lideraron la lucha por el mejoramiento de la República, al llevar al Ejecutivo las huestes sedientas de riqueza y poder que nos recuerdan la entrada de los rusos en Berlín, atacando y haciéndose del botín de guerra durante el final de la última contienda mundial sin importar quien muriese y sin preguntar ni pedir permiso, solo tomando lo que el ojo avizor le indicaba que era bueno para satisfacer su venganza contra el enemigo.
Se olvida George Randall Weeden Gamboa, que arremete contra un baluarte del quinto poder, el diario El Panamá América cuya administración conoce de los excesos del poder que le costaron por el noble ejercicio de la libertad de expresión el haber sido secuestrado por otrora los militares dictatoriales por espacio de muchos años.
George Randall Weeden, has cometido el primer gran error del fracaso de los políticos y es olvidar que la opinión pública merece respeto y que somos el pueblo quienes te pagamos el sueldo.
Si supieras algo de lo que sufrió el Dr. Arnulfo Arias por impedir lo que tú haces, jamás te atreverías a extorsionar a quienes adelantan una investigación pública en esa forma. El político entra a la vida pública y cual público es su sustento, pública serán sus relaciones interpersonales. Recuerda que todos los excesos son malos y que si así actúa un asesor presidencial, ¿qué podremos esperar de la persona asesorada...? Doña Mireya recuerde el viejo adagio "Cría cuervos y te sacarán los ojos".
Por favor, ¡Basta ya de exabruptos pueriles!
Recuerdo cuando Arnulfo (Arias) exigía que sólo podía ser funcionario del gobierno un miembro de cada familia, de manera que se pudiese ofrecer oportunidades de trabajo a un amplio número de copartidarios y así beneficiar más familias.
El intento de amenaza de George Weeden, quien rompe su silencio ante los cuestionamientos de periodistas investigadores, ofrece el deplorable cuadro del político que coacciona la opinión pública de los panameños que pagamos los impuestos que sustentan el presupuesto nacional, al querer insistir y justificar el continuar ultrajando tan impunemente el erario con vicios aberrantes o suficientemente dañinos contra la Nación como para iniciar una revuelta pública como antaño acontecía por menores causas.
Consideramos que el nepotismo es prevaricato cuando después de señalar prácticas anteriores para acceder al poder ofreciendo el saneamiento de estos vicios ante el electorado, siendo después de acceder al poder quienes ahora lo practican exageradamente.
Pierden de vista que se abocan a este imperdonable error, el nepotismo, justificando que todos los miembros de su pequeña familia lideraron la lucha por el mejoramiento de la República, al llevar al Ejecutivo las huestes sedientas de riqueza y poder que nos recuerdan la entrada de los rusos en Berlín, atacando y haciéndose del botín de guerra durante el final de la última contienda mundial sin importar quien muriese y sin preguntar ni pedir permiso, solo tomando lo que el ojo avizor le indicaba que era bueno para satisfacer su venganza contra el enemigo.
Se olvida George Randall Weeden Gamboa, que arremete contra un baluarte del quinto poder, el diario El Panamá América cuya administración conoce de los excesos del poder que le costaron por el noble ejercicio de la libertad de expresión el haber sido secuestrado por otrora los militares dictatoriales por espacio de muchos años.
George Randall Weeden, has cometido el primer gran error del fracaso de los políticos y es olvidar que la opinión pública merece respeto y que somos el pueblo quienes te pagamos el sueldo.
Si supieras algo de lo que sufrió el Dr. Arnulfo Arias por impedir lo que tú haces, jamás te atreverías a extorsionar a quienes adelantan una investigación pública en esa forma. El político entra a la vida pública y cual público es su sustento, pública serán sus relaciones interpersonales. Recuerda que todos los excesos son malos y que si así actúa un asesor presidencial, ¿qué podremos esperar de la persona asesorada...? Doña Mireya recuerde el viejo adagio "Cría cuervos y te sacarán los ojos".
Por favor, ¡Basta ya de exabruptos pueriles!