Arroja basura, peor que animales
El título del presente no es justo con los seres de la Creación que comparten con nosotros, los humanos, la vida sobre la Tierra. Ellos no contaminan, ni envenenan el medioambiente que los alimenta. No arrojan, como algunos de nosotros basura a las calles, ni ensucian el hogar y entorno donde viven. ¿Ha visto alguien suciedad alguna en los senderos abiertos por las arrieras y hormigas, por donde transitan millones de ellas a diario para buscar el sustento que llevan a sus madrigueras? ¿Ha visto alguien algún desperdicio arrojado por los caminos recónditos y milenarios de los animales silvestres? Si uno encuentra botellas y latas de cerveza por esos parajes, son de cazadores furtivos. Igual las orillas y lechos marinos, y de lagos y ríos.
No, no volvamos a decir que quienes arrojan en nuestro país una bolsa de desperdicios a plena calle desde un automóvil en marcha son animales, porque lo único que tienen en común con éstos es su irracionalidad, con la salvedad que las personas que así proceden son bastante peores.