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Arrupe


El 14 de noviembre se celebró el centenario del nacimiento del Padre Pedro Arrupe, a lo largo y ancho de la Compañía. En algunas provincias, los que fueron cercanos colaboradores del P. Arrupe recordaron afectuosamente sus experiencias e hicieron partícipes a otros de los rasgos de su personalidad, su modo de gobierno en la Compañía y el influjo que tuvo en la Iglesia. Entre estos colaboradores están el Padre Vincent O?Keefe en Nueva York, el cardenal Roberto Tucci, el Padre Bartolomeo Sorge en Italia, y el Padre Jean-Yves Calvez en Francia.

El Padre General viajó a Bilbao, la ciudad natal del Padre Arrupe, donde dio una conferencia en el paraninfo de la Universidad de Deusto, inauguró dos exposiciones de fotografías del Padre Arrupe, se encontró con los miembros de Loyola (asistieron novicios de todas las provincias de España) y presenció un espectáculo dramático-cultural sobre la vida de Arrupe. La conferencia en Deusto fue recibida con gran entusiasmo por un público que rebosaba el paraninfo y obligó a los organizadores a habilitar otra sala donde, con la ayuda de la TV, pudieron acomodar al resto de las personas que habían acudido. El cálido y prolongado aplauso al final de la conferencia fue el mejor comentario al interés con que los asistentes escucharon al Padre General. Un comentario unánime entre jesuitas y seglares indicaba que la exposición del Padre Kolvenbach había probado sin sombra de duda que el Padre Arrupe había sido, en verdad, un profeta de la renovación conciliar. A la vez, sabedores de que la conferencia sobre su antecesor en el cargo sería probablemente la última actuación pública del Padre Kolvenbach como Superior General, muchos leyeron en sus palabras el legado que deja a las futuras generaciones de jesuitas al término de su largo servicio al frente de la Compañía.

La Misa de Acción de gracias fue presidida por el Obispo de Bilbao y concelebrada por el Padre General, el Asistente de Europa Meridional, el Provincial de Europa y los Provinciales de España.

El último acto, que duró tres horas, tuvo lugar en un teatro de la ciudad con capacidad para 2,100 personas. Con un coro y una orquesta compuesta por más de 100 miembros, música y dramatización, revivieron la vida del Padre Arrupe.

101 años de Panamá América

 
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