Arte y cultura Vs Educación panameña
Nuestra labor es, la mayoría de las veces, alegre y feliz, aunque en ocasiones se torna incomprendida e ingrata. Alguna vez, he llegado a sentir que estoy, nuevamente, arando el mar. No pierdo la fe y la esperanza como educador de, algún día, poder cumplir todas mis obligaciones y desempeñar mi labor en un ambiente donde todos apreciemos el valor de la cultura; en donde los niños(as) y jóvenes en general, disfruten al ir develando para sí, cada nuevo saber.
Cuando la nueva generación de aspirantes a la presidencia de Panamá, de cualquier bando, nos evalúa y descalifica, señalando con su dedo acusador e inmoral al sistema educativo panameño, y lo culpa por todo lo malo que nos ocurre, percibo la malicia y la perversidad, propia de los antisociales que no miden el daño que causan al cometer una fechoría o un crimen atroz.
Debo reconocer que la educación en Panamá debe ser revisada con miras a lograr una mayor eficiencia y calidad en los aprendizajes en todas las áreas. Para ello es necesario apuntar nuestras debilidades y fortalezas, poniendo en marcha los cambios que sean requeridos en favor del bien común; en pro del desarrollo de nuestra patria.
En cuanto a la educación musical, soy de la opinión que todavía no está, ni tan siquiera en pañales. Sin embargo, dicha deficiencia no se debe ni a falta de preparación del los docentes, ni mucho menos la disponibilidad de personal con la capacidad de efectuar una excelente labor. Por lo contrario, se debe a fallas organizativas que tienen su génesis en las más altas esferas de poder en nuestro medio.
Rumores de pasillo vienen señalando hace algún tiempo que se va a eliminar nuestra asignatura, lo cual es muy preocupante. En una sociedad insensible que tiende cada día mas a la deshumanización, no me extraña que algún magíster chusco, leguleyo y sabelotodo; o algún diputado de la República, con varita mágica, pero sin bachiller, pueda proponer una medida de esa índole, cercenando de un solo tajo uno de los pocos intentos de llevar el arte y la cultura hasta nuestra niñez y juventud, siempre sedienta…
En este tema, un ejemplo a seguir es la obra de José Antonio Abreu, notable venezolano que ha recibido incontables galardones internacionales por el desarrollo de programas en su país, destinados a la formación de toda una generación de excelentes músicos para su patria. Como nos cuenta Carolina Jaimes Branger en Venezuela Analítica Publicaciones, "José Antonio Abreu tiene el mérito de haber acercado la cultura al pueblo. ¡La cultura a través de la música no tiene fronteras!". Dicho artículo es del año 1999. En la actualidad, podrían ser unos trescientos mil los integrantes de sus orquestas y coros.
*Autor del libro: "Práctica Musical Significativa".