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Asamblea


A veces cuando tratas de hacer un trabajo o labor común surgen traspiés, obstáculos, que hacen de los esfuerzos por rescatar una imagen algo improductivo e intrascendente ante la opinión pública. La Asamblea Legislativa desde el 1 de septiembre de 2001, fecha en que asumió la presidencia Rubén Arosemena, un rostro fresco y de reputada seriedad, comenzó con grandes inconvenientes por acusaciones legislativas que minaron la moral de funcionarios y causaron desaliento en la comunidad.
Bajo la presidencia del Partido Popular, los objetivos esbozados en el META (Mejoramiento y Transformación de la Asamblea) se vinieron abajo cuando legisladores del propio pacto se acusaron mutuamente de actos ilícitos causando indignación hacia la clase política.
Pero nuestro artículo, al margen de estas cosas, va dirigido específicamente, al poco o casi nulo trabajo de los legisladores en este tercer periodo de sesiones ordinarias, lo cual creemos muy negativo para el avance de este país.
Y decimos esto porque seguimos de cerca los proyectos y leyes que confeccionan y modifican los "Padres de la Patria" que fueron, a pesar de lo que digan las estadísticas, muy limitados, con debates rapidísimos en los últimos días para aprobar documentos jurídicos que, en su mayoría, fueron vetados por procedimientos inadecuados.
Sin embargo, dentro de lo rescatable del trabajo legislativo y comunitario, que combina la presentación de proyectos de leyes y giras a su comunidad podemos mencionar a los legisladores Carlos Smith, Fredy Torres, Olivia de Pomares, Lenin Sucre, Olmedo Carreño, Osman Gomez, Julio César Castillo, Enrique Garrido, Wigberto Quintero, entre otros.
Pero con todos estos traspiés, que denotan una falta de credibilidad en nuestro sistema legislativo y en un año preelectoral, los nuevos directivos deberán concentrar sus esfuerzos en culminar la agenda legislativa que tienen importantísimos proyectos a nivel de reformas electorales y económicas, educación y judiciales.
Hoy, los panameños debemos seguir de cerca todos los movimientos registrados por los funcionarios, porque al margen del poco importa que nos caracteriza, se hace necesario un cambio de actitud con una cultura política que nos haga elegir figuras con vocación de trabajo y no por clientelismo político.

101 años de Panamá América

 
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