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Asamblea Constituyente


El momento es oportuno para hacer un análisis y comparar lo que representó para la mayoría de los panameños la Asamblea Nacional integrada por diputados hasta 1968. Estos eran escogidos por el voto popular a nivel provincial y su salario era de B/.750.00 mensuales aproximadamente y el número de ellos era mucho menor de los que tenemos actualmente.
Esos diputados no manejaban partidas circuitales y eran escogidos únicamente para legislar. Aquella Asamblea Nacional no se puede comprar con la Asamblea Legislativa que tenemos actualmente porque en aquellos tiempos los diputados se ocupaban exclusivamente de debatir y aprobar los proyectos de leyes que se presentaban. En términos generales, la Asamblea Legislativa de esa época era considerada y respetada por los panameños, a pesar de que se le hacían cuestionamientos a algunos diputados que aprovechaban su relación política con el gobierno de turno para mantener planillas con botellas.
Después de octubre de 1968, el gobierno militar crea la Asamblea de los 505 Representantes de Corregimiento, una Asamblea dócil que sólo aprobaba los proyectos de leyes que le presentaba la Comisión Legislativa y que respondía a los lineamientos de la cúpula militar, la cual únicamente buscaba darle un barniz de democracia al régimen dictatorial que nos oprimía. Posteriormente se crea la Asamblea Legislativa que tenemos, integrada por 72 legisladores, los cuales son escogidos por el voto de los que residen en su "circuito electoral", quienes tienen un ingreso de más de 7 mil dólares mensuales, además de exoneración para tres carros, teléfono (llamadas nacionales de larga distancia), pasaporte diplomático para ellos y su familia, entre otros beneficios, y el manejo de partidas circuitales que van desde 250 mil dólares hasta un millón de dólares al año.
Estas partidas son manejadas en proyectos a nivel circuital, buscando a través de estas inversiones, mantener la imagen necesaria para lograr una futura reelección. La mayor parte de estos legisladores responde en gran medida al Ejecutivo y legisla en la mayoría de los casos a espaldas de los intereses del pueblo panameño. Estas malas acciones, además de la irresponsabilidad en cuanto a la normal asistencia a la Asamblea, han motivado el rechazo y el repudio del pueblo panameño que se siente afectado por leyes antipopulares de una Asamblea Legislativa inoperante que despilfarra los fondos del Estado en proyectos cuya ejecución corresponde a otras instituciones.
Basta ver las diferentes encuestas que se han llevado a cabo sobre si se debe o no cerrar la Asamblea, las que han manifestado por amplio margen a favor del cierre de la misma, lo cual confirma el rechazo de un número considerable de panameños por la forma en que se maneja la mayoría de los legisladores. Se ha querido utilizar estas expresiones espontáneas del pueblo y las recientes declaraciones del ex presidente Endara, como argumento político para empañar la imagen de nuestra presidente electa, doña Mireya Moscoso, como si ella en algún momento se hubiera manifestado de acuerdo con que se cierre la Asamblea, cuando es del conocimiento de todos, que ella siempre ha sido respetuosa defensora de la Constitución y la democracia en nuestro país y jamás ha manifestado absolutamente nada al respecto.
Estoy seguro de que de la misma manera como doña Mireya ha sabido mantener un balance en nuestro partido político, en el que existen diferentes corrientes de ideas, de esa misma forma sabrá dialogar con los que integrarán la nueva Asamblea Legislativa, para conseguir el consenso necesario y lograr la aprobación de un sinnúmero de leyes de carácter social para beneficio de los panameños.
Pienso que se debe crear una comisión de juristas especialistas en Derecho Constitucional para que se hagan los estudios y recomendaciones necesarias a fin de determinar si es factible y es conveniente la creación de una Asamblea Constituyente, con el propósito de redactar una nueva Constitución Nacional. En caso de que se recomiende la creación de una Asamblea Constituyente, ésta debe funcionar paralela a la próxima Asamblea Legislativa.

101 años de Panamá América

 
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