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Asamblea Legislativa o bolsa de valores


A juicio de los políticos, la colectividad nacional no es portadora de memoria histórica. Inclusive, es incapaz de recordar acontecimientos tan recientes como los ocurridos a partir de la instalación del nuevo gobierno, el pasado 1 de septiembre. Sin embargo, muy a pesar de politicastros clientelistas, mayoritariamente hemos de concluir que Panamá es el único país del mundo, donde el perico posee más credibilidad y el asno más inteligencia, que un diputado.
Se preguntarán los amables lectores y lectoras ¿Y a qué viene tal grosería ? Ustedes recordarán lo jurado y perjurado por los diputados !perdón¡ por los legisladores a raíz de la escogencia del Presidente y demás directivos de dicha Cámara Legislativa. En aquella ocasión, "Los Padres de la Patria", particularmente, los pertenecientes a la fracción oficialista, anunciaron a los cuatro vientos, que ello fue posible gracias al "Pacto de La Pintada" o al denominado acuerdo legislativo para garantizar la gobernabilidad de la administración de Doña Mireya Moscoso. Indicaron además, que dicho compromiso no implicaba bajo ningún punto de vista, privilegios o ventajas personales para los Legisladores, familiares o amigos.
Sin embargo, recientemente han surgido algunas informaciones que inducen a reflexionar sobre el real contenido del famoso Pacto de La Pintada y a explicarnos el carácter ambiguo del recién estrenado gobierno. Lo primero, es que la Constituyente no es el arrebato senil del Dr. Bernal como algunos incautos piensan; es en verdad, la Espada de Damocles que pende sobre el cuello del Poder Legislativo. En segundo lugar, y no menos importante, es el hecho que pone de relieve la ausencia de principios éticos y de agenda alguna, en el contenido de los entendimientos que dieron origen a la coalición gubernamental. Al menos, eso es lo que se deriva de las afirmaciones del asesor-columnista.
Al decir del prominente miembro de "Gabinete de Cocina" de la Presidenta Moscoso en su columna de opinión: "La Constituyente es un dragón protectivo efectivo", porque "tenemos dos meses de inauguración presidencial y la experiencia de un legislativo zancadillero no cesa". Luego continua diciendo el consejero presidencial "en la Asamblea Legislativa se ha puesto de moda una fórmula aparentemente habilidosa: cobrarle al gobierno con consulados, embajadas, contratos y otras yerbas comerciales cada "sí" expresado en el hemiciclo". Finalmente sentencia : "Todavía hay Legisladores pasando facturas por la integración de la junta directiva de la Asamblea el 1 de septiembre, y cuando les dicen que no, amenazan con la suspensión del apoyo político negociado como si fuera un mercado semanal de baratijas".
En síntesis, o el cambio prometido por el gobierno, ahora resulta que es sólo de personas, y el acuerdo legislativo no es lo que dicen que es. O alguien no dice la verdad. O ambas cosas.
En realidad, la institucionalidad del Estado está entredicho, en consecuencia, la ciudadanía merece una explicación transparente, porque aquí no caben matices. O el distinguido escritor de opinión estuvo desacertado en esta ocasión, o efectivamente la Asamblea Legislativa ha devenido en una Bolsa de Valores. !Con el perdón de los especuladores¡.

101 años de Panamá América

 
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