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Así es mi maestro


Preocupada por el rendimiento académico y cultural de los estudiantes de primaria, realicé entrevistas a niños de diferentes escuelas. Concluyo con que estos no son los maestros que yo quisiera para mis nietos. ¿Cómo es tu maestra? Es muy brava, nos mira mal. No podemos ponerle quejas, no podemos conversarle porque siempre está ocupada calificando, leyendo, conversando o comiendo; no se entera de que algunos niños hacen .

Durante el recreo, ¿le puedes hablar?

No, porque va conversando a la tiendita, se va para cómputo o para el comedor y allí se queda hasta que termine el recreo.

Entonces, ¿quién cuida el recreo?

Nadie, a veces la directora.

¿Qué hacen en clase?

Matemática.

¿Los mandan siempre al tablero?

No, porque se acaban los marcadores.

¿Dan mucho español?

Sí damos, pero más matemáticas porque los niños no entienden mucho.

¿Y qué dan en español?

Escribimos planes dictados de otras materias.

¿Revisa el maestro?

Sí, a veces.

¿Leen mucho?

Sí, leemos los planes, después de copiados y el maestro se ríe de los niños que no entienden su letra. Los demás niños hacen .

¿Hacen lectura silenciosa?

¿Qué es eso?

Que lees y luego narras, oral o escrito.

No, ni cuentos, ni chistes, ni adivinanzas.

¿Tienes cuaderno de vocabulario, canto o poesía?

No, no cantamos, ni recitamos, ni aprendimos poesías para el 3 de Noviembre, ni para el Día de las Madres.

¿Hacen dictado de palabras y oraciones?

No, gracias a Dios.

Educación física, inglés y cómputo, ¿si das siempre?

Sí, pero a veces el maestro nos deja solos y algunos niños no juegan. La maestra de inglés se la pasa regañándonos. La de cómputo es agradable, pero la entretienen los maestros que llegan y llevan cosas para comer.

¿Qué dice la directora?

Nada. A veces nos cuida, cuando manda al maestro hacer diligencias.

¿Y eso es muy seguido?

Sí, en ese tiempo: saltamos y jugamos, hasta en las sillas. Algunos niños pelean y hacen vulgaridades. A veces nos mandan para la casa, a mi mamá no le gusta porque perdemos clases y nos puede pasar algo o no hay nadie en casa.

Este no es el educador que yo quiero para mis hijos.

Quiero un educador que recorra el salón orientando a los niños para que escriban y trabajen bien, que no pida tanto permiso, que escuche a los niños y a los padres de familia con agrado, que se preocupe por las quejas y problemas que presenten tanto en la casa como en la escuela.

Directores y supervisores, orienten a sus maestros y no sean partícipes de la proyección negativa que pueda dar su escuela a la comunidad.

101 años de Panamá América

 
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