Así no se dignifica la educación
Manifiesta el señor Ministro Thalassinos en declaraciones al diario La Prensa del día 18 de mayo del presente año que: "He dignificado el cargo de Ministro de Educación y por eso todos quieren ocupar esa posición".
Nosotros consideramos que con su salida del Ministerio a partir del 1 de septiembre de 1999, el sistema educativo se liberará de un funcionario que, en cinco años de gestión perredista, no ha logrado ganar la confianza de los educadores, porque llevó al ramo la prepotencia, la persecución, el irrespeto a la dignidad de los docentes, leyes que perjudicaron sus conquistas, una falta de estímulos y de vocación magisterial que han hecho mucho daño a la educación del país.
Aceptamos su marcado interés en modernizar la educación de tal manera que respondiera a los cambios de la sociedad, pero ésta no se llevó adelante con el consenso de (educadores, estudiantes, universidades, iglesia, empresa privada, trabajadores, padres de familia, etc.), para que respondiera a los verdaderos intereses y necesidades de la educación panameña por lo que, hasta el presente, se advierten grandes fallas que deben ser subsanadas en el futuro.
Para nadie es un secreto el estado desastroso de nuestras escuelas y colegios, la falta de material educativo, de equipo, aulas y personal que propicien un trabajo escolar eficiente y productivo. Año tras año, durante su gestión ministerial, tan importante problema ha venido ocasionando grandes males a centenares de miles de niños panameños que necesitan atención y ayuda para que puedan convertirse en los hombres del mañana.
Es con frecuencia que los educadores del país se han venido quejando de la politización dentro del sistema educativo, de una falta de reconocimiento de méritos en el desempeño de tan importante tarea.
El 15 de febrero de 1997 escribíamos en el diario El Panamá América, "La situación existente entre educadores y autoridades del Ministerio de Educación es insostenible, porque un alto porcentaje de docentes del país han perdido la confianza en quienes dirigen la educación nacional y, porque se pretende acallar a través de la sanción, la voz del profesor y del maestro que tienen la misión de formar las presentes y futuras generaciones".
Eso no es dignificar la educación nacional y quienes pretendan llegar a la dirección del Ministerio de Educación a partir del 1 de septiembre de 1999, cuando se inicia el gobierno de la alianza "Unión por Panamá", deben tener muy presente que es la capacidad de liderazgo, el diálogo, el respeto a la dignidad humana, la participación de todos los educadores, la eliminación del interés político partidista y el conocimiento profundo de los problemas educacionales de Panamá, lo que asegurará el éxito de un buen Ministerio en el logro de una educación de calidad para todos los panameños.
Nosotros consideramos que con su salida del Ministerio a partir del 1 de septiembre de 1999, el sistema educativo se liberará de un funcionario que, en cinco años de gestión perredista, no ha logrado ganar la confianza de los educadores, porque llevó al ramo la prepotencia, la persecución, el irrespeto a la dignidad de los docentes, leyes que perjudicaron sus conquistas, una falta de estímulos y de vocación magisterial que han hecho mucho daño a la educación del país.
Aceptamos su marcado interés en modernizar la educación de tal manera que respondiera a los cambios de la sociedad, pero ésta no se llevó adelante con el consenso de (educadores, estudiantes, universidades, iglesia, empresa privada, trabajadores, padres de familia, etc.), para que respondiera a los verdaderos intereses y necesidades de la educación panameña por lo que, hasta el presente, se advierten grandes fallas que deben ser subsanadas en el futuro.
Para nadie es un secreto el estado desastroso de nuestras escuelas y colegios, la falta de material educativo, de equipo, aulas y personal que propicien un trabajo escolar eficiente y productivo. Año tras año, durante su gestión ministerial, tan importante problema ha venido ocasionando grandes males a centenares de miles de niños panameños que necesitan atención y ayuda para que puedan convertirse en los hombres del mañana.
Es con frecuencia que los educadores del país se han venido quejando de la politización dentro del sistema educativo, de una falta de reconocimiento de méritos en el desempeño de tan importante tarea.
El 15 de febrero de 1997 escribíamos en el diario El Panamá América, "La situación existente entre educadores y autoridades del Ministerio de Educación es insostenible, porque un alto porcentaje de docentes del país han perdido la confianza en quienes dirigen la educación nacional y, porque se pretende acallar a través de la sanción, la voz del profesor y del maestro que tienen la misión de formar las presentes y futuras generaciones".
Eso no es dignificar la educación nacional y quienes pretendan llegar a la dirección del Ministerio de Educación a partir del 1 de septiembre de 1999, cuando se inicia el gobierno de la alianza "Unión por Panamá", deben tener muy presente que es la capacidad de liderazgo, el diálogo, el respeto a la dignidad humana, la participación de todos los educadores, la eliminación del interés político partidista y el conocimiento profundo de los problemas educacionales de Panamá, lo que asegurará el éxito de un buen Ministerio en el logro de una educación de calidad para todos los panameños.