Así, ¿quién no?
A primera vista se ve muy bien que Martincito rete no sólo al oficialismo, sino a todos los partidos no “revolucionarios” a que celebren primarias para escoger a todos sus candidatos a puestos de elección. “Apuntó que en el PRD no se escogen sus candidatos en mesas de restaurantes ni convenciones amañadas y mucho menos en juntas directivas de accionistas.” (El Panamá América, 25/8/03).
La verdad es que suenan magníficas estas declaraciones. Panamá necesita democratizarse al máximo. Sólo hay que ver el espectáculo que ofrece, por ejemplo, el MOLIRENA, en consabida pelea de perros y gatos, egoísmos y tembladeras. Por su parte, es obvio que el mireyismo no se puede dar el lujo del perredismo porque sus pecados originales son muy distintos a los del PRD.
No se puede olvidar que el PRD comenzó con el respaldo del poder omnímodo de las bayonetas que pagó el pueblo. Inventaron una Asamblea de nada menos que 505 representantes que crearon literalmente en su constitución el puesto de Jefe de Estado para el que se birló el “golpe” de Boris. Recuerdo que hubo un badulaque que propuso que se declarara a Omar “Gran Benefactor y Padre de la Patria Nueva”, plagiándose lo del Chacal del Caribe dominicano. Por suerte creo que nadie le hizo caso, así de ridícula fue su postura. No recuerdo ni quiero recordar el nombre de tan avezado representante de corregimiento y constitucionalista.
Martincito refiriéndose a sus partidos rivales afirmó que “...han escogido lo más fácil, barato y rápido: escoger a los candidatos “con el dedo”, insistió.” (La Prensa, 25/8/03). Se supone que el pueblo panameño debe aceptar que, a pesar de que la narcodictadura escogió hasta con el dedo gordo del pie a toda clase de funcionarios, notoriamente a múltiples “presidentes”, ya hoy el PRD ha cambiado por arte de magia, de un día para otro, y es el partido más democrático de Panamá con sus primarias. Las malas artes de inscripción de adherentes y abultamiento enorme de la burocracia estatal nada tienen que ver con los cacareados 450 mil miembros que tiene el PRD. Si esos se inscribieron bajo la narcodictadura, ya hoy pertenecen al partido por su inquebrantable fe en el proceso democrático, no el revolucionario.
La tapa del coco fue cuando Martincito “...aseguró que a los legisladores electos por ese partido los caracterizará la integridad y la capacidad para cambiar la imagen de la Asamblea.” Se salvó el país. Ya no habrá más casos CEMIS, ni fajos de dólares. Fantástico. Mejor todavía, Martincito dijo, “Confío en la sensatez y la madurez que se ha alcanzado, pues ya los partidos que nos adversan han salido a ofrecerle el cielo y tierra a los que no alcanzaron la postulación como si en el PRD algún miembro fuera a montarse en un barco que se está hundiendo, o mejor dicho en un helicóptero que ya se hundió.” Lo anterior da en el clavo irónicamente contra el mireyismo. Pero, ¿no fue la narcodictadura un barco que se hundió y es un helicóptero que todavía se debe reflotar de las profundidades del mar? Ni que fuera submarino.
Las bondades que pregona el por segunda vez candidato presidencial perredista están por verse. Si ganara, lo cual creo que debe impedirse con una revolución y un proceso revolucionario pacífico, no nos quedaría otra alternativa que rezar que tanta belleza se haga realidad y, hacerlo sentados.
Sólo resta por ver cuáles grupos políticos apoyarán a los herederos de la narcodictadura. Y la verdad es que todo el infighting y el shadow boxing (peleas internas y a la sombra) que ejecutan los “partidos” de nuestra caricatura de democracia no presagian nada parecido a lo que pregona el “líder” perredista. ¿O soy un cínico incorregible?
Repito, necesitamos una revolución y un proceso disímiles al instaurado por los líderes milicos perredistas para salir del marasmo en que nos metieron dirigentes providenciales, el más notorio de los cuales está preso en Miami.
Muchas veces la reacción de los padres es de aceptación y comprensión; aunque hay quienes se reparten entre la cólera y la rabia hasta propinarle un severo puñetazo o gaznatada al sujeto. Para muchos este golpe de suerte ha sido la “cura”, objetivo primordial para el progenitor y práctica muy usada en épocas pasadas y en algunos casos con buenos resultados.
Opino que existen desigualdades escandalosas que afectan a millones de hombres y mujeres. La igualdad de la dignidad de las personas exige que se llegue a una situación de vida más humana y más justa. La homosexualidad en hombres y mujeres sufre los efectos de esa desigualdad. Situación que necesita atención. Sólo un esfuerzo solidario puede acabar con esa realidad que se vive hoy día.
Ciertamente hay diferencias entre los hombres y mujeres en lo que se refiere a la edad, a las capacidades físicas, psicológicas y sexuales, a las aptitudes intelectuales y morales.
Aquí hablamos del hombre y de la mujer, no de objetos o de animales irracionales. Unicamente se necesita ser solidarios para vencer los difíciles problemas que aquejan a la humanidad y que sólo requiere del amor, el único que cura, protege y nos acepta tal cual somos.
NOTA: Los datos son extraídos de distintas investigaciones y de la consulta con mis pacientes homosexuales. La primera parte de este artículo se publicó el lunes 25 de agosto de 2003.
(gemiliani@cwpanama.net)
La verdad es que suenan magníficas estas declaraciones. Panamá necesita democratizarse al máximo. Sólo hay que ver el espectáculo que ofrece, por ejemplo, el MOLIRENA, en consabida pelea de perros y gatos, egoísmos y tembladeras. Por su parte, es obvio que el mireyismo no se puede dar el lujo del perredismo porque sus pecados originales son muy distintos a los del PRD.
No se puede olvidar que el PRD comenzó con el respaldo del poder omnímodo de las bayonetas que pagó el pueblo. Inventaron una Asamblea de nada menos que 505 representantes que crearon literalmente en su constitución el puesto de Jefe de Estado para el que se birló el “golpe” de Boris. Recuerdo que hubo un badulaque que propuso que se declarara a Omar “Gran Benefactor y Padre de la Patria Nueva”, plagiándose lo del Chacal del Caribe dominicano. Por suerte creo que nadie le hizo caso, así de ridícula fue su postura. No recuerdo ni quiero recordar el nombre de tan avezado representante de corregimiento y constitucionalista.
Martincito refiriéndose a sus partidos rivales afirmó que “...han escogido lo más fácil, barato y rápido: escoger a los candidatos “con el dedo”, insistió.” (La Prensa, 25/8/03). Se supone que el pueblo panameño debe aceptar que, a pesar de que la narcodictadura escogió hasta con el dedo gordo del pie a toda clase de funcionarios, notoriamente a múltiples “presidentes”, ya hoy el PRD ha cambiado por arte de magia, de un día para otro, y es el partido más democrático de Panamá con sus primarias. Las malas artes de inscripción de adherentes y abultamiento enorme de la burocracia estatal nada tienen que ver con los cacareados 450 mil miembros que tiene el PRD. Si esos se inscribieron bajo la narcodictadura, ya hoy pertenecen al partido por su inquebrantable fe en el proceso democrático, no el revolucionario.
La tapa del coco fue cuando Martincito “...aseguró que a los legisladores electos por ese partido los caracterizará la integridad y la capacidad para cambiar la imagen de la Asamblea.” Se salvó el país. Ya no habrá más casos CEMIS, ni fajos de dólares. Fantástico. Mejor todavía, Martincito dijo, “Confío en la sensatez y la madurez que se ha alcanzado, pues ya los partidos que nos adversan han salido a ofrecerle el cielo y tierra a los que no alcanzaron la postulación como si en el PRD algún miembro fuera a montarse en un barco que se está hundiendo, o mejor dicho en un helicóptero que ya se hundió.” Lo anterior da en el clavo irónicamente contra el mireyismo. Pero, ¿no fue la narcodictadura un barco que se hundió y es un helicóptero que todavía se debe reflotar de las profundidades del mar? Ni que fuera submarino.
Las bondades que pregona el por segunda vez candidato presidencial perredista están por verse. Si ganara, lo cual creo que debe impedirse con una revolución y un proceso revolucionario pacífico, no nos quedaría otra alternativa que rezar que tanta belleza se haga realidad y, hacerlo sentados.
Sólo resta por ver cuáles grupos políticos apoyarán a los herederos de la narcodictadura. Y la verdad es que todo el infighting y el shadow boxing (peleas internas y a la sombra) que ejecutan los “partidos” de nuestra caricatura de democracia no presagian nada parecido a lo que pregona el “líder” perredista. ¿O soy un cínico incorregible?
Repito, necesitamos una revolución y un proceso disímiles al instaurado por los líderes milicos perredistas para salir del marasmo en que nos metieron dirigentes providenciales, el más notorio de los cuales está preso en Miami.
Muchas veces la reacción de los padres es de aceptación y comprensión; aunque hay quienes se reparten entre la cólera y la rabia hasta propinarle un severo puñetazo o gaznatada al sujeto. Para muchos este golpe de suerte ha sido la “cura”, objetivo primordial para el progenitor y práctica muy usada en épocas pasadas y en algunos casos con buenos resultados.
Opino que existen desigualdades escandalosas que afectan a millones de hombres y mujeres. La igualdad de la dignidad de las personas exige que se llegue a una situación de vida más humana y más justa. La homosexualidad en hombres y mujeres sufre los efectos de esa desigualdad. Situación que necesita atención. Sólo un esfuerzo solidario puede acabar con esa realidad que se vive hoy día.
Ciertamente hay diferencias entre los hombres y mujeres en lo que se refiere a la edad, a las capacidades físicas, psicológicas y sexuales, a las aptitudes intelectuales y morales.
Aquí hablamos del hombre y de la mujer, no de objetos o de animales irracionales. Unicamente se necesita ser solidarios para vencer los difíciles problemas que aquejan a la humanidad y que sólo requiere del amor, el único que cura, protege y nos acepta tal cual somos.
NOTA: Los datos son extraídos de distintas investigaciones y de la consulta con mis pacientes homosexuales. La primera parte de este artículo se publicó el lunes 25 de agosto de 2003.
(gemiliani@cwpanama.net)