Asunto de autoestima
Sin adentrarnos en nuestra hipótesis acerca del constante maltrato social e institucional del que somos objeto los panameños(as) y del porqué no los aguantamos, quisiéramos esbozar algunas ideas que tienen que ver con el concepto de valía que como personalidad nacional adquirimos a lo largo de nuestro desarrollo histórico y social.
Analizar la historia se impone para explicar el surgimiento de nuestra lengua, normas, tradiciones culturales e instituciones sociales y económicas. De hecho, “los factores económicos pueden cumplir un papel importante,- al regir las relaciones entre los grupos en la sociedad, es decir sobre las capacidades y los derechos de algunos grupos.” (Rupert Beown). De esta forma se establecen instituciones y prácticas sociales tendentes a establecer y regular el acceso de los diferentes grupos sociales a los bienes y servicios, en ocasiones, con la consecuente ampliación de la brecha de la exclusión social y política que afecta innegablemente la identidad personal y nacional.
Ahora bien, cuando los factores económicos se encuentran tamizados por la discriminación de género, étnica o de clase; el perfil y la estabilidad de nuestra identidad y de la sociedad asume un equilibrio precario. Por supuesto incluida las instituciones básicas de la misma.
Si la autoestima se refiere al concepto y conciencia que tenemos sobre nosotros, de quiénes somos, según género, etnia, clase; qué expectativa podríamos tener como pueblo colonizado, sojuzgado por los imperios, las oligarquías criollas, dictadura militar y las nuevas formas “democráticas” de corte autoritario..? Si al margen de nuestras disidencias, aceptamos resignadamente lo que nuestros gobernantes o directivos ejecuten, a contrapelo de la razón y el derecho, convirtiéndonos en muñecos de goma para reverenciarlos junto a su corte ¿Creen que respetarán nuestros derechos?
Así las cosas, toleramos falta de seguridad; transporte mafioso; impunidades escandalosas; manglares engullidos por la voracidad de las compañías constructoras, análisis de impacto ambiental o patentes de corso: para vender recursos estatales; envenenar ríos, afluentes, playas, bosques, o para depredarlos, (Petaquilla); aumento del ITBM que (eufemísticamente ) “no afectará a los pobres”, ¡Basta de subestimaciones!