Atrapados por codicia
La prensa ha informado que un número plural de estafadores, que se muestran interesados en adquirir terrenos o ganado, se acerca a sus respectivos propietarios para interesarlos en la venta de los mismos.
Con frecuencia ellos hacen ver que actúan como intermediarios del potencial comprador y dada su facilidad de expresión, cortesía, puntualidad y el exquisito trato con que actúan, en pocos días se ganan la amistad y confianza de sus escogidas víctimas. Tras entusiasmarlas por el buen negocio que harían, de alguna manera logran de ellas la entrega de sumas de dinero para luego desaparecer. Por tanto, se le aconseja al público en general no hacer tratos con personas desconocidas por muy comunicativas y simpáticas que sean, ni por halagüeñas que parezcan las perspectiva de cerrar negocios con ellas. Y sobre todo, considerar que ningún embaucador puede mostrarse como persona hosca u ordinaria puesto que con eso no se ganan amigos ni la confianza de nadie.
Hasta aquí, acerca de los que, por codicia, caen en una trampa. Pero hay otros a quienes la ambición los hace deshonestos. Esos son los que convienen entrar en transacciones que no aceptaría un hombre honrado, y una vez atrapados por el estafador no pueden denunciarlo; tendrían que confesar que pagaron para cometer un delito. Tal sería el caso del que acepta comprar una supuesta máquina de fabricar papel moneda falso, cuya oferta un hombre honrado rechazaría. Esta es la razón por la cual a un hombre probo ningún estafador jamás puede atraparlo.
gcochez@cableonda.net
Indicó que en estos lugares el problema es "algo de nunca acabar" precisamente porque cuando las empresas detectan el problema, las personas vuelven a conectarse.
El hurto de energía se clasifica en dos tipos.
El primero de ellos es el fraude, que comenten los clientes que tienen su medidor y los alteran para reflejar un consumo menor al que realmente tienen.
El segundo son las conexiones ilegales que son realizadas por personas que no tienen contrato con la empresa distribuidora y establecen directamente sus conexiones a las líneas de distribución.
Ambos casos son sancionados. Las penas incluyen la cárcel.
Actualmente el Código Penal, en su artículo 181 y subsiguientes, incluido en el Título IV, señalan taxativamente lo que se debe entender por hurto y las sanciones que pueden ir de seis meses a dos años y de 30 meses a seis años de prisión.
Lorena Fábrega, de la empresa Elektra Noreste, señaló que los corregimientos en donde más se detectan casos de conexiones ilegales son Belisario Porras, Belisario Frías, Alcalde Díaz, Arnulfo Arias, Juan Díaz, Tocumen y Chilibre.
Allá se interviene con ayuda de la Policía Nacional.
Adicional a los posibles riesgos físicos que el hurto implica, se desmejora la calidad del servicio ofrecido a los clientes, provocando fluctuaciones de voltaje que pueden dañar sus equipos eléctricos.
Para Fábrega, un logro que se ha hecho a través de un acercamiento con el usuario y con el apoyo de los municipios y las corregidurías, es legalizar a más de 78 mil usuarios del 2000 al 2006.
Con frecuencia ellos hacen ver que actúan como intermediarios del potencial comprador y dada su facilidad de expresión, cortesía, puntualidad y el exquisito trato con que actúan, en pocos días se ganan la amistad y confianza de sus escogidas víctimas. Tras entusiasmarlas por el buen negocio que harían, de alguna manera logran de ellas la entrega de sumas de dinero para luego desaparecer. Por tanto, se le aconseja al público en general no hacer tratos con personas desconocidas por muy comunicativas y simpáticas que sean, ni por halagüeñas que parezcan las perspectiva de cerrar negocios con ellas. Y sobre todo, considerar que ningún embaucador puede mostrarse como persona hosca u ordinaria puesto que con eso no se ganan amigos ni la confianza de nadie.
Hasta aquí, acerca de los que, por codicia, caen en una trampa. Pero hay otros a quienes la ambición los hace deshonestos. Esos son los que convienen entrar en transacciones que no aceptaría un hombre honrado, y una vez atrapados por el estafador no pueden denunciarlo; tendrían que confesar que pagaron para cometer un delito. Tal sería el caso del que acepta comprar una supuesta máquina de fabricar papel moneda falso, cuya oferta un hombre honrado rechazaría. Esta es la razón por la cual a un hombre probo ningún estafador jamás puede atraparlo.
gcochez@cableonda.net
Indicó que en estos lugares el problema es "algo de nunca acabar" precisamente porque cuando las empresas detectan el problema, las personas vuelven a conectarse.
Los focos fluorescentes de nueve watts consumen 0.50 centavos mensuales si está encendido 12 horas al día, mientras el común de 40 watts consume B/.1.75.
Un televisor prendido 12 horas al día consume alrededor de B/.4 dólares al mes, mientras que el radio encendido ocho horas diarias consume 0.90 centavos.
Una refrigeradora pequeña, de unas 11 pies cúbicos y de 200 watts encendida las 24 horas consume B/.12 al mes, mientras que una plancha, cuatro horas a la semana, tiene un costo de B/.2.50 al mes.
El hurto de energía se clasifica en dos tipos.
El primero de ellos es el fraude, que comenten los clientes que tienen su medidor y los alteran para reflejar un consumo menor al que realmente tienen.
El segundo son las conexiones ilegales que son realizadas por personas que no tienen contrato con la empresa distribuidora y establecen directamente sus conexiones a las líneas de distribución.
Ambos casos son sancionados. Las penas incluyen la cárcel.
Actualmente el Código Penal, en su artículo 181 y subsiguientes, incluido en el Título IV, señalan taxativamente lo que se debe entender por hurto y las sanciones que pueden ir de seis meses a dos años y de 30 meses a seis años de prisión.
Lorena Fábrega, de la empresa Elektra Noreste, señaló que los corregimientos en donde más se detectan casos de conexiones ilegales son Belisario Porras, Belisario Frías, Alcalde Díaz, Arnulfo Arias, Juan Díaz, Tocumen y Chilibre.
Allá se interviene con ayuda de la Policía Nacional.
Adicional a los posibles riesgos físicos que el hurto implica, se desmejora la calidad del servicio ofrecido a los clientes, provocando fluctuaciones de voltaje que pueden dañar sus equipos eléctricos.
Para Fábrega, un logro que se ha hecho a través de un acercamiento con el usuario y con el apoyo de los municipios y las corregidurías, es legalizar a más de 78 mil usuarios del 2000 al 2006.