Auditorías judiciales
No nos hacemos ilusiones con las auditorías judiciales ordenadas por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Harley Mitchell. Por más que sea un hombre y profesional probo, decente y bien intencionado. Hace falta mucho más que eso para sanear un organismo carcomido por la corrupción hasta el tuétano.
Y es que mientras se distrae la atención en revisar los infinitos expedientes de Fotokina y Adelag, hay cientos de otros casos, igual o peor de escandalosos, donde el dinero y el tráfico de influencia corren a raudales. Sólo para mencionar algunos, allí están los seis expedientes examinados por Justicia y Paz y otras organizaciones de la sociedad civil que listaron un sinfín de irregularidades. Fueron los denunciados por el magistrado Adán Arjona. Pero la Asamblea Legislativa dijo que no había prueba sumaria, sin tomarse la molestia de ordenar la misma auditoría que ahora emprende el magistrado Mitchell.
El ?"rgano Judicial requiere ciertamente de auditorías y de un proceso digitalizado, como los aprobados; pero es menester mucho más para no vestir un "Mango Verde" de "frac". Hay que depurar el organismo de malos elementos que lo infectan, y poner alto a un sistema que estimula, asciende, nombra y protege a los malos -como ciertos fiscales restituidos- y que margina a los buenos que poseen integridad y real vocación de servicio.