Aumento de salario y fundamentalismo de mercado
Quieren reducir la discusión a dos variables: El costo de la canasta básica de alimentos y la productividad del trabajo.
LA NECESIDAD de incrementar los salarios se ha acentuado en el país con motivo del aumento sostenido en los dos últimos años del costo de la vida y a raíz de lo actuado por el gobierno, esto es, el aumento del salario nominal a 22 mil empleados públicos que devengaban sueldos menores a los B/. 300, hecho que no puede interpretarse como un acto magnánimo; al contrario, es la observancia o cumplimiento tardío de la norma constitucional y legal, naturalmente, porque muchos de estos servidores del Estado devengaron por largos años estipendios menores al mínimo legal.
Sin embargo, los fundamentalistas de mercado quieren reducir la discusión a dos variables: El costo de la canasta básica de alimentos y la productividad del trabajo. Con relación a la primera, ésta solamente incluye 51 productos básicos cuyo costo fue de B/. 220.71 en el mes de junio, creció 5.1% el primer semestre de este año y corresponde al 77% del salario mínimo promedio que asciende a 284 balboas mensuales. Y las empleadas domésticas sólo devengan un salario mínimo de 119 balboas en los distritos de Panamá, Colón y San Miguelito; y de 106 balboas en el resto del país.
Adicionalmente, la Encuesta de Hogares de 2006 revela que el 22.1% o sea 284,886 personas de la población que trabaja 40 horas y más, perciben ingresos inferiores al salario mínimo.
¿Cuál es la posición del CONEP?
Según lo expresado en dos medios de comunicación social por el nuevo presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), la Comisión Nacional de Salario Mínimo se reunirá para examinar la viabilidad de una revisión adelantada del salario mínimo, simplemente, porque de acuerdo al flamante líder empresarial "no se puede distribuir pobreza, porque ni siquiera China comunista con su espectacular crecimiento" ha podido atender la problemática de la pobreza y de redistribución de la riqueza.
De manera que ante la demanda popular de un aumento general de salario, para compensar la subida de precios de la canasta de alimentos, de los servicios públicos de transporte, electricidad y teléfonos, el incremento de la cuota de la Caja de Seguro Social, de las tasas e impuestos municipales y nacionales, que en su conjunto afectan sensiblemente el poder adquisitivo de todos los empleados por igual; y frente a un crecimiento de la economía de 7.5% en los tres últimos años, del 8.1% el año pasado y de 8% al 31 de marzo de este año; el representante legal de la cúpula empresarial, asume como bueno el fundamentalismo de mercado y evade la responsabilidad social corporativa, con mezquindad e insensibilidad, pero además, con argumentos falaces.
Efectivamente, contrario a las tesis sustentadas por el Presidente del CONEP, el magnate de las finanzas George Soros afirma que "hay que abandonar la confianza ciega en las leyes del mercado" y que el fundamentalismo de mercado ha fracasado porque se sustenta en dos embustes: El primero, que los mercados están en constante equilibrio y, el segundo, el desfasado concepto del laissez faire, o sea, que no es necesaria la regulación de los mercados.
Por otro lado, la República Popular de China sí ha revertido la pobreza extrema en razón de su enorme crecimiento de los últimos años. Al respecto, el Premio Nobel de Economía en el 2001, economista jefe y ex vicepresidente Senior del Banco Mundial, y ex asesor del gobierno del presidente Bill Clinton, señor Joseph Stiglitz, en su más reciente libro "Cómo hacer que funcione la globalización", en la nota 4 de la página 36, asegura que: "La reducción de la pobreza en China es verdaderamente notable... el número de pobres ha descendido de 634 a 212 millones, es decir, han salido de la pobreza absoluta más personas que las que habitan en Europa o Estados Unidos".
¡Así de sencilla es la cosa!
(*) Coordinador nacional del Frente Democrático Torrijista (FDT).
LA NECESIDAD de incrementar los salarios se ha acentuado en el país con motivo del aumento sostenido en los dos últimos años del costo de la vida y a raíz de lo actuado por el gobierno, esto es, el aumento del salario nominal a 22 mil empleados públicos que devengaban sueldos menores a los B/. 300, hecho que no puede interpretarse como un acto magnánimo; al contrario, es la observancia o cumplimiento tardío de la norma constitucional y legal, naturalmente, porque muchos de estos servidores del Estado devengaron por largos años estipendios menores al mínimo legal.
Sin embargo, los fundamentalistas de mercado quieren reducir la discusión a dos variables: El costo de la canasta básica de alimentos y la productividad del trabajo. Con relación a la primera, ésta solamente incluye 51 productos básicos cuyo costo fue de B/. 220.71 en el mes de junio, creció 5.1% el primer semestre de este año y corresponde al 77% del salario mínimo promedio que asciende a 284 balboas mensuales. Y las empleadas domésticas sólo devengan un salario mínimo de 119 balboas en los distritos de Panamá, Colón y San Miguelito; y de 106 balboas en el resto del país.
Adicionalmente, la Encuesta de Hogares de 2006 revela que el 22.1% o sea 284,886 personas de la población que trabaja 40 horas y más, perciben ingresos inferiores al salario mínimo.
¿Cuál es la posición del CONEP?
Según lo expresado en dos medios de comunicación social por el nuevo presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), la Comisión Nacional de Salario Mínimo se reunirá para examinar la viabilidad de una revisión adelantada del salario mínimo, simplemente, porque de acuerdo al flamante líder empresarial "no se puede distribuir pobreza, porque ni siquiera China comunista con su espectacular crecimiento" ha podido atender la problemática de la pobreza y de redistribución de la riqueza.
De manera que ante la demanda popular de un aumento general de salario, para compensar la subida de precios de la canasta de alimentos, de los servicios públicos de transporte, electricidad y teléfonos, el incremento de la cuota de la Caja de Seguro Social, de las tasas e impuestos municipales y nacionales, que en su conjunto afectan sensiblemente el poder adquisitivo de todos los empleados por igual; y frente a un crecimiento de la economía de 7.5% en los tres últimos años, del 8.1% el año pasado y de 8% al 31 de marzo de este año; el representante legal de la cúpula empresarial, asume como bueno el fundamentalismo de mercado y evade la responsabilidad social corporativa, con mezquindad e insensibilidad, pero además, con argumentos falaces.
Efectivamente, contrario a las tesis sustentadas por el Presidente del CONEP, el magnate de las finanzas George Soros afirma que "hay que abandonar la confianza ciega en las leyes del mercado" y que el fundamentalismo de mercado ha fracasado porque se sustenta en dos embustes: El primero, que los mercados están en constante equilibrio y, el segundo, el desfasado concepto del laissez faire, o sea, que no es necesaria la regulación de los mercados.
Por otro lado, la República Popular de China sí ha revertido la pobreza extrema en razón de su enorme crecimiento de los últimos años. Al respecto, el Premio Nobel de Economía en el 2001, economista jefe y ex vicepresidente Senior del Banco Mundial, y ex asesor del gobierno del presidente Bill Clinton, señor Joseph Stiglitz, en su más reciente libro "Cómo hacer que funcione la globalización", en la nota 4 de la página 36, asegura que: "La reducción de la pobreza en China es verdaderamente notable... el número de pobres ha descendido de 634 a 212 millones, es decir, han salido de la pobreza absoluta más personas que las que habitan en Europa o Estados Unidos".
¡Así de sencilla es la cosa!
(*) Coordinador nacional del Frente Democrático Torrijista (FDT).