Auschwitz
La sola mención de este campo de la muerte causa escalofríos. Toda la capacidad industrial y gestora de la Alemania nazi se dedicó a la destrucción de una de las más creativas culturas de Europa.
Auschwitz es el epítome de la maquinal eficacia con la que se ejecutó dicha política genocida. De los nueve millones de judíos europeos, sólo escapó un tercio de los engranajes inexorables de la maquinaria de la muerte. Con muy pocas, pero honrosas excepciones, a los gritos de auxilio de seis millones de almas respondió un ensordecedor silencio. Luego de la guerra, el Pastor Niemayer sentenció: "Al principio, persiguieron a los judíos; yo no dije nada porque no era judío. Luego persiguieron a los comunistas; yo no dije nada porque no era comunista. Más adelante persiguieron a los católicos; yo no dije nada porque yo era protestante. Al final me persiguieron a mí, y en ese momento ya no quedaba nadie para protestar".
Antes del siglo XX, en las minas de carbón los mineros bajaban a los fosos con un canario enjaulado y estaban pendientes de él. Si el canario moría, todos salían inmediatamente porque significaba que un inodoro y mortal gas se colaba en el ambiente y ya había cobrado su víctima más vulnerable.
El 27 de enero se celebra la liberación de Auschwitz por los ejércitos aliados. A partir de este año, esta fecha se declaró "Día de la lucha contra el antisemitismo y la discriminación". Cabe preguntarse por qué el mundo occidental en general y Europa en particular, han decidido promover una lucha contra el antisemitismo. En palabras de un conocido líder europeo, "porque los judíos son la primera señal que derriban los totalitarios y autoritarios en el camino de la destrucción del régimen de Libertad".
Podríamos decir que los judíos son una especie de "canarios sociales" que advierten primero que nadie la amenaza. Luchar contra el antisemitismo no es sólo un acto de solidaridad humana y de responsabilidad moral, es también un acto de autodefensa contra aquellos representantes de la barbarie y del oscurantismo que desprecian la libertad y la democracia como sistemas.
Para quienes buscan sofocar el régimen democrático, el discurso del odio y la discriminación son herramientas de ablandamiento contra el sistema que desean abolir. Si las sociedades no reaccionan contundentemente a los primeros escarceos, la habrán medido como pusilánime e incapaz de enfrentar la fuerza de la barbarie.
Desde la fundación de este diario, nos unimos a la lucha contra el antisemitismo y la discriminación. Por ello, exhortamos a las autoridades nacionales a aprobar la legislación necesaria para que el 27 de enero sea también en Panamá el día dedicado a esta lucha. A la vez, proponemos que se apruebe la legislación penal correspondiente que tipifique como delito el discurso del odio y la discriminación como abusos inaceptables al régimen de libertad que impera en Panamá.
Presidente, recapacite para que no le suceda lo de las reformas de 1995, que después de aprobadas, tuvieron que modificarlas porque estaban causando los males antes advertidos.
Presidente, las rectificaciones, no son derrotas políticas, ni un acto de salvar caras, sino buscar lo mejor para el país.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)
Auschwitz es el epítome de la maquinal eficacia con la que se ejecutó dicha política genocida. De los nueve millones de judíos europeos, sólo escapó un tercio de los engranajes inexorables de la maquinaria de la muerte. Con muy pocas, pero honrosas excepciones, a los gritos de auxilio de seis millones de almas respondió un ensordecedor silencio. Luego de la guerra, el Pastor Niemayer sentenció: "Al principio, persiguieron a los judíos; yo no dije nada porque no era judío. Luego persiguieron a los comunistas; yo no dije nada porque no era comunista. Más adelante persiguieron a los católicos; yo no dije nada porque yo era protestante. Al final me persiguieron a mí, y en ese momento ya no quedaba nadie para protestar".
Antes del siglo XX, en las minas de carbón los mineros bajaban a los fosos con un canario enjaulado y estaban pendientes de él. Si el canario moría, todos salían inmediatamente porque significaba que un inodoro y mortal gas se colaba en el ambiente y ya había cobrado su víctima más vulnerable.
El 27 de enero se celebra la liberación de Auschwitz por los ejércitos aliados. A partir de este año, esta fecha se declaró "Día de la lucha contra el antisemitismo y la discriminación". Cabe preguntarse por qué el mundo occidental en general y Europa en particular, han decidido promover una lucha contra el antisemitismo. En palabras de un conocido líder europeo, "porque los judíos son la primera señal que derriban los totalitarios y autoritarios en el camino de la destrucción del régimen de Libertad".
Podríamos decir que los judíos son una especie de "canarios sociales" que advierten primero que nadie la amenaza. Luchar contra el antisemitismo no es sólo un acto de solidaridad humana y de responsabilidad moral, es también un acto de autodefensa contra aquellos representantes de la barbarie y del oscurantismo que desprecian la libertad y la democracia como sistemas.
Para quienes buscan sofocar el régimen democrático, el discurso del odio y la discriminación son herramientas de ablandamiento contra el sistema que desean abolir. Si las sociedades no reaccionan contundentemente a los primeros escarceos, la habrán medido como pusilánime e incapaz de enfrentar la fuerza de la barbarie.
Desde la fundación de este diario, nos unimos a la lucha contra el antisemitismo y la discriminación. Por ello, exhortamos a las autoridades nacionales a aprobar la legislación necesaria para que el 27 de enero sea también en Panamá el día dedicado a esta lucha. A la vez, proponemos que se apruebe la legislación penal correspondiente que tipifique como delito el discurso del odio y la discriminación como abusos inaceptables al régimen de libertad que impera en Panamá.
Presidente, recapacite para que no le suceda lo de las reformas de 1995, que después de aprobadas, tuvieron que modificarlas porque estaban causando los males antes advertidos.
Presidente, las rectificaciones, no son derrotas políticas, ni un acto de salvar caras, sino buscar lo mejor para el país.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)