Ausencia de una estrategia nacional de desarrollo
Ingeniero
La desaceleración económica ha puesto de manifiesto la ausencia de una estrategia nacional de desarrollo económico y social y de planes concretos para hacerle frente a la situación se ha querido suplantar por un Foro gubernamental-privado que no tiene punto de partida, porque no se les ha entregado un diagnóstico de cada sector, ni se le han señalado objetivos ni definido políticas. De la misma podrán salir algunas acciones positivas, pero que sin responder a una estrategia y sin que responsan a un conjunto de políticas, carecerán de coherencia y de armonía. Recordemos que así como la planificación sin la acción es un engaño, la acción sin la planificación es una barbarie.
Desde hace algunos años los gobiernos han venido dejando de utilizar el sistema de planificación nacional alegando que eso es dirigismo, que promueve la corrupción y que es mejor dejar las acciones a lo que nos señale el mercado. Sin embargo, eso no tiene que ser necesariamente así, si se dictan normas generales, no discriminatorias entre los individuos, grupos, sectores y regiones de la actividad nacional para impulsar y orientar permanentemente la acción y los esfuerzos, tanto del sector privado como del sector público, hacia la consecución de los grandes objetivos nacionales.
El Objetivo Nacional debe ser el que la República de Panamá, en pleno ejercicio de su soberanía y con amplia participación de la ciudadanía en la construcción de su destino histórico, orientara sus esfuerzos a:
Conservar su independencia y su integridad
territorial.
Construir un régimen político-institucional
que exige conjugar siempre armoniosamente la autoridad, la libertad
y favorecer la selección de los mejores hombres y mujeres para las
tareas de gobierno.
Desarrollar en los panameños un cuerpo de valores morales y espirituales, que constituyan el fundamento del progreso cultural de nuestra sociedad, que estimulen sus capacidades y que acrecienten los rasgos positivos de la idiosincrasia nacional.
Procurar sobre la base de la unidad nacional y en armonía con la comunidad internacional, que Panamá alcance equilibradamente y en el menor tiempo posible, un adecuado desarrollo político, económico y social, que permita siempre avanzar hacia un mayor bienestar común general, al servicio de todos y cada uno de los panameños.
Perfeccionar una capacidad nacional para proyectarse cultural, política y económicamente hacia aquellos estados amigos o áreas del planeta que permitan satisfacer el interés nacional, la vocación pacifista y la colaboración internacional de la República.
La Estrategia de Desarrollo Económico-Social será la que oriente, diseñe y establezca las políticas permanentes y de largo plazo que se llevarán a cabo, inspirada en una concepción humanista de las personas y la sociedad, de la cual emane con verdadero fundamento la dignidad de la persona humana.
La Estrategia de Desarrollo debe tener a los serse humanos como motor e impulsador fundamental y a su bienestar material y espiritual como una principal finalidad. Por esta razón se debería entender el desarrollo no sólo como un proceso de crecimiento económico, sino además como un proceso que se traduzca en una efectiva mejoría social y que posibilite el perfeccionamiento personal de cada uno de los habitantes del país. De esta concepción del ser humano y de la sociedad, se desprende que el ser humano tiene derechos naturales anteriores y superiores al Estado y que es éste quien debe estar al servicio de la persona y no al revés. Estos principios, que deben regir la acción del Estado, suponen la existencia de un sector privado con iniciativa y el derecho a la libre acción en el campo económico sin más restricciones que las que exige el bien común.