Autoestima y degradación social
En un reciente experimento en Estados Unidos, niños y niñas de raza negra fueron expuestos a dos muñecas casi idénticas, sólo que una era una bebé de raza blanca y la otra de raza negra. Ambas muñecas tenían facciones agradables y únicamente vestían pañales. Al preguntárseles cuál era la buena, la bonita y otros atributos positivos, los infantes señalaron consistentemente a la muñeca blanca; y al preguntar los atributos negativos, indicaron a la muñeca negra.
Para comprobar si había algún error de autopercepción racial luego le preguntaron: ¿Cuál muñeca se parece más a ti? Y todos contestaron señalando la muñeca negra. Este sencillo, pero revelador experimento, deja al descubierto un grave problema de autoestima que se manifiesta desde temprana edad y que puede tener consecuencias en la conducta social futura de estas personas.
Como en su mayoría eran niños y niñas muy pequeños, cabe preguntarse de dónde sale este trastocamiento de la autopercepción, y tenemos que apuntar hacia los medios de comunicación masivos, particularmente el cine y la televisión; pero no podemos desconocer que en la propia familia, la escuela y otros entornos de socialización se repiten frases conducentes a esta distorsión perceptual. No obstante, la solución no radica en culpar a otros sino en comprender y corregir. Comprender que hay un problema de autoestima producto de una construcción equivocada de los arquetipos deseables y corregir a través de la educación y la formación que la belleza, la bondad y la inteligencia vienen en empaques diversos, pero que su esencia no tiene que ver con el color de la piel sino con la pureza del alma.