¿Autoridad del Tránsito?
El conductor merece todo el peso que las paupérrimas leyes vigentes señalen, luego de los respectivos juicios, sin embargo, ¿es total la responsabilidad del conductor? Veamos:
La Autoridad del Tránsito conocía desde el año 1994 (o probablemente antes) que este señor no reunía el mínimo requisito para conducir un autobús, que transporta cantidad plural de pasajeros, dentro de la ruta "Ciudad del Futuro". Así lo deducimos de la publicación de un diario en su edición del 31 de octubre:
El señor Escobar tenía 24 boletas desde 1994. La última puesta el 22 de octubre del año que transcurre, por conducir con licencia vencida.
Había sido "boleteado" por colisión, atropello, por conducir con la puerta abierta, por conducir ebrio, por no atender señales de tránsito, por las llantas lisas del vehículo y por conducir en vía contraria.
Debía al Estado, al momento del increíble suceso, B/.·1,850.00.
Ayer, continúa el reportaje, fue su mayor infracción, cinco muertos, cuatro de ellos calcinados.
Además, no tenía seguro. (Específicamente de responsabilidad civil que al menos mitigara ínfimamente los daños causados a los familiares de las personas fallecidas y los daños materiales a los vehículos destrozados).
Recuerdo, amén de estar semi-retirado de mi profesión de ajustador independiente de seguros, que al analizar un riesgo antes de asegurarse hay que tener muy en cuenta lo que constituye el mismo, o sea, debe tratarse de algo fortuito, incierto e imprevisible, requisitos sin los cuales no hay riesgo. Lo que es seguro, cierto e inevitable, no es jamás un riesgo, sino todo lo contrario: "Una certeza".
El anterior análisis es perfectamente aplicable a la irresponsabilidad e incapacidad de la Autoridad del Tránsito al actuar tan negligentemente, o es que, "¿no era una certeza que el conductor de marras tenía toda lo necesario para causar un accidente menor, igual o mayor que el ocurrido?" El era un potencial peligro para la sociedad, sin embargo lo dejaron continuar conduciendo, esgrimiendo ahora mil absurdas explicaciones de las que ya dejamos de creer hace rato.
El reportaje de El Panamá América del 1º de noviembre de 2002, nos da toda la razón, cuando informa que "la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre sacó ayer de circulación a 44 autobuses del sector oeste, por incumplir normas de tránsito......", "de un total de 90 autobuses revisados, sólo dos cumplieron con las normas existentes (88 no aptos, agregamos) y más de 80 conductores fueron multados por incumplirlas" (para qué, si no las pagan).
Este operativo se efectúo, continúa el artículo, luego que la explosión de la llanta de un autobús ocasionara un accidente que tuvo como saldo cinco muertos. (Si este operativo se hubiese realizado antes, tendríamos a cinco inocentes ciudadanos con vida y a sus familias felices), la mayoría de los conductores incumplía diversas normas de reglamento de tránsito, como tener doble numeración y transitar con llantas lisas, entre otros desperfectos. Finaliza la noticia, citando sueños de opio que surgen cada vez que hay una desgracia que lamentar, como que "están considerado poner un control de velocidad a todos los autobuses y sacar de circulación a los que no tengan el medidor". ¡Por favor, respeto a la inteligencia humana!. Si no pueden sacar de circulación a los que tienen las llantas lisas.
Siempre nos preguntamos, ¿harán algo luego de una tragedia? Lamentando, sin haber sido pesimista en mi vida, nada. Para ejemplo: (uno de un millón), ni siquiera han podido pintar líneas de seguridad que ayuden a los peatones, que se bajan en dos concurridas y seguidas paradas en Calle 50, entre la Avenida Aquilino de la Guardia y Calle 50C, Marbella (Margarita A. de Vallarino), en las que no hay más de 800 metros lineales que las separa, arriesgando éstos sus vidas al cruzar tan transitada vía por distintos caminitos.
Y ni hablar de la Avenida Aquilino de la Guardia, de la que no han podido remover los autos estacionados frente a grandes y vistosos letreros que indican no hacerlo. Inclusive, ahora se estacionan frente al Banco General, causando además de la infracción, la falta total de visibilidad de los conductores que hacen el alto para girar a la izquierda o atravesar la avenida, provenientes de Ave. 5ª. B Sur, Marbella.
En fin, bastarán algunas semanas para borrar de la memoria lo ocurrido, quedando estas sorprendidas víctimas en el anonimato, recordadas sólo por sus sufridas familias, sumidas en el más grande dolor que puede existir. ¿Es completa la responsabilidad del conductor, o, debe ser compartida con tan endeble autoridad?