Autoridades irresponsables
Abordemos nuevamente el tema de la inseguridad del transporte público de pasajeros en Panamá y comencemos por señalar que la mayor responsabilidad recae sobre las "autoridades" del tránsito, tanto de la ATTT, de del DOT de la Policía y de sus jefes hasta lo más alto, que no está muy lejos. El sistema está finamente diseñado para ser tal y como es; es decir, mortal, y funciona de maravillas, por lo tanto los más responsables son las autoridades que apadrinan el sistema con sus actos y omisiones.
Ya es hora que se unan los ciudadanos y pongan una demanda de grupo a los responsables, pues con facilidad se puede demostrar negligencia, que si no es criminal raya en lo criminal. Que las víctimas se unan y pongan la demanda, invitando a todos los ciudadanos que quieran a unírseles en el proceso.
En términos generales, y de la manera que está organizado el sistema de transporte, el conductor que no hace carrera gana menos, o al menos así lo ven los conductores. Además, por las particulares características de ser conductores no asalariados, se garantiza la entrada al sistema de personal sin criterio alguno; borrachos, drogadictos, etc.
Recién me contaron de un conductor que iba ebrio y su manejo era tan errático que los pasajeros detuvieron la marcha del bus y llamaron a las autoridades. Esto fue el día anterior a las dos víctimas fatales del 15 de marzo, y las otras 31 víctimas no fatales. Pero la realidad está allí para que todos la veamos a diario. No sólo no se toman medidas correctivas coherentes y eficaces, sino que el deterioro del sistema de tránsito y transporte es palpable.
Muchos siguen culpando del problema a un exceso de autos, pero pocos entienden que lo sustancial del problema está en la forma en que usamos las calles. Ningún sistema vial puede fluir debidamente cuando los autobuses del transporte público se atraviesan en media vía para impedir el paso a su competencia. O cuando los autos bloquean las intersecciones de manera que los que tienen la verde no pueden cruzar y así seguimos.
Pondremos licencias y semáforos inteligentes, pero si seguimos con autoridades que no lo son, se perderá toda la ventaja que podría darnos estos avances tecnológicos. Me contó Mart Laar, el dos veces Primer Ministro de Estonia, cuando estuvo en Panamá, que tenían el mismo problema que nosotros. La solución fue despedir a un tercio de los policías y con el dinero ahorrado entrenaron, equiparon y mejoraron los salarios de los dos tercios restantes y los resultados han sido muy favorables.
Algunos señalan que faltan inspectores en las horas nocturnas; pues mire que no creo, porque cuando están las cosas andan igual. No habrá solución mientras que la ciudadanía no se involucre y pida rendición de cuentas a nuestras irresponsables autoridades que cobran salario pero no rinden.