Avances en torno al diálogo por la salud
HOY VOY A tomarme la libertad de expresar cuáles son mis reflexiones sobre el fructífero diálogo que se desarrolla en la Mesa de Concertación sobre la Salud, bajo la coordinación del PNUD y por iniciativa del Sr. Presidente de la República, desde hace varios meses y con la participación entusiasta y honesta de 40 grupos diferentes de la sociedad panameña.
Tengo la percepción que existen minúsculos grupos fuera de los participantes que están apostando a que, a través de la desinformación que ellos transmiten sin conocimiento de causa, hacia el Ejecutivo por un lado, expresando que no estamos llegando a ningún acuerdo factible y viable; y por el otro, ahondando la desesperación de los usuarios impacientes que todavía no consiguen las medicinas, las citas para diagnosticarse o tratarse y mucho menos las cirugías oportunas que tanto necesitan, lograr que algunos de los notables sempiternos que pululan en el entorno de todos los gobiernos se reunan para formular una nueva propuesta neoliberal.
Esa propuesta neoliberal sólo traería pauperización de la calidad laboral, disminución real de la accesibilidad a los servicios de mediana y alta complejidad para el ciudadano común; pero, indiscutiblemente, más ingresos para sus abultadas cuentas bancarias, como intermediarios sin responsabilidad sobre la vida de nuestros compatriotas.
Debo expresar a todo el país, para detener los rumores interesados, que la Mesa de Salud ha arribado a un acuerdo consensuado en primera instancia, y que se perfeccionará durante el presente mes, para desarrollar un Sistema Público Nacional de Salud, a través de un modelo coordinado e integrado en el término que se amolde a la realidad de cada una de las regiones de Salud, en el que se prioriza entre otras cosas:
La asignación presupuestaria suficiente por parte del Estado para que la propuesta sea desarrollada y que estará, según nuestros cálculos preliminares, en una cifra cercana a los 900 millones de balboas anuales entre las dos instituciones públicas involucradas (dadas los porcentajes del crecimiento económico nacional, no vemos problema alguno).
La formulación de un Plan Nacional de Salud congruente con el Plan Nacional de Desarrollo, en donde se privilegia la atención a los que menos tienen y a las poblaciones en más alto riesgo y vulnerabilidad. La reestructuración de una verdadera Red de Provisión de Servicios, en la cual se recupera y optimiza la capacidad instalada, desarrollando programas de salud, enfatizando la atención primaria, priorizando las respuestas según los niveles de complejidad, y concentrando y focalizando los procesos de acuerdo a los espacios población y a los perfiles socio-epidemiológicos pertinentes.
El desarrollo de una política de recursos humanos que reconozca la meritocracia, en donde hasta los puestos de confianza correspondan a un perfil predefinido para los cargos y en donde prevalezca la transparencia y la rendición de cuentas de los funcionarios, no ante quien los nombró, sino ante el pueblo, que es el que en definitiva paga todos los salarios de los empleados públicos.
La creación de una Comisión o Consejo Nacional del Sistema Público de Salud de carácter asesor, para darle monitoria y seguimiento a los acuerdos concertados y para valorar la pertinencia de las demandas, la adecuación de la oferta o estructura, la eficiencia de los procesos, la eficacia de los productos y la efectividad de los impactos de este nuevo sistema de salud.
Quiero expresarle al Sr. Presidente nuestra confianza en que sabrá valorar él, los ministros y los Honorables Diputados de la Asamblea Nacional este esfuerzo continuado de miles de panameños que, aglutinados en 40 grupos que corresponden a los usuarios, los proveedores, los prestadores y a las dos instituciones públicas del sector, por formular una propuesta razonada y coherente, para que finalmente en este país cada persona reciba los servicios de salud que correspondan a sus necesidades y demandas y no a su capacidad económica. De lo contrario, y sin lugar a dudas, nos avocaremos a una crisis más profunda que la que actualmente nos encontramos.
Tengo la percepción que existen minúsculos grupos fuera de los participantes que están apostando a que, a través de la desinformación que ellos transmiten sin conocimiento de causa, hacia el Ejecutivo por un lado, expresando que no estamos llegando a ningún acuerdo factible y viable; y por el otro, ahondando la desesperación de los usuarios impacientes que todavía no consiguen las medicinas, las citas para diagnosticarse o tratarse y mucho menos las cirugías oportunas que tanto necesitan, lograr que algunos de los notables sempiternos que pululan en el entorno de todos los gobiernos se reunan para formular una nueva propuesta neoliberal.
Esa propuesta neoliberal sólo traería pauperización de la calidad laboral, disminución real de la accesibilidad a los servicios de mediana y alta complejidad para el ciudadano común; pero, indiscutiblemente, más ingresos para sus abultadas cuentas bancarias, como intermediarios sin responsabilidad sobre la vida de nuestros compatriotas.
Debo expresar a todo el país, para detener los rumores interesados, que la Mesa de Salud ha arribado a un acuerdo consensuado en primera instancia, y que se perfeccionará durante el presente mes, para desarrollar un Sistema Público Nacional de Salud, a través de un modelo coordinado e integrado en el término que se amolde a la realidad de cada una de las regiones de Salud, en el que se prioriza entre otras cosas:
La asignación presupuestaria suficiente por parte del Estado para que la propuesta sea desarrollada y que estará, según nuestros cálculos preliminares, en una cifra cercana a los 900 millones de balboas anuales entre las dos instituciones públicas involucradas (dadas los porcentajes del crecimiento económico nacional, no vemos problema alguno).
La formulación de un Plan Nacional de Salud congruente con el Plan Nacional de Desarrollo, en donde se privilegia la atención a los que menos tienen y a las poblaciones en más alto riesgo y vulnerabilidad. La reestructuración de una verdadera Red de Provisión de Servicios, en la cual se recupera y optimiza la capacidad instalada, desarrollando programas de salud, enfatizando la atención primaria, priorizando las respuestas según los niveles de complejidad, y concentrando y focalizando los procesos de acuerdo a los espacios población y a los perfiles socio-epidemiológicos pertinentes.
El desarrollo de una política de recursos humanos que reconozca la meritocracia, en donde hasta los puestos de confianza correspondan a un perfil predefinido para los cargos y en donde prevalezca la transparencia y la rendición de cuentas de los funcionarios, no ante quien los nombró, sino ante el pueblo, que es el que en definitiva paga todos los salarios de los empleados públicos.
La creación de una Comisión o Consejo Nacional del Sistema Público de Salud de carácter asesor, para darle monitoria y seguimiento a los acuerdos concertados y para valorar la pertinencia de las demandas, la adecuación de la oferta o estructura, la eficiencia de los procesos, la eficacia de los productos y la efectividad de los impactos de este nuevo sistema de salud.
Quiero expresarle al Sr. Presidente nuestra confianza en que sabrá valorar él, los ministros y los Honorables Diputados de la Asamblea Nacional este esfuerzo continuado de miles de panameños que, aglutinados en 40 grupos que corresponden a los usuarios, los proveedores, los prestadores y a las dos instituciones públicas del sector, por formular una propuesta razonada y coherente, para que finalmente en este país cada persona reciba los servicios de salud que correspondan a sus necesidades y demandas y no a su capacidad económica. De lo contrario, y sin lugar a dudas, nos avocaremos a una crisis más profunda que la que actualmente nos encontramos.