¡Ay del vencido!
Nos desayunamos con la noticia de que el Presidente Martinelli había sufrido un bajón de popularidad en una reciente encuesta. Casualidad, yo se lo había dicho a los oyentes de mi programa radial unos días antes. Es que se hablaba de que está pensando en su reelección, y yo decía que es de ingenuos hablar de reelección a estas alturas del partido…
La conciencia del pueblo es como arena movediza, que puede cambiar de la noche a la mañana. El pueblo ama a un político, o a cualquier ser humano, hasta el delirio, hoy; y mañana lo matará a pedradas por cualquier circunstancia adversa que haya sufrido ese mismo hombre. Recuerden lo que le pasó a Jesús cinco días después de haber entrado triunfalmente en Jerusalén.
No se extrañen de que un día cualquiera, ese señor tan admirado y votado en las elecciones pasadas, sea odiado por el pueblo con furor homicida en las próximas elecciones.
¡ Ay del vencido!, decían en la Roma antigua, cuando un político, o cualquier hombre influyente y poderoso caía en desgracia; entonces el pueblo le daba la espalda y lo despreciaba. A Julio César lo admiraban como a un dios; pero cuando Bruto y Casio lo asesinaron a puñaladas, el pueblo los aplaudió, y cuando al día siguiente éstos también habían caído en desgracia, entonces los buscaron para asesinarlos… Esta parece ser una ley universal. En nuestro país se hizo conocida la frase del Doctor Arnulfo Arias: “ Tongo botao no pone boletas”.
En el café comentaban que a la Procuradora, Ana Matilde Gómez, la hicieron esperar más de una hora en la Procuraduría de la Administración, y nadie salió a atenderla. ¡ Así es la vida, mi estimada señora!
Hace muchos años se efectuaron elecciones presidenciales en Costa Rica. Luis Alberto Monge fue candidato presidencial, y perdió. Y aunque usted no lo crea, la misma tarde de su derrota lo vi, con cara de vencido, en el Hotel Nacional de David. No hablaba ni decía nada a un par de amigos que lo acompañaban. ¿Por qué estaba allí? No lo sé, y tal vez nunca lo sabré… Pero lo que son las cosas de la política: en la siguiente elección volvió a ser candidato, y triunfó. Entonces fue aclamado por las multitudes de su país. Sabiendo todas estas cosas, yo he aconsejado a algunos políticos jóvenes, que se aventuran en alguna campaña electoral: No le demuestres al pueblo pobreza y humildad, porque te darán la espalda…El pueblo ama al triunfador, ama al que tiene el poder; y lo demás son cuentos de velorio…”
Esto es así en la política y en todos los aspectos de la vida. Así es la humanidad, qué vamos a hacer! ...