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Ayudando o aprovechándose de los jóvenes


Es nuestra obligación enseñar a los jóvenes, ayudarlos y lograr una buena educación para ellos. Como dicen siempre: la juventud es el futuro de la patria y, en la manera como los eduquemos, se comportarán y formarán esa patria en buena o mala forma.
Sin embargo, cuando decimos que la ayuda es indispensable, nos olvidamos del daño que les hacemos cuando los engañamos con falacias, nos reímos de su ingenuidad, nos aprovechamos de la misma para lograr un apoyo que ellos pudieran darnos. Nuestros programas educativos están preñados de defectos que traemos arrastrados desde la dictadura militar, cuando destruyeron la educación para tener más gente ignorante que los apoyara y perpetrarse en el poder. Lamentablemente, se jugó con varias generaciones que hoy y ayer salen deficientemente preparados de las escuelas; se aprovecha la universidad para politizarla y adquirir poder a expensas de la formación de esos jóvenes que luego salen sin una preparación adecuada para ocupar posiciones en la empresa privada y en el gobierno. El ejemplo lo tenemos en la falta de trabajadores preparados cuando quieren los extranjeros abrir aquí cualquier empresa. No dominan el inglés porque los dictadores decidieron llevarles la contraria a los norteamericanos. ¡Qué error y horror! Hoy no tenemos personal calificado para nada y queremos ampliar el Canal, con esa deficiencia.
Los gobernantes del principio de la república se ocuparon profundamente de la educación y la dictadura se encargó de echar todo por tierra. Tenemos delante una responsabilidad con esa juventud que tiene sus esperanzas puestas en los adultos que manejan el país. Me preocupa la indecisión en preparar una transformación educativa que modernice la educación y prepare a los muchachos de acuerdo a cómo va el mundo de hoy. Llevamos, por lo menos, cuarenta años de atraso y se nos agota el tiempo para que Panamá se ponga al día con las exigencias actuales.
Me molesta ver la manera absurda en que aprovechamos su ingenuidad, su honestidad para engañarlos en la política, en los centros educativos, en los gobiernos, en las elecciones. El PRD triunfó en el 2004 por esos muchachos que votaban por primera vez y que desconocían la realidad. Les hicieron creer miles cosas para contar con su voto y luego los han abandonado. Pronto tendremos un referendo para la ampliación del Canal, y ya empezó el Tribunal Electoral a engañar a los jóvenes atrayéndolos erróneamente con palabras y frases que dizque ellos usan para embaucarlos nuevamente y voten SI en ese referendo. No considero correcto que una institución como el TE amenace horriblemente el español, nuestro idioma, en vez de enseñar lo que los maestros no hacen porque ellos mismos lo desconocen. Eso no es engrandecer los valores que estamos obligados a enseñar a esos jóvenes.
Pareciera que no importa si ellos hablan bien o no nuestro idioma. Pareciera que es más importante politizar un resultado de referendo que hacer labor de enseñanza. La juventud no debe ser sometida a desilusiones, a engaños, a torceduras de caminos para lograr un objetivo personal o de grupo. Si no nos interesa la responsabilidad que tenemos para llevar a ellos lo mejor que podemos, es porque no nos importan; o porque nuestros intereses personales o políticos están por encima de ellos, o porque nosotros mismos desconocemos lo que debemos hacer. Si los adultos no educamos a los niños y a los jóvenes, tendremos el ejemplo de la tanta violencia en menores, en la gran cantidad de drogadicción, de alcoholismo y de criminalidad. Insisto en esa responsabilidad compartida entre gobierno, educación, adultos, padres de familia, medios de comunicación, clubes cívicos, profesionales, empresa privada, trabajadores. El que más o menos, tiene hijos o nietos o sobrinos. Ayudemos a la juventud y no nos aprovechemos de ellos en una edad peligrosa porque lo que les entre se les quedará para siempre y es difícil cambiarlos. Hagamos lo mejor que podamos por esos muchachos.
marisin@movistar.com.pa

101 años de Panamá América

 
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