Azote de los niños
Sus pies dejaron de temerle a las piedras en los caminos que arden por los rayos del sol. La piel desconoce el significado de los ultravioletas y en sus rostros resignados, la sonrisa se perdió en el tiempo. No hay razones para estar felices. Pero aún así, lo intentan. Son hospitalarios y afanosos. Vencen con entereza las dificultades de una región inhóspita, luchan hasta contra la muerte.
Los niños mueren de un resfriado, como le ocurrió al hijo de Regina Vásquez en la comunidad de El Chumico, en la región comarcal de Veraguas. Falleció a los 15 días de nacido. En El Cobrizo, la esposa de Adán Barría, Cecilia Cortez, no pudo asistir al Congreso Local de Llano Bonito, a dos horas de su casa. Una fuerte gripe la obligó a salir de urgencia para Santiago.
Los casos de morbilidad de la comarca son la desnutrición, parasitosis intestinal y problemas de la piel, según señaló a El Panamá América el médico del Centro de Salud del corregimiento de Buenos Aires, Barry Arce. Y es que el porcentaje de desnutrición infantil en los ngöbebuglés, según el Informe Nacional de Desarrollo (INDH) es el más alto del país, con un 71.8%.
Mal y ocasionalmente alimentados, así viven. Se come una vez al día: yuca o arroz. En el mejor de los casos, alguna carne o sopa. El desayuno, el almuerzo y la cena son simplemente uno solo. "La esperanza es esta tierra que sembramos", dice Angel Pita de El Piro No. 2 y María, su esposa asienta con la cabeza, pero agrega convencida: "en la política nos prometen siempre que las cosas cambiarán y nada"...
Sin agua y sin los servicios básicos en la mayoría de las regiones, las cosas se complican. La salud pende de un hilo. Es fácil enfermarse y casi imposible recuperarse del todo. Una y otra recaída se vuelven frecuentes.
Para Arce la carencia de técnicas de higiene es otro atenuante. "El propio personal docente de la comunidad (Buenos Aires) anda descalzo", siendo ésta una de las causas de la parasitosis. Aunque en el caso de este sector, se consume agua clorada de un acueducto.
Hospitales como tal, sólo en Santiago, a varias horas. Seis puestos en lo que a Veraguas se refiere: Guayabito, El Bale, Cerro Pelado, Murciélago, Agua de Salud y Peñón, en tanto, se estudia la instalación de dos más en Guivale y Paredón.
Se trata de un nivel de atención más básico, "un asistente o un auxiliar de enfermería"; prevención de las enfermedades, mientras que el centro va más allá y es atendido por un galeno. Arce, de 28 años, ha experimentado situaciones en las que el ingenio y su conocimiento de medicina han sido retados.
"Hace poco nos llegó un paciente que fue agredido por otra persona y hubo que amputarle parcialmente un dedo. Ese no es el perfil de un centro de salud pero nos tocó resolver". Así es a diario. Siempre se resuelve, como puede confirmarlo el padre Nicasio, párroco de Buenos Aires, cuyo vehículo ha sido utilizado en más de una ocasión como ambulancia.
Como una iniciativa tendiente a brindar el mejor servicio, Arce lleva a cabo 22 turnos al mes, en conjunto con una enfermera. La población dispone así de personal médico a toda hora y también de una sección de odontología.
No obstante, la distancia no deja de ser un gran obstáculo. En la comarca el traslado de una comunidad a otra llega a convertirse en un verdadero dolor de cabeza. Los caminos son literalmente intransitables. Los indígenas optan por encomendar la labor a sus fornidas piernas. Resulta conveniente entonces idear una estrategia de atención; las giras. Arce y su equipo llevan a cabo dos por mes durante todo el año.
"Se realizan giras integrales, lo que significa que está presente el doctor, la odontóloga, la enfermera y los técnicos de saneamiento ambiental que son dos para el distrito de Ñurum". De pueblo en pueblo la respuesta era la misma: "la gente de Salud vienen muy seguido". El plan parece estar dando resultados.
La última cobertura se efectuó en El Bale. Fueron tratadas unas 270 personas, según explicó Arce. En junio se trasladarán al área de Guayabito por cuatro días. "La gente acude pero es necesario que exista buena promoción, aunque a veces llegan tantas personas que se nos acaban los tratamientos".
Las circunstancias en las que viven son generalmente el principal impedimento para que cumplan con las mínimas medidas higiénicas. "Ellos se van a "montear", a trabajar la tierra, sin zapatos. Recordemos que son regiones de extrema pobreza". Con orientación el panorama empieza a pintar diferente. De ello se está encargando Arce y su personal.
Se adelantan campañas de vacunación contra el sarampión. Desde el 1 de abril a inicios de mayo había sido atendida más de la mitad de la población infantil entre 0 y 4 años. "La meta es el 95% o más". El distrito de Ñurun cuenta con un equipo de 17 profesionales de la medicina, dos auxiliares en 20 comunidades.
Las cosas no han sido fáciles. En los 10 meses de gestión de Arce le ha tocado aceptar que "las indígenas son aún muy celosas de sus tradiciones". Cuenta que muchas veces ha ocurrido que las mujeres embarazadas no quieren que las revise por "pena... me tienen pena y prefieren acudir donde las parteras", como es la costumbre en estos sitios de difícil acceso.
Las parteras no son la única salida fácil a los obstáculos propios de la región. Los indígenas confían plenamente en la eficiencia de las "plantas medicinales". Para el resfriado Adán y Regina preparan té de eucalipto. "Es un remedio infalible", nos dijeron ambos.
Siempre resulta más cómodo sembrar aquello que aliviará los males frecuentes. Las hojas de limón, salvia, entre otras, son el jardín de las viviendas comarcales. Es lo primero a lo que se recurre, de lo contrario, "si la persona está muy mal se le lleva en hamaca", manifestó en Alto de Jesús el cacique de la región Kodriri, Camilo Ortega.
"Cuando las mujeres y los niños están malos se les lleva a Los Ruíces o hasta Santiago". El puesto de salud más cercano a esta comunidad está en Murciélago, "pero sólo para lo básico", como dijo el doctor Arce. Son gente optimista que responde positivamente a cualquier gesto que redunde en beneficio "de su gente", como explicó ampliamente Ortega.
Como máximo líder se encarga de hacerle entender a sus coterráneos la importancia de estar abiertos a nuevas metodologías y cambios. Para el presidente del Congreso General, Víctor Guerra "la única presencia en la comarca es de parte del Ministerio de Salud".
El Informe Nacional de Desarrollo Humano Panamá 2000 resume la situación en que "los pueblos indígenas presentan niveles impresionantes de pobreza, lo que no sólo los ubica como un grupo humano en estado de vulnerabilidad, sino también como un grupo humano de alta prioridad". El estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo revela datos precisos basados en información de la Contraloría General de la República.
La investigación señala que respecto al nivel decente de vida, que incluye el porcentaje de hogares con carencias de agua, saneamiento e ingresos bajo la canasta básica de alimentos, las peores condiciones se observan en el año 2000 en las comarcas Kuna Yala (68.9%), Madugandí (74.6%), Emberá (75.1%), Ngöbe Buglé (78.9%) y Wargandí (86.5%). En tanto, el distrito de Ñurum de la comarca Ngöbe Buglé presenta el mayor nivel de desnutrición con (81.0%).
El INDH destaca que "los pueblos indígenas dentro de la comunidad nacional se caracterizan por las intensas carencias, la exclusión social y la amenaza a la diversidad cultural proveniente de un modelo de Estado centralista".
Un total de 74% de la población Ngöbe Buglé vive en chozas. De éstas 51% poseen techo de paja, la mayoría tienen paredes con materiales como quincha, paja o adobe y 91% tienen pisos de tierra. 50% de las viviendas posee de dos a tres cuartos y en cada habitación hay un promedio de 2,2 ó 3,9 personas por habitación. Un 46% de las viviendas cuenta con cocina fuera de la casa y 48% cocina, ya sea en un dormitorio o en otro lugar de la vivienda.
Las enfermedades más frecuentes entre la población son las respiratorias, la diarrea y las transmisibles como la malaria, dengue o conjuntivitis. Entre los niños menores de 6 años, según cifras que maneja el MINSA, las enfermedades más frecuentes son las respiratorias (asma, resfriados, tos y gripe) con un 62%, seguido de la diarrea y los parásitos con un 25%.
Disposición de aguas negras: Un 34% de población Ngöbe Buglé posee letrina y 65% no cuenta ni con letrinas ni alcantarillado. Los métodos alternativos que emplean para la disposición de las excretas es: monte 50% y quebradas, ríos, mar 42%.
De una u otra forma, el hambre no entiende de cifras y estadísticas. La gente de la comarca confía, sin embargo, en que algún día sus niños no mueran de un resfriado.... como hasta ahora.
Los niños mueren de un resfriado, como le ocurrió al hijo de Regina Vásquez en la comunidad de El Chumico, en la región comarcal de Veraguas. Falleció a los 15 días de nacido. En El Cobrizo, la esposa de Adán Barría, Cecilia Cortez, no pudo asistir al Congreso Local de Llano Bonito, a dos horas de su casa. Una fuerte gripe la obligó a salir de urgencia para Santiago.
Los casos de morbilidad de la comarca son la desnutrición, parasitosis intestinal y problemas de la piel, según señaló a El Panamá América el médico del Centro de Salud del corregimiento de Buenos Aires, Barry Arce. Y es que el porcentaje de desnutrición infantil en los ngöbebuglés, según el Informe Nacional de Desarrollo (INDH) es el más alto del país, con un 71.8%.
Mal y ocasionalmente alimentados, así viven. Se come una vez al día: yuca o arroz. En el mejor de los casos, alguna carne o sopa. El desayuno, el almuerzo y la cena son simplemente uno solo. "La esperanza es esta tierra que sembramos", dice Angel Pita de El Piro No. 2 y María, su esposa asienta con la cabeza, pero agrega convencida: "en la política nos prometen siempre que las cosas cambiarán y nada"...
Sin agua y sin los servicios básicos en la mayoría de las regiones, las cosas se complican. La salud pende de un hilo. Es fácil enfermarse y casi imposible recuperarse del todo. Una y otra recaída se vuelven frecuentes.
Para Arce la carencia de técnicas de higiene es otro atenuante. "El propio personal docente de la comunidad (Buenos Aires) anda descalzo", siendo ésta una de las causas de la parasitosis. Aunque en el caso de este sector, se consume agua clorada de un acueducto.
Hospitales como tal, sólo en Santiago, a varias horas. Seis puestos en lo que a Veraguas se refiere: Guayabito, El Bale, Cerro Pelado, Murciélago, Agua de Salud y Peñón, en tanto, se estudia la instalación de dos más en Guivale y Paredón.
Se trata de un nivel de atención más básico, "un asistente o un auxiliar de enfermería"; prevención de las enfermedades, mientras que el centro va más allá y es atendido por un galeno. Arce, de 28 años, ha experimentado situaciones en las que el ingenio y su conocimiento de medicina han sido retados.
"Hace poco nos llegó un paciente que fue agredido por otra persona y hubo que amputarle parcialmente un dedo. Ese no es el perfil de un centro de salud pero nos tocó resolver". Así es a diario. Siempre se resuelve, como puede confirmarlo el padre Nicasio, párroco de Buenos Aires, cuyo vehículo ha sido utilizado en más de una ocasión como ambulancia.
Como una iniciativa tendiente a brindar el mejor servicio, Arce lleva a cabo 22 turnos al mes, en conjunto con una enfermera. La población dispone así de personal médico a toda hora y también de una sección de odontología.
No obstante, la distancia no deja de ser un gran obstáculo. En la comarca el traslado de una comunidad a otra llega a convertirse en un verdadero dolor de cabeza. Los caminos son literalmente intransitables. Los indígenas optan por encomendar la labor a sus fornidas piernas. Resulta conveniente entonces idear una estrategia de atención; las giras. Arce y su equipo llevan a cabo dos por mes durante todo el año.
"Se realizan giras integrales, lo que significa que está presente el doctor, la odontóloga, la enfermera y los técnicos de saneamiento ambiental que son dos para el distrito de Ñurum". De pueblo en pueblo la respuesta era la misma: "la gente de Salud vienen muy seguido". El plan parece estar dando resultados.
La última cobertura se efectuó en El Bale. Fueron tratadas unas 270 personas, según explicó Arce. En junio se trasladarán al área de Guayabito por cuatro días. "La gente acude pero es necesario que exista buena promoción, aunque a veces llegan tantas personas que se nos acaban los tratamientos".
Las circunstancias en las que viven son generalmente el principal impedimento para que cumplan con las mínimas medidas higiénicas. "Ellos se van a "montear", a trabajar la tierra, sin zapatos. Recordemos que son regiones de extrema pobreza". Con orientación el panorama empieza a pintar diferente. De ello se está encargando Arce y su personal.
Se adelantan campañas de vacunación contra el sarampión. Desde el 1 de abril a inicios de mayo había sido atendida más de la mitad de la población infantil entre 0 y 4 años. "La meta es el 95% o más". El distrito de Ñurun cuenta con un equipo de 17 profesionales de la medicina, dos auxiliares en 20 comunidades.
Las cosas no han sido fáciles. En los 10 meses de gestión de Arce le ha tocado aceptar que "las indígenas son aún muy celosas de sus tradiciones". Cuenta que muchas veces ha ocurrido que las mujeres embarazadas no quieren que las revise por "pena... me tienen pena y prefieren acudir donde las parteras", como es la costumbre en estos sitios de difícil acceso.
Las parteras no son la única salida fácil a los obstáculos propios de la región. Los indígenas confían plenamente en la eficiencia de las "plantas medicinales". Para el resfriado Adán y Regina preparan té de eucalipto. "Es un remedio infalible", nos dijeron ambos.
Siempre resulta más cómodo sembrar aquello que aliviará los males frecuentes. Las hojas de limón, salvia, entre otras, son el jardín de las viviendas comarcales. Es lo primero a lo que se recurre, de lo contrario, "si la persona está muy mal se le lleva en hamaca", manifestó en Alto de Jesús el cacique de la región Kodriri, Camilo Ortega.
"Cuando las mujeres y los niños están malos se les lleva a Los Ruíces o hasta Santiago". El puesto de salud más cercano a esta comunidad está en Murciélago, "pero sólo para lo básico", como dijo el doctor Arce. Son gente optimista que responde positivamente a cualquier gesto que redunde en beneficio "de su gente", como explicó ampliamente Ortega.
Como máximo líder se encarga de hacerle entender a sus coterráneos la importancia de estar abiertos a nuevas metodologías y cambios. Para el presidente del Congreso General, Víctor Guerra "la única presencia en la comarca es de parte del Ministerio de Salud".
El Informe Nacional de Desarrollo Humano Panamá 2000 resume la situación en que "los pueblos indígenas presentan niveles impresionantes de pobreza, lo que no sólo los ubica como un grupo humano en estado de vulnerabilidad, sino también como un grupo humano de alta prioridad". El estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo revela datos precisos basados en información de la Contraloría General de la República.
La investigación señala que respecto al nivel decente de vida, que incluye el porcentaje de hogares con carencias de agua, saneamiento e ingresos bajo la canasta básica de alimentos, las peores condiciones se observan en el año 2000 en las comarcas Kuna Yala (68.9%), Madugandí (74.6%), Emberá (75.1%), Ngöbe Buglé (78.9%) y Wargandí (86.5%). En tanto, el distrito de Ñurum de la comarca Ngöbe Buglé presenta el mayor nivel de desnutrición con (81.0%).
El INDH destaca que "los pueblos indígenas dentro de la comunidad nacional se caracterizan por las intensas carencias, la exclusión social y la amenaza a la diversidad cultural proveniente de un modelo de Estado centralista".
Un total de 74% de la población Ngöbe Buglé vive en chozas. De éstas 51% poseen techo de paja, la mayoría tienen paredes con materiales como quincha, paja o adobe y 91% tienen pisos de tierra. 50% de las viviendas posee de dos a tres cuartos y en cada habitación hay un promedio de 2,2 ó 3,9 personas por habitación. Un 46% de las viviendas cuenta con cocina fuera de la casa y 48% cocina, ya sea en un dormitorio o en otro lugar de la vivienda.
Las enfermedades más frecuentes entre la población son las respiratorias, la diarrea y las transmisibles como la malaria, dengue o conjuntivitis. Entre los niños menores de 6 años, según cifras que maneja el MINSA, las enfermedades más frecuentes son las respiratorias (asma, resfriados, tos y gripe) con un 62%, seguido de la diarrea y los parásitos con un 25%.
Disposición de aguas negras: Un 34% de población Ngöbe Buglé posee letrina y 65% no cuenta ni con letrinas ni alcantarillado. Los métodos alternativos que emplean para la disposición de las excretas es: monte 50% y quebradas, ríos, mar 42%.
De una u otra forma, el hambre no entiende de cifras y estadísticas. La gente de la comarca confía, sin embargo, en que algún día sus niños no mueran de un resfriado.... como hasta ahora.