Bajo presión es malo
Yo escribo para mí y para mil lectores. Cabe la casualidad que coincidimos casi siempre, salvo un lector que me dijo que me leía para llevarme la contraria. De esto me alegré, porque también creo controversias. La verdad es que me preocupa lo que sucede con las decisiones gubernamentales que se toman bajo presión de algo o alguien. ¿Saben lo que eso significa? Que no tenemos criterio propio y que hacemos lo que quieran los demás sin pensar en si es o no conveniente el rumbo que seguimos.
La gente cierra las calles para lograr lo que desean o necesitan porque es la única forma que tienen de hacerse escuchar. Presionan un poco y logran lo que hubieran conseguido antes si se analizaran las situaciones. Los trabajadores presionaron y escogieron a su candidato para el Seguro Social; no es que sea malo, sólo me refiero a la forma que fue escogido. Ahora, esos mismos gremios lo presionarán para que nombre o haga lo que a ellos le conviene. Ya se habla de una ley con cárcel para empresarios. No estoy de acuerdo con no pagar las cuotas al Seguro; pero es exigencia de los sindicatos.
También presionaron para eliminar los días puente y ahora no saben qué hacer con ese error, porque todavía no he escuchado una sola razón de peso para esa medida y sí muchas a favor de dejarlos. Si alguien recuerda que tal medida que deba tomarse fue promesa de campaña... "es palabra de Dios, te alabamos Señor" Estas cosas no pueden ser, porque pareciera que las decisiones gubernamentales no se estudian sino que van poniéndose en práctica a medida que surgen las presiones.
Los educadores están presionando para que se les devuelvan las jubilaciones especiales, a pesar de saber que perjudica al Seguro. Y con la medida de los seguros obligatorios, alguien que puede ser las aseguradoras con su poder económico, o los transportistas con su otro poder; pero ojalá no llegue enero y no se cumpla con el seguro obligatorio para los carros rodantes.
Son sólo algunos ejemplos que se me vienen a la mente. Pero piensen ustedes si tengo razón o no y en el perjuicio que trae actuar al vaivén de las olas de la gente que tienen algún poder de persuasión y que hacen cambiar lo que sería más beneficioso para la mayoría. No quiero saber lo que será este país en una anarquía en la que cada ciudadano dispone de lo que más le conviene a él y sus intereses. Creo en la programación de los actos gubernamentales; creo en la razón para ponerlos no imponerlos; creo en la consciencia de los gobernantes para poner en práctica lo que han programado con anterioridad. Por esto me llama la atención cómo se dejan presionar para legislar, para quitar leyes, para crearlas y también a personajes a conveniencia de ciertos grupos fuertes.
No me extraña que cambien las fiestas de la entrega del Canal, porque algún grupo nacionalista no le agrada el día y la forma como se está haciendo, sin tomar en cuenta la conveniencia para el país; también lloverán las presiones para invitar a tal o cual personalidad mundial, de acuerdo a lo que se le ocurra a cada panameño.
No señores. No podemos seguir el rumbo que llevamos sin poner orden y disciplina y sin utilizar la consistencia cuando se piensa o dice algo, a menos que convenzan de que están equivocados con razones de peso. Hago un llamado porque un país no se lleva a presión, se lleva en base a programas, a seriedad, a consistencia y a razonamiento frío por la conveniencia de la mayoría.
La gente cierra las calles para lograr lo que desean o necesitan porque es la única forma que tienen de hacerse escuchar. Presionan un poco y logran lo que hubieran conseguido antes si se analizaran las situaciones. Los trabajadores presionaron y escogieron a su candidato para el Seguro Social; no es que sea malo, sólo me refiero a la forma que fue escogido. Ahora, esos mismos gremios lo presionarán para que nombre o haga lo que a ellos le conviene. Ya se habla de una ley con cárcel para empresarios. No estoy de acuerdo con no pagar las cuotas al Seguro; pero es exigencia de los sindicatos.
También presionaron para eliminar los días puente y ahora no saben qué hacer con ese error, porque todavía no he escuchado una sola razón de peso para esa medida y sí muchas a favor de dejarlos. Si alguien recuerda que tal medida que deba tomarse fue promesa de campaña... "es palabra de Dios, te alabamos Señor" Estas cosas no pueden ser, porque pareciera que las decisiones gubernamentales no se estudian sino que van poniéndose en práctica a medida que surgen las presiones.
Los educadores están presionando para que se les devuelvan las jubilaciones especiales, a pesar de saber que perjudica al Seguro. Y con la medida de los seguros obligatorios, alguien que puede ser las aseguradoras con su poder económico, o los transportistas con su otro poder; pero ojalá no llegue enero y no se cumpla con el seguro obligatorio para los carros rodantes.
Son sólo algunos ejemplos que se me vienen a la mente. Pero piensen ustedes si tengo razón o no y en el perjuicio que trae actuar al vaivén de las olas de la gente que tienen algún poder de persuasión y que hacen cambiar lo que sería más beneficioso para la mayoría. No quiero saber lo que será este país en una anarquía en la que cada ciudadano dispone de lo que más le conviene a él y sus intereses. Creo en la programación de los actos gubernamentales; creo en la razón para ponerlos no imponerlos; creo en la consciencia de los gobernantes para poner en práctica lo que han programado con anterioridad. Por esto me llama la atención cómo se dejan presionar para legislar, para quitar leyes, para crearlas y también a personajes a conveniencia de ciertos grupos fuertes.
No me extraña que cambien las fiestas de la entrega del Canal, porque algún grupo nacionalista no le agrada el día y la forma como se está haciendo, sin tomar en cuenta la conveniencia para el país; también lloverán las presiones para invitar a tal o cual personalidad mundial, de acuerdo a lo que se le ocurra a cada panameño.
No señores. No podemos seguir el rumbo que llevamos sin poner orden y disciplina y sin utilizar la consistencia cuando se piensa o dice algo, a menos que convenzan de que están equivocados con razones de peso. Hago un llamado porque un país no se lleva a presión, se lleva en base a programas, a seriedad, a consistencia y a razonamiento frío por la conveniencia de la mayoría.