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Balbina, ética y de palabra


Mi abuelita Mercedes de León (QEPD) me enseñó que al hacer juicios de apreciación debo juzgar a otros por su comportamiento conmigo, y no por lo que los demás digan. He tratado de aplicar esta enseñanza en todas las situaciones de mi vida profesional y política, la mayoría de las veces con sonado éxito.

Así me encuentro hoy día escribiendo sobre Balbina Herrera Araúz, en momentos en que es atacada por contrincantes políticos de adentro y fuera del partido.

Lo que he visto y escuchado de Balbina, y de primera mano, ha sido un llamado permanente a la unidad del partido y solicitar a sus simpatizantes respeto a los contrincantes de adentro y de afuera. Por cierto que algunos no hemos acatado esta solicitud. Jamás he escuchado de Balbina un mal gesto o palabra hacia la oposición política que la adversa o hacia los copartidarios que le disputan la candidatura a la Presidencia de la Republica.

¿Entonces, por qué la atacan, buscando descalificarla ante el electorado a lo interno del partido? ¿Por su condición de mujer o por estar en lo más alto de la preferencia electoral? Buscan distraerla de su objetivo, pero no lo logran. El discurso de Balbina ha calado en lo más profundo del sentir de la mayoría de la membresía del PRD, precisamente por su sinceridad y honestidad… En su actuar como funcionaria, sus obras reseñan que trabaja y resuelve. Se ha sometido a la elección pública para Alcaldesa de San Miguelito y Legisladora en tres ocasiones, y ha sido electa.

Balbina mueve pasiones y la política es pasión.

101 años de Panamá América

 
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