Balbina Herrera
Si Balbina Herrera llegara a tener suficientes votos limpios para ganar la Presidencia de la República, yo seré la primera en felicitarla; pero lo dicho por el Presidente de la Nación "no permitiré que mi candidata pierda las elecciones", ya me está oliendo a un gran desvío de la verdad, ya que el pueblo, en este caso, es el que elige, no el mandatario.
Si Martincito sabe lo que tiene que hacer, entonces que vote por quien él quiera, pero que deje a los empleados públicos bajo su vigilancia y al pueblo panameño en general votar pública y panameñamente lo que le indique su conciencia.
En cualquier elección debe haber transparencia; debe manifestar plena y sencillamente el querer de cada ciudadano con derecho a voto.
Cualquier índice, por pequeño que sea, que huela a trampa debe ser desechado y castigado.
Yo no concibo que con tanta pobreza en el país se pague cinco mil dólares por plato para cenar con una candidata a la presidencia de la República, en este caso, sea quien sea la festejada y quienes los botaratas de dinero. En esa mesa a mí no me entraría la comida porque estaría pensando en los miles de padres y niños que ni siquiera tienen para deleitar un arroz con guandú; que andan descalzos siempre por cuidar sus zapatillas; qué sé yo, eso me rompería el alma.
Balbina Herrera, aquella mujer que yo conocí hace años, sólo de lejos, era pobre y sencilla. No cito esto pensando que es un pecado ser rico; pienso que ella ahora ha perdido su capacidad de lo que es la pobreza y la humildad. Perfecto que aspire, pero nunca olvide a los que la ayudaron a ser lo que es hoy.
Feliz Navidad a mis lectores.