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Balbina y los desafíos que le aguardan


Mantener un complejo equilibrio político entre enfrentados intereses de clase, opuestos grupos de presión y ocultas aspiraciones personales, será uno de los grandes desafíos que le aguardan a la recién elegida candidata presidencial del PRD, Balbina Herrera. Y, a  pesar de lo que muchos pueden pensar, es evidente que lo que está en juego es la unidad de su partido, debido al poder que representan los sectores que apoyaron tanto a Herrera como a Juan Carlos Navarro, principalmente.

En adelante Herrera tendrá que hacer grandes malabarismos políticos en el interior del PRD si aspira a fortalecer su liderazgo. Eso sí, sin menoscabar la autoridad del presidente Torrijos, todavía un aliado necesario e importante. Hacerle frente a los poderes del  Ejecutivo no es tarea fácil. Sólo podrá frenar o neutralizar las presiones, que de seguro no serán pocas, de manera discreta, pues todos saben que perteneció a esas mismas trincheras de las que ahora tratará de alejarse como un ardid electoral.

Sus estrategas procurarán convencerla de que, ante la opinión pública, deberá cuestionar -de forma directa o disimulada- la gestión de Torrijos sobre los temas en que éste ha fracasado: seguridad, educación, salud, energía, y transporte. Pero allí no acaban sus desafíos dentro del PRD. Juan Carlos Navarro también empezará a moverse dentro del partido y en la misma dirección. Pues, aunque haya perdido las primarias, sumó muchos votos y, ante el ala conservadora del gobierno de Martín, salió fortalecido. Herrera no debe ignorar que Navarro ganó en seis provincias y tres comarcas, y que miles de seguidores de Navarro quedaron en la "orfandad política" y tratarán de ser seducidos por los opositores.

Consolidar todos esos frentes implicará acuerdos y compromisos que podrían debilitarla o, incluso, paralizarla. Todo un desafío el que le aguarda.

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