default

Barreras a la educación


Ciudad de Guatemala (AIPE)- Todos los años vemos las mismas noticias en los periódicos indicando que el gobierno, a través del Ministerio de Educación, prohíbe el incremento de cuotas más allá del 15% en 3 años y que sancionará drásticamente a aquellos colegios que no cumplan con esta disposición. Me parece tan dañina ésta y otras disposiciones legales que me resulta inconcebible, en un país pobre, el impedir a aquellos que libremente invertirían en educación, la posibilidad de hacerlo. Con esto sólo se reducen las posibilidades de que más personas puedan, por su propia cuenta, acceder a los colegios y otros centros educativos. Creo que el gobierno y el Ministerio de Educación causan un gran daño a la gente y al país con este tipo de políticas.
En primer lugar, para establecer un colegio se pide tal cantidad de requisitos que sólo los más pacientes y conocedores de estos trámites burocráticos persisten. Esta es la primera barrera de entrada. Los interesados en establecer uno o varios colegios ante todo este papeleo se desaniman. Creo que un colegio debería establecerse en la misma forma en que se establece una empresa. Basta conque cumpla con las leyes del país. Lo demás, a mi criterio, sobra.
La segunda barrera de entrada la constituye ese control de cuotas que establece el gobierno. La imposibilidad que tienen los dueños de los colegios para fijar las cuotas en forma libre equivale a una especie de control de precios. De aquí que muchos colegios se hayan visto obligados a cobrar tarifas por diferentes servicios en vez de poder cobrar una cuota única. Esto es una barrera ya que frustra los proyectos educativos de los dueños de los colegios, algunos muy ambiciosos pero también costosos. Los perjudicados son los estudiantes o más bien los posibles estudiantes.
Mi sugerencia es eliminar cualquier restricción sobre las cuotas. Los dueños de los colegios saben que para dar más y mejores servicios deben incrementar sus cuotas pero esto a su vez representa una menor demanda por parte de los padres de los alumnos potenciales, quienes comparan las cuotas entre colegios de similar calidad. La competencia impide que un colegio aumente sus cuotas enteramente a su antojo. Es inaudito que el gobierno y el Ministerio de Educación impidan la formación de más y mejor competencia, en un país con falta de oferta de servicios educativos.
Una tercera y última barrera de entrada es el pensamiento equivocado y difundido de que la educación es un servicio público que debe ser gratis. Cada vez hay menos personas que creen que este servicio debe ser gratis, pero estoy seguro que la mayoría considera que la educación debería ser un servicio no lucrativo. Creo que esto es un error común que ocurre por tener un desconocimiento de cómo funciona el mercado. Pensemos en una empresa. Precisamente son las empresas más exitosas las que, en una economía libre, sirven mejor al consumidor. Venden más porque tienen mejores precios a la calidad que los consumidores desean comprar ese producto. Los consumidores no son tontos y nadie los obliga a comprar una marca determinada. Lo hacen porque representa una ventaja para ellos. El consumidor se beneficia de estas empresas tanto o más de lo que la empresa se beneficia. Ambos se benefician y así estas empresas sobreviven mientras sigan cumpliendo con servir al consumidor como él lo desea. El consumidor es el rey. Como decía Ludwig von Mises, el capitalismo se caracteriza por la producción en masa para las masas.
Un colegio con fines de lucro vela no sólo por su mejor activo, sus clientes que no son más que sus alumnos y los padres de los alumnos, sino también por mantener su prestigio. Para aquellos que no pueden acceder a una educación cara, no hay que olvidar que en una economía libre la caridad es mayor, permitiendo alternativas baratas e incluso préstamos educativos y becas.
(c)www.aipenet.com
Director del Centro de Estudios Económico-Sociales.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América