Barry McCafrey vs Panamá
Hace poco tiempo publiqué un artículo que titulé "McCafrey un farsante". No me equivoqué y los hechos confirman cada día que tengo razón en esta afirmación. Las recientes declaraciones que contra nuestro país se atrevió a formular el desgastado militar, no han recibido, a mi juicio, los rechazos que debieron merecer a nivel gubernamental, quizás porque todavía algunas personas no nacionalistas piensan que Panamá sin los militares gringos, deja de ser república. Hay una convicción de auto-insuficiencia que los hace dependientes de las políticas, de las directrices, recomendaciones y hasta de las órdenes que desde el Pentágono se imparten a toda Latinoamérica.
McCafrey, que estuvo al frente del Comando Sur y que vivió en Panamá, nos conoce bien y pocos son los que lo conocen a él. Desde el cargo de Zar de las Drogas, ha pedido y logrado subordinación en la política panameña frente al problema de Colombia. Sabemos que ellos han sustraído del gobierno colombiano la implementación de las acciones a seguir en el denominado Plan Colombia, con el cual los panameños no debemos mezclarnos, comprometernos ni involucrarnos. El mayor peligro para nuestra integridad territorial está en alejarnos de la neutralidad que debemos mantener en este conflicto. Entendamos que Panamá no tiene forma de enfrentar los embates de la guerrilla, y que a los gringos poco les importa si mueren panameños en actos de terrorismo que no se producirán en USA, sino en Panamá, si nos hacemos parte de las acciones bélicas.
Señora Presidenta: Los medios han divulgado la noticia de la habilitación de un aeropuerto en Darién, donde podrían aterrizar aviones Hércules y otros de gran capacidad. Si esto es cierto, ¿quién costea esas obras? ¿Dónde están los aviones nuestros de esa capacidad para utilizar esa pista? ¿Cuáles son las necesidades panameñas urgentes que exigen esa obra? ¿De dónde salen los recursos económicos, si nosotros no podemos ni habilitar el camino hacia las poblaciones de Nuevo San Juan, Santa Rosa, Aguas Claras y Palenque en el distrito de Colón. ¿Cómo justificamos ante los demás países limítrofes con Colombia, la obsecuencia ilimitada en el seguimiento de las instrucciones que imparte McCafrey. ¿Por qué no proclamamos la neutralidad en este conflicto y dejamos que los gringos y Pastrana se entiendan con las FARC y ELN y los PARA.
El saliente Zar de las Drogas no se retira, al parecer. Las recientes declaraciones contra Panamá, denotan su intención de hacernos parte de un compromiso que sólo les atañe a los gringos y colombianos. Por si no lo saben, informaciones intencionales señalan el rechazo de Brasil, Perú, Ecuador y Venezuela, al Plan Colombia y confirman una próxima reunión a la que no se invita a Panamá, al menos no lo mencionaron. Realmente me sentí preocupado, porque nuestro país no sea considerado en el conversatorio sobre la acción a tomar por los países colindantes con Colombia. Ello me indica que Panamá marcha hacia una identificación con las acciones de McCafrey y su gente, por lo que no somos confiables para el resto.
Una cadena noticiosa gringa, afirma que al menos quince mil hectáreas de coca han sembrado los de la FARC, y de seguro las defenderán por lo que representa como ingreso para financiamiento. Ellos negocian el producto libremente, lo cultivan sin problemas y cuentan con ayuda internacional para traficarlo.
Panamá debe alejarse en su posición del Plan Colombia, ya que mientras menos visibles somos, los riesgos se reducen. Tomar parte en ese plan, es tanto como invitar al terrorismo a nuestra Avenida Central, a los centros comerciales, al aeropuerto y a la propia policía.
Seamos sensatos, no provoquemos ni hagamos de este asunto otra Guerra de los Mil Días, en la que las circunstancias de anexión a Colombia nos hicieron parte estratégica, pero a costa de muchas vidas panameñas.
Colombia siempre tendrá motivos para la violencia, por eso quienes trabajan honradamente, repudian la violencia, el secuestro y el tráfico de drogas, están buscando la paz en Panamá. McCafrey pretende obligarnos a ser parte por invitación, y nos fustiga acremente como no colaboradores, no obstante, ya se construye una pista en Darién, y vendrán otras cosas raras que mejor las pensamos. Aprendamos a decir NO cuando es necesario.
McCafrey, que estuvo al frente del Comando Sur y que vivió en Panamá, nos conoce bien y pocos son los que lo conocen a él. Desde el cargo de Zar de las Drogas, ha pedido y logrado subordinación en la política panameña frente al problema de Colombia. Sabemos que ellos han sustraído del gobierno colombiano la implementación de las acciones a seguir en el denominado Plan Colombia, con el cual los panameños no debemos mezclarnos, comprometernos ni involucrarnos. El mayor peligro para nuestra integridad territorial está en alejarnos de la neutralidad que debemos mantener en este conflicto. Entendamos que Panamá no tiene forma de enfrentar los embates de la guerrilla, y que a los gringos poco les importa si mueren panameños en actos de terrorismo que no se producirán en USA, sino en Panamá, si nos hacemos parte de las acciones bélicas.
Señora Presidenta: Los medios han divulgado la noticia de la habilitación de un aeropuerto en Darién, donde podrían aterrizar aviones Hércules y otros de gran capacidad. Si esto es cierto, ¿quién costea esas obras? ¿Dónde están los aviones nuestros de esa capacidad para utilizar esa pista? ¿Cuáles son las necesidades panameñas urgentes que exigen esa obra? ¿De dónde salen los recursos económicos, si nosotros no podemos ni habilitar el camino hacia las poblaciones de Nuevo San Juan, Santa Rosa, Aguas Claras y Palenque en el distrito de Colón. ¿Cómo justificamos ante los demás países limítrofes con Colombia, la obsecuencia ilimitada en el seguimiento de las instrucciones que imparte McCafrey. ¿Por qué no proclamamos la neutralidad en este conflicto y dejamos que los gringos y Pastrana se entiendan con las FARC y ELN y los PARA.
El saliente Zar de las Drogas no se retira, al parecer. Las recientes declaraciones contra Panamá, denotan su intención de hacernos parte de un compromiso que sólo les atañe a los gringos y colombianos. Por si no lo saben, informaciones intencionales señalan el rechazo de Brasil, Perú, Ecuador y Venezuela, al Plan Colombia y confirman una próxima reunión a la que no se invita a Panamá, al menos no lo mencionaron. Realmente me sentí preocupado, porque nuestro país no sea considerado en el conversatorio sobre la acción a tomar por los países colindantes con Colombia. Ello me indica que Panamá marcha hacia una identificación con las acciones de McCafrey y su gente, por lo que no somos confiables para el resto.
Una cadena noticiosa gringa, afirma que al menos quince mil hectáreas de coca han sembrado los de la FARC, y de seguro las defenderán por lo que representa como ingreso para financiamiento. Ellos negocian el producto libremente, lo cultivan sin problemas y cuentan con ayuda internacional para traficarlo.
Panamá debe alejarse en su posición del Plan Colombia, ya que mientras menos visibles somos, los riesgos se reducen. Tomar parte en ese plan, es tanto como invitar al terrorismo a nuestra Avenida Central, a los centros comerciales, al aeropuerto y a la propia policía.
Seamos sensatos, no provoquemos ni hagamos de este asunto otra Guerra de los Mil Días, en la que las circunstancias de anexión a Colombia nos hicieron parte estratégica, pero a costa de muchas vidas panameñas.
Colombia siempre tendrá motivos para la violencia, por eso quienes trabajan honradamente, repudian la violencia, el secuestro y el tráfico de drogas, están buscando la paz en Panamá. McCafrey pretende obligarnos a ser parte por invitación, y nos fustiga acremente como no colaboradores, no obstante, ya se construye una pista en Darién, y vendrán otras cosas raras que mejor las pensamos. Aprendamos a decir NO cuando es necesario.