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Basta de trampitas y zancadillas


En las últimas semanas, la comunidad se ha visto sorprendida por las acciones incomprensibles e injustificables (a mi juicio) de un señor de ejecutorias muy poco conocidas que, coyunturalmente, actúa como representante de los industriales (aunque no creo que su comportamiento como tal, reciba la aprobación de la mayoría de ellos), en la Junta Directiva de la Caja de Seguro Social.
Cuando el Dr. Jované fue escogido y nombrado como jefe de esta vital entidad social, la mayoría de los panameños, cuyo futuro depende de la sanidad de esta institución y no de su fortuna personal (bien o mal habida), respiró con tranquilidad, por el grado de confianza que la figura de este destacado economista y catedrático universitario proyecta, por sus cualidades que muy poco han adornado a la mayoría de sus antecesores en dicho cargo y que tampoco parecían adornar a otras personas que se mencionaban para ocupar este delicado puesto.
Como era de esperarse, al tratar de corregir y enmendar defectos, vicios y actitudes "cuasi" delictivas dentro de la Caja (Ej. caso de los patrones que se quedan con las cuotas de sus empleados y otros), Jované se ha ganado la antipatía de las elites intocables de patrones incumplidos, importadores oportunistas de medicamentos, equipos médicos y otros, acostumbrados a medrar en el presupuesto del Seguro Social, incluyendo (supongo) a ciertos políticos interesados en meter en la planilla de la institución a sus conmilitones, aunque fuera en posiciones innecesarias y que no han recibido (todos ellos) el respaldo o la complicidad del Director General.
Parece que el caballero que mencionamos al inicio, a la vez que sostiene, reiteradamente, que no tiene ninguna animosidad personal contra el Dr. Jované, no deja de atacarle con saña y toda clase de argumentos, ridículos algunos e increíbles otros, que a ninguna persona honesta convencen, apareciendo como instrumento de esos sectores insatisfechos con la gestión evidentemente honesta y rectificadora del director Jované.
Véase su última belleza: Su artículo titulado "El mejor puesto para llegar a ser presidente", publicado en la edición del lunes 14 de agosto del presente, en un importante diario local.
El escrito pareciera obra de un mitómano, pues le endilga al Dr. Jované, un sinnúmero de artimañas y segundas intenciones, tan ingeniosas como increíbles, con la intención de promover su propia figura a la Presidencia de la República, con el supuesto poder y oportunidades que, según él (el articulista), ofrece la Dirección de la Caja, para este propósito.
En los casi 60 años que tiene la Caja, no conozco un Director General o Jefe de esta entidad que haya sido Presidente de la República, o que siquiera haya estado cerca de serlo, por lo que no entiendo de dónde sacó el señor de marras esas conclusiones antojadizas y difamantes.
Aclaro que este escrito no debe interpretarse como una defensa gratuita del Dr. Jované, sino que el mismo intenta reflejar el sentimiento de mucha gente del pueblo (incluyendo al suscrito) que apoya a Jované y confía en él, por lo que no puede aceptar las picardías criollas o trampitas y zancadillas armadas por quienes seguramente respaldan y acicatean al representante de los industriales, (que no se manifestaron nunca en contra de anteriores directores generales de la Caja, que le infringieron o permitieron que le hicieran graves daños a esta entidad social), las que echen por tierra una gestión que pudiera ser histórica y decisiva para el futuro de la Caja de Seguro Social.
Si el Dr. Jované defrauda a su pueblo, esa será su culpa, pero no permitamos que lo destruyan por la satisfacción de intereses egoístas y antipopulares.

101 años de Panamá América

 
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