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¡Basta ! ¿Hasta cuándo...?


El Panamá América, 17 de febrero del 2000, segmento Visión Mundial, pág. 10D, publica despacho atribuido a la AFP: "Motín en penal de menores deja 6 muertos" (sic). El evento ocurrido en el penal de menores "Panchito López" de Asunción produjo 28 víctimas, entre ellas, 6 muertos y 3 heridos graves, revela el parte del Hospital del Quemado.
Repetir cómo ocurrieron las muertes lindaría con lo morboso, lo inútil. Destaca el inicio de un sumario penal por homicidio doloso y no se descarta que el motín que dio lugar al incendio y a las muertes juveniles que lamentamos, haya ocurrido luego de excesos atribuidos a los guardias del penal y supuestamente denunciados por los heridos.
No debemos limitarnos a expresar nuestra congoja por los muertos y heridos, por las vidas juveniles que no florecerán. Nos parece pecaminoso pasar el incidente como un acontecimiento aislado de interés efímero y tipo sensacionalista. Interpretamos lo ocurrido, debido al hacinamiento, supuestos abusos de los guardianes, ¿mala alimentación? y otras causas, como evidencia del fracaso de la penalización juvenil en Paraguay. El Panamá América, 19 de febrero del 2000, relata un factor que se suma a los agentes causales de dicho fracaso; otro incendio ocurrido, ¡en el mismo penal !, accidental, pero que da fe de la falta de mantenimiento que padece el establecimiento carcelario.
¡No podemos errar y tratar los dos episodios comentados como hechos aislados, limitados a las fronteras del Paraguay! ¡Existen otras muestras del fracaso de un sistema viciado conceptualmente, lastrado por deficiencias humanas y fiscales! En nuestro artículo intitulado "¿Presupuesto suficiente? ¿Penalización redentora?",publicado en El Panamá América, 22 de noviembre de 1999, segmento Opinión, pág. A-10, mencionamos incidentes similares ocurridos en El Salvador, Brasil (2) y Honduras. Aclaramos que las muertes en Brasil se dieron en centros "especiales" (Fundación de Bienestar de Menores en Sao Paulo y Centro de Integración de Delincuentes Juveniles de Sete Lagoas), pero todos estos casos muestran que la cárcel no resuelve la delincuencia juvenil, ni vinculándola a la penalización.
!Basta¡ ¿Hasta cuándo continuaremos adentrándonos por un callejón sin salida, pese a las evidencias que se dan con una frecuencia ya aterradora? ¿Cuántos adolescentes más tendrán que morir, antes de que aceptemos nuestro error y rectifiquemos? ¿Queremos resolver la problemática, o sólo reaccionamos ante un alarmismo errado? ¿Qué nos impide crear muchos Chapala, por qué tener a este centro como la excepción a la regla?¡ Resultarían más baratos que una prisión!.
El Panamá América, 14 de febrero del 2000, segmento Opinión, pág. 9C, publica artículo suscrito por Alfredo Graham R. e intitulado "Menores infractores" (sic).
Del artículo citado, destacamos lo siguiente: "...El niño infractor es, ante todo, un excluido del proceso educativo y de socialización tradicional, cuyas bases son las familias, la escuela y el trabajo.
El niño huye, generalmente, de una relación familiar en crisis, la cual se revela a través del maltrato, insultos, malos ejemplos de los padres, explotación por parte de éstos y a la vez, rodeado de condiciones de miseria extrema, malestar económico y en consecuencia físico y afectivo..." (sic).
El articulista afirma que las carencias se dan en la familia, la escuela y el trabajo; señala así las medidas a
tomar para resolver eficazmente el problema: Fortalecer a la familia con asesoría profesional en lo afectivo, tornarla
en motor de la socialización del adolescente. Escolarizar a los niños y adolescentes, en riesgo o infractores, para
integrarlos al proceso productivo. Proveer trabajo a los pater familia (eliminar tensiones), para que sus hijos no
laboren y se eduquen con provecho. Esto no se logrará con la Ley 40. ¡Se requieren medidas sociales, no castigos
penales!
¡DESJUDICIALIZACION!.
¡Basta! ¿Hasta cuándo ignoraremos opiniones que desde distintos campos nos dicen que erramos, que es necesario rectificar? Respetando los pareceres contrarios, creemos que no es tal la solución ofrecida por Flor Bocharel, en su reportaje intitulado "Claman revisión de las leyes del menor" (sic) (El Panamá América, 22 de febrero del 2000, segmento Provincias, pág. 10A). Incrementar la represión nunca ha funcionado como disuasivo, endurece al adolescente y no ataca las causas de la delincuencia juvenil. Recordamos ahora la "Caja de Pandora", mencionada en nuestro artículo intitulado "Justicia penal juvenil, experiencia costarricense" (sic) (El Panamá América, 22 de febrero de 1999, segmento Opinión, pág. C.7), hace escasamente un año.

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