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¡Basta ya!, al fin


Hasta el cansancio nos hemos estado refiriendo durante cinco años a la necesidad de sancionar a los audaces y abusivos obstruccionistas del uso de nuestras vías públicas. Hemos llegado a sostener que esta odiosa práctica debe considerarse como un crimen de lesa patria puesto que constituye una paralización de todas las actividades, estancamiento de la producción y prácticamente un secuestro de los ciudadanos a quienes se les impide trasladarse de un lugar a otro.

Hace más de mil años que el emperador bizantino Justiniano en el código que lleva su nombre, dejó establecido que “A nadie puede prohibirse legalmente usar la vía pública”.” (Libro III, Título XXXIV, Ley 9a).

En ningún país del mundo se tolera el cierre arbitrario de las vías públicas sin sancionar a quienes lo hacen; tal es la protección que en nuestra hermana República de Perú se le da al derecho de la libre circulación ciudadana que, conforme a su legislación penal, a quienes obstaculicen su uso se les condena a purgar la pena de ocho años de cárcel.

101 años de Panamá América

 
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