Berlusconi, Martinelli y Videocracia
El documental titulado “Dráquila, La Italia que Tiembla” (www.draquila-ilfilm.it) fue una Selección Oficial del reciente Festival Cinematográfico de Cannes, Francia, que, aunque no compitió formalmente, recibió fuertes aplausos de la prensa. Este documental muestra como el año pasado, en cuanto se apreció la enormidad de los daños causados por un terremoto a la ciudad italiana de L’Aquila, Silvio Berlusconi, actual Primer Ministro de Italia, proclamó una ayuda masiva para dicha ciudad; pero, para completo desengaño de los habitantes de L’Aquila, dicha “ayuda” resultó ser una promesa hueca que, unida a una extensa campaña mediática, pretendía transformar, de “corrupta” a “salvadora”, la imagen proyectada por el gobierno
Lamentablemente, L’Aquila continúa mayormente derruida; y la palabra “Dráquila” es una conjunción de los nombres “Drácula”, el ficticio conde de Transilvania que se alimenta chupando sangre humana, y “L’Aquila”.
Dos distintivos de dicha campaña mediática son, primero, un costo al estado probablemente bajo, ya que Berlusconi es dueño de varios de los mayores medios de comunicación italianos, y, segundo, el que muchos italianos conscientes de dicha “fabricación mediática de imágen”, digan vivir en una “videocracia”.
La principal característica de las videocracias es que no son dictaduras, ya que los gobernantes no se imponen por la fuerza de las armas; pero tampoco son democracias, porque una campaña mediática suficientemente exitosa hace posible que una sola persona gobierne sin evaluar democráticamente las críticas constructivas ni las opiniones de las mayorías.
Los medios de comunicación gubernamentales en Panamá son pocos, así que, cuando nuestros gobernantes conducen campañas para mejorar su imagen, deben recurrir a medios de comunicación privados, algo que generalmente sufragan utilizando fondos públicos, que son fondos del pueblo; consiguientemente, en Panamá las videocracias regularmente van acompañadas de malversaciones económicas.
Cualquier panameño medianamente educado tiene clara nuestra triste realidad: El escogimiento arbitrario de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia; la remoción ilegal de funcionarios judiciales que no acatan órdenes del presidente; los gigantescos negociados de termoeléctricas (peores cuando consumen carbón), hidroeléctricas y mineras, perjudicando innecesariamente nuestro eco-sistema; la propuesta adquisición de los corredores, sobrepagándolos por cientos de millones y a costo de la seguridad financiera de la Caja de Seguro Social; y, para no extender la lista, el injustificado aumento de los impuestos y la deuda pública, que son cargas económicas adicionales para varias generaciones de panameños de las clases medias y bajas.
Sin embargo, nuestros medios privados de comunicación constantemente están diseminando propaganda sobre los uniformes y libros gratuitos para los estudiantes, los 100 a los 70, la eliminación de los diablos rojos y, para no extender la lista, solamente el lado atractivo de todo proyecto, sea bueno o malo, minúsculo o multimillonario, obviamente intentando mantener la imagen preelectoral del presidente.
Consiguientemente, aunque muchos políticos que “crean cogobernarnos” aplaudan ciegamente toda nueva extravagancia presidencial, resulta bastante dudoso que la futura visita a Panamá del Sr. Berlusconi realmente conlleve espléndidos beneficios, como seguramente proclamarán las campañas mediáticas de ambos gobernantes.