'bfPor qu'e9 celebramos el Da del Niño?
Los niños son la alegría del mundo. Son la evidencia física de que hay esperanza de que la humanidad corrija el rumbo y no perpetúe los viejos errores. Los niños son la reserva moral de la cultura, que se renueva en la medida en que nuevos individuos adquieren nuevas capacidades. Los niños son la sal de la tierra, pero también una imposición de la naturaleza.
Como con tanta frecuencia nos olvidamos del real valor de la niñez, se hace necesario celebrar un día del niño todos los años, de modo que no dejemos de tener presente que la vida es un ciclo y que forzosamente una nueva generación tomará el bastón de relevo en su debido momento. Pero no ayuda a captar la verdadera importancia de la niñez si nos representamos a los niños como un valor que se redime en el futuro, más o menos remoto. Los niños son un presente y nunca será suficiente pensar en ellos como beneficiarios de los avances de la sociedad, o como víctimas de la pobreza y la violencia.
Una sociedad sana mira a sus niños y niñas como una fuerza positiva, aunque no depositen votos en las urnas. El día del niño debiera servir para que todas las fuerzas políticas y sociales del país renovaran su compromiso con el avance de la infancia, y para que se evaluaran desde esa óptica, las transformaciones que requiere el sistema educativo, el desarrollo de las capacidades de atención a la salud, la necesidad de protección y conservación del ambiente.
Cuando nuestras autoridades públicas y líderes de la sociedad civil aprendan a hacer de la niñez la columna vertebral del desarrollo social, estaremos en condiciones más ventajosas para hacer avanzar los mejores intereses de la nación. Por el contrario, mientras sigamos hablando de la protección de "los menores" y sigamos creyendo que la cuestión es de trascendencia menor, no habremos comprendido que la verdadera prosperidad de la nación requiere una visión y un compromiso inquebrantable y sostenido con sus niños y niñas, compromiso en el que esos mismos niños y niñas deben tomar parte de forma activa. No se trata de que llevemos una carga más sobre los hombros. Hagámoslo porque los niños son la alegría del mundo.