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'bfQu'e9 le pasa a nuestros ricos?


Panamá está viviendo un incremento del crecimiento económico, con la inversión sin controles de capitales extranjeros. Así tenemos que de los ingleses en la telefonía y puertos, y en estos los chinos, gringos en ferrocarril, los españoles en la distribución eléctrica y ahora posible oleoducto canalero, los mexicanos en los llamados corredores, traídos por Pérez B., hoy con Slim en generación energía eléctrica, como también hemos pasado a los colombianos en la burbuja inmobiliaria, cervecería y en la basura de San Miguelito y Arraiján, los salvadoreños en licencias de conducir y comida de cárceles, ingleses en banca y desarrollo de Howard (pendiente de nacionalizar nombre y ya se lo dan a otro imperio), canadienses en minería, brasileños en autopistas y regadíos, entre otras inversiones.
Viene el desarrollo de la ampliación del Canal y el Administrador fue a Nueva York a buscar financiamiento, acción oportunamente censurada por la Asociación Bancaria de Panamá, ya que ellos pueden incursionar en esta oportunidad, con lo cual estoy de acuerdo. Todo parece indicar que viene la implantación del instrumento Tratado de Promoción Comercial y esta tendencia se incrementará.
Esto es bueno, malo o es indiferente? Desde mi punto de vista es malo, porque desnacionaliza a nuestro Estado el que se convierte en vez de República de Panamá en un engendro comercial que podaría llamarse Panamá S.A. o Panamá, Inc. Para mentes deformadas por la codicia o de mejor forma, deformadas por el espíritu de lucro, tal vez esto es bueno, sobre todo si son elementos ubicados en sectores de la sociedad dedicados al capital. Pero estos señores, los más radicales, parece que no tienen ni Dios ni Patria, para ellos todo lo que sea negocio es bueno. Esos son los que en nuestros paicitos tercermundistas, por más que llegan a los mandos políticos con estribillos de justicia social, de reivindicaciones económicas para los pobres, hacen todo lo contrario y entierran la oportunidad de éstos por su apetito inmoral. No tienen ideales nobles, no tienen valores de ningún tipo, ya humanistas, nacionales o patrios, o religiosos, aunque se dan golpes de pecho en sus iglesias, pero venderían nuevamente a Cristo por menos de 30 monedas.
Panamá requiere desarrollar y fortificar el egoísmo racional donde nuestros integrantes de los grupos adinerados entiendan que la mayoría están equivocados pensando inconscientemente que su patria es el dinero. Ya lo decía Miró: la Patria es el recuerdo, pedazos de la vida envueltos en jirones de amor o de dolor, la Patria son los viejos senderos retorcidos que el pie desde la infancia recorrió. Se lo pueden preguntar a los cubanos de Miami y a los venezolanos que huyen de su tierra. Se han llevado sus riquezas, pero les falta algo, y ese algo es bastante, amén de que todos no pueden salir por una u otra razón.
Entonces ¿qué les pasa a nuestros ricos? Espero que más temprano que tarde sientan que Panamá es para los panameños como dice la doctrina panameñista de Acción Comunal; que podemos aceptar en nuestra tierra a extranjeros que vengan con la intención de echar raíces, pero no a los que vienen con sus grandes capitales a colonizarnos una vez más, para llevarse nuestra riqueza. La inversión foránea es buena si tiene controles. En Chile, escuchaba entrevista al ex presidente Lagos, sólo el 5% es inversión extranjera y llamaba la atención sobre los gobiernos que desaforadamente buscan atraer capitales sin tomar debidos controles.
Los empresarios panameños deben sentirse señores en su tierra y no pensar sólo en pequeñas y medianas inversiones que hoy mantienen y que parecen están dispuestos hasta vender si reciben ofertas, porque unos deslamados gobernantes de turno, para hacer fortunas producto de las coimas y tráfico de influencias, están permitiendo.
La suerte está echada, y si para el 2009 no se estructura una alternativa política ética que constituya la nueva República, con valores nacionalistas, humanistas y de justicia social, donde se atienda a los materialmente pobres y extremos pobres y a los pobres de espíritu nacional, estamos condenados a ser esclavos en nuestra tierra y a los ricos les puede llegar el momento en tendrán que emigrar, con sus fortunas, pero sin su patria.

101 años de Panamá América

 
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