BHN, versión ciudadana
Victoriano Rodríguez S. (diostesalvepanama@yahoo.com)
Desde hace mucho se escucha una popular letanía: "El que no conoce a Panamá que venga, porque se acaba". Quizás quien ideó este popular dicho vislumbró, como maligno presagio, la decadencia política, económica, cultural y social que sufriría nuestra querida nación. Habrá quienes quieran culpar de tal situación a los vaivenes de la economía internacional; a las grandes y frustrantes inflaciones regionales o mundiales; inclusive, culparán la exuberante y apoteósica globalización deshumanizante que promueven los países desarrollados o las famosas privatizaciones de las empresas que más ingresos generaban al erario público, promovida por las IFI"s y aceptadas como muy buenas por los gobernantes. ¿Qué hemos hecho los panameños para evitar tales errores? ¿Qué han hecho los gobernantes de antes y ahora para promover el empleo? En nuestro país nos percatamos que las ideas de los intelectuales "no valen nada", tampoco los estudios realizados o las evaluaciones hechas sobre diferentes tópicos. Se le da mayor importancia a las ideas extranjeras (caso clásico el Seguro y la posición que mantiene la OIT), independientemente lo absurdo y decepcionante que resulte para el pueblo. Sin embargo, gozan del aval y gran aceptación las ideas de los prominentes miembros de partidos políticos, independientemente si sus planteamientos resultan un exabrupto. Algunos años atrás, fue motivo de noticia que la Asamblea Legislativa promoviera y aprobara una ley de condonación de morosidad, misma que premiaba a los irresponsables y motivaba a los que procuraban mantener sus cuentas al día a dejar de pagar. De algo estoy completamente seguro; ser pobre no significa ser irresponsable.
Hoy, al evaluar el Proyecto de Ley No. 44, que versa sobre la cancelación de las hipotecas de todos los compromisos adquiridos, con el Banco Hipotecario Nacional (BHN), antes de 1990 y que no excedan los 10 mil balboas, se pretende condonar la deuda existente y nuevamente premiar a los irresponsables; ahora agravando el error cometido con anterioridad, ya que la actual condonación implica la totalidad de la deuda y morosidad contraída por los prestatarios. Si de verás se quiere motivar una política de responsabilidad ciudadana, la Ley debe condonar sólo los intereses venideros y únicamente para aquellos prestatarios que se encuentren al día en sus compromisos, hasta el día anterior a la presentación del anteproyecto de Ley No. 44.
Tal hecho es un exabrupto político, por cuanto se comenta que bajo la concepción de la condonación se pretende ganar popularidad y crear credibilidad a la Asamblea (lo que no guarda relación); mas implica el golpe fulminante para: a) el cierre (y/o despido de los funcionarios) del BHN, que genera empleo directo a más de 600 funcionarios, lo que implica que cerca de 2,500 personas se alimentan a través de esos salarios; b) promueve la irresponsabilidad ciudadana, máxime cuando la Ley prevé condonar inclusive los préstamos que están en trámite; c) incentiva el paternalismo, motivando al no pago, pues el Gobierno se lo puede regalar; pero cuando éste no pueda o no quiera, se convertirá en estímulo a la desobediencia ciudadana a no pagar sus compromisos y una causa para las fechorías. Dios te salve Panamá.
Si se pretende crear del BHN una cartera confiable, éste no es el mecanismo. Cualquiera puede comprender que el BHN maneja una cartera morosa, por ser el ejecutor o cobrador de los empréstitos otorgados en la solución de viviendas de interés social, que realiza el Ministerio de Vivienda (MIVI). El MIVI otorga viviendas y préstamos de mejora habitacional a personas de escasos recursos (pobres), igualmente lotes a familias pobres o de extrema pobreza; lo que resulta correcto, porque deben buscarse mecanismos para dotar de vivienda a cada familia panameña; pero esos compromisos financieros que hace el MIVI, los factura y los remite al BHN para que ejecute los cobros respectivos, en conocimiento que más del 60% no estarán en capacidad de hacerle frente a los pagos e intereses. Lo que implica que la cartera de morosidad del BHN se verá incrementada, cada vez más.
Cuando se promovía la privatización del INTEL y del IRHE muchos aplaudían tal iniciativa, inclusive los propios empleados, porque recibirían dinero como compensación, participación en la empresa, etc. Hoy observamos que de aquellos empleados quedan menos, o sus niveles de vida cambiaron, algunos aún buscan empleo y lo que es peor, el servicio que presta la empresa privatizada aumentó de B/.10.50 a B/.29.00 (caso INTEL), que pagamos hoy, con la agravante que quieren aumentar el costo del servicio y el pueblo lo soporta con la "Santa Paciencia" que tenemos. Observo con preocupación las angustias que se sufren en nuestro país (Pablo Pueblo, el hijo de Juana), cuando en el ambiente encontramos médicos, contadores, economistas y otros profesionales conduciendo taxis y realizando trabajos que si bien son ocupaciones decentes y sanas, se presume que han estudiado para superar esas etapas, pero las decisiones adoptadas por los gobiernos, promovidas muchas veces por la empresa privada, están arrastrando al país hacia la miseria.
Estamos en vigilia permanente, en estas selvas asfálticas, cuidándonos de nuestra propia sombra y observando caer lluvia ácida, inspiradora de pirañas humanoides. Es usted en quien recaerán, en última instancia, las buenas o malas decisiones que tomen los gobiernos. ¿Considera usted que al pueblo panameño le conviene esta ley? Al reflexionar sobre "la razón de la razón" pienso que de acuerdo a sus posibilidades, cada uno se debe hacer responsable de cancelar sus compromisos. ¡De honrar su nombre, su firma y su palabra! Que se le pueden hacer arreglos de pago o minimizar los intereses con fórmulas infinitesimales, ¡perfecto! Es necesario y positivo, pero que se cumpla con las obligaciones adquiridas. Sugerimos a los legisladores es que devuelvan el Proyecto de Ley No. 44, y de ser aprobado, hago un llamado a la Señora Presidenta, para que la vete, porque sin haber hecho una investigación profunda, estoy seguro que es la voluntad del pueblo panameño. Dios te salve Panamá.
Más que nunca necesitamos hacer un diagnóstico de nuestra situación económica, legal, social y de salubridad a fin de enmarcarnos dentro de las nuevas realidades.
Un país que recompense a quien trabaje duro y siga las reglas; una población que, aunque formada por distintas razas con variedades de colores, cultos religiosos y clases económicas, tenga un vínculo, una motivación común, el de pertenecer a una tierra, a Panamá. Este esfuerzo debe ser guiado por las autoridades dentro de un sistema legal justo, tanto para el extranjero como para el nacional, cónsono con las nuevas realidades mundiales.
Desde hace mucho se escucha una popular letanía: "El que no conoce a Panamá que venga, porque se acaba". Quizás quien ideó este popular dicho vislumbró, como maligno presagio, la decadencia política, económica, cultural y social que sufriría nuestra querida nación. Habrá quienes quieran culpar de tal situación a los vaivenes de la economía internacional; a las grandes y frustrantes inflaciones regionales o mundiales; inclusive, culparán la exuberante y apoteósica globalización deshumanizante que promueven los países desarrollados o las famosas privatizaciones de las empresas que más ingresos generaban al erario público, promovida por las IFI"s y aceptadas como muy buenas por los gobernantes. ¿Qué hemos hecho los panameños para evitar tales errores? ¿Qué han hecho los gobernantes de antes y ahora para promover el empleo? En nuestro país nos percatamos que las ideas de los intelectuales "no valen nada", tampoco los estudios realizados o las evaluaciones hechas sobre diferentes tópicos. Se le da mayor importancia a las ideas extranjeras (caso clásico el Seguro y la posición que mantiene la OIT), independientemente lo absurdo y decepcionante que resulte para el pueblo. Sin embargo, gozan del aval y gran aceptación las ideas de los prominentes miembros de partidos políticos, independientemente si sus planteamientos resultan un exabrupto. Algunos años atrás, fue motivo de noticia que la Asamblea Legislativa promoviera y aprobara una ley de condonación de morosidad, misma que premiaba a los irresponsables y motivaba a los que procuraban mantener sus cuentas al día a dejar de pagar. De algo estoy completamente seguro; ser pobre no significa ser irresponsable.
Hoy, al evaluar el Proyecto de Ley No. 44, que versa sobre la cancelación de las hipotecas de todos los compromisos adquiridos, con el Banco Hipotecario Nacional (BHN), antes de 1990 y que no excedan los 10 mil balboas, se pretende condonar la deuda existente y nuevamente premiar a los irresponsables; ahora agravando el error cometido con anterioridad, ya que la actual condonación implica la totalidad de la deuda y morosidad contraída por los prestatarios. Si de verás se quiere motivar una política de responsabilidad ciudadana, la Ley debe condonar sólo los intereses venideros y únicamente para aquellos prestatarios que se encuentren al día en sus compromisos, hasta el día anterior a la presentación del anteproyecto de Ley No. 44.
Tal hecho es un exabrupto político, por cuanto se comenta que bajo la concepción de la condonación se pretende ganar popularidad y crear credibilidad a la Asamblea (lo que no guarda relación); mas implica el golpe fulminante para: a) el cierre (y/o despido de los funcionarios) del BHN, que genera empleo directo a más de 600 funcionarios, lo que implica que cerca de 2,500 personas se alimentan a través de esos salarios; b) promueve la irresponsabilidad ciudadana, máxime cuando la Ley prevé condonar inclusive los préstamos que están en trámite; c) incentiva el paternalismo, motivando al no pago, pues el Gobierno se lo puede regalar; pero cuando éste no pueda o no quiera, se convertirá en estímulo a la desobediencia ciudadana a no pagar sus compromisos y una causa para las fechorías. Dios te salve Panamá.
Si se pretende crear del BHN una cartera confiable, éste no es el mecanismo. Cualquiera puede comprender que el BHN maneja una cartera morosa, por ser el ejecutor o cobrador de los empréstitos otorgados en la solución de viviendas de interés social, que realiza el Ministerio de Vivienda (MIVI). El MIVI otorga viviendas y préstamos de mejora habitacional a personas de escasos recursos (pobres), igualmente lotes a familias pobres o de extrema pobreza; lo que resulta correcto, porque deben buscarse mecanismos para dotar de vivienda a cada familia panameña; pero esos compromisos financieros que hace el MIVI, los factura y los remite al BHN para que ejecute los cobros respectivos, en conocimiento que más del 60% no estarán en capacidad de hacerle frente a los pagos e intereses. Lo que implica que la cartera de morosidad del BHN se verá incrementada, cada vez más.
Cuando se promovía la privatización del INTEL y del IRHE muchos aplaudían tal iniciativa, inclusive los propios empleados, porque recibirían dinero como compensación, participación en la empresa, etc. Hoy observamos que de aquellos empleados quedan menos, o sus niveles de vida cambiaron, algunos aún buscan empleo y lo que es peor, el servicio que presta la empresa privatizada aumentó de B/.10.50 a B/.29.00 (caso INTEL), que pagamos hoy, con la agravante que quieren aumentar el costo del servicio y el pueblo lo soporta con la "Santa Paciencia" que tenemos. Observo con preocupación las angustias que se sufren en nuestro país (Pablo Pueblo, el hijo de Juana), cuando en el ambiente encontramos médicos, contadores, economistas y otros profesionales conduciendo taxis y realizando trabajos que si bien son ocupaciones decentes y sanas, se presume que han estudiado para superar esas etapas, pero las decisiones adoptadas por los gobiernos, promovidas muchas veces por la empresa privada, están arrastrando al país hacia la miseria.
Estamos en vigilia permanente, en estas selvas asfálticas, cuidándonos de nuestra propia sombra y observando caer lluvia ácida, inspiradora de pirañas humanoides. Es usted en quien recaerán, en última instancia, las buenas o malas decisiones que tomen los gobiernos. ¿Considera usted que al pueblo panameño le conviene esta ley? Al reflexionar sobre "la razón de la razón" pienso que de acuerdo a sus posibilidades, cada uno se debe hacer responsable de cancelar sus compromisos. ¡De honrar su nombre, su firma y su palabra! Que se le pueden hacer arreglos de pago o minimizar los intereses con fórmulas infinitesimales, ¡perfecto! Es necesario y positivo, pero que se cumpla con las obligaciones adquiridas. Sugerimos a los legisladores es que devuelvan el Proyecto de Ley No. 44, y de ser aprobado, hago un llamado a la Señora Presidenta, para que la vete, porque sin haber hecho una investigación profunda, estoy seguro que es la voluntad del pueblo panameño. Dios te salve Panamá.
Más que nunca necesitamos hacer un diagnóstico de nuestra situación económica, legal, social y de salubridad a fin de enmarcarnos dentro de las nuevas realidades.
Un país que recompense a quien trabaje duro y siga las reglas; una población que, aunque formada por distintas razas con variedades de colores, cultos religiosos y clases económicas, tenga un vínculo, una motivación común, el de pertenecer a una tierra, a Panamá. Este esfuerzo debe ser guiado por las autoridades dentro de un sistema legal justo, tanto para el extranjero como para el nacional, cónsono con las nuevas realidades mundiales.