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"¡Bien cuidado!"


"¡Bien cuidado, jefe!", "¡Bien cuidado... reina!". Legendarios "gritos" de los "cuidadores de carros", a lo cual pagamos por el "servicio". Pero últimamente han surgido dudas y enojos, especialmente cuando estacionamos el carro frente a un "parquímetro" en el cual depositamos una o dos monedas (al municipio) y también tenemos que pagarle al joven que nos "cuidó el carro". ¿Acaso no es absurdo?... Esto no es nada nuevo en Panamá, es más, es parte de nuestro paisaje tropical.
El problema es que cada cierto lapso de años, se le añade más y más cuidadores de carros, más vendedores ambulantes, más niños, mujeres y ancianos que en parte ofrecen mercancías y artículos variados a precios módicos. Se les une un montón de "floristas" energéticos que nos venden rosas a todo color, y por último, los indocumentados con sus bolsos llenos de hamacas "dos por B/. 30, cuadros a "20, pero se lo dejo a 5", trabajos tallados en madera y no faltan los indigentes, piedreros, mujeres cargando bebés (de las vecinas) pidiendo "algo para la leche".
Pero los atrevidos son los "cuidadores de carros", ya mencionados como un problema y molestia, en un noticiero televisivo como resultado a quejas y denuncias de ciudadanos que se han visto "obligados" a pagar por el "servicio". La gran mayoría de estos "cuidadores de carros", son jóvenes aparentemente saludables que, por una u otra razón, han elegido este arduo y agobiante "pasatiempo" bajo el sol y la lluvia. Como resultado, uno se la pasa repartiendo monedas de 25 centésimos todo el día... todos los días y podemos llegar a un promedio mensual de hasta B/. 60, sin darnos cuenta.
Sugiero (y sería más justo para todos) que las autoridades se encarguen de atender y dar soluciones al desempleo, a los niños en las calles, a los indigentes y a un gran etc. Por mientras les invito (propietarios de automóviles) a que prueben este sencillo experimento por tan solo un mes. Consigan una bolsita o cajita, pónganla dentro del auto a su alcance, y cada vez que vean un "cuida carros", deposite esos 25 centésimos en ella. Finalizado el mes cuenten sus monedas y mediten unos segundos.... ¿Acaso no sería mejor donar esas monedas a niños desnutridos del Darién o a los que sus vidas dependen de un costoso transplante de órgano en los Estados Unidos?
Espero que nuestro paisaje tropical se mejore y que pensemos dónde poner esos 25 centésimos. Seamos realistas y conscientes que es imposible solucionar problemas sociales, repartiendo monedas mientras conducimos un automóvil...pero sí podemos salvarle la vida a muchos.

101 años de Panamá América

 
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